miércoles, 6 de marzo de 2013

Nueve versos



Nueve versos
no me dan, ni por asomo,
para explicarle al mundo
que las limitaciones del lenguaje
que nos enseñaron
son de tales dimensiones
que seremos incapaces
de relatar con fidelidad
un simple sueño.

martes, 5 de marzo de 2013

Descuartizando unicornios


Sigilosamente
descuartizo los unicornios de mi dormitorio,
sonriendo por dentro.

Llevo siglos esperando
que un hada venga a verme
y se abra de piernas en mi cama
para lamerle las alas a solas,
pero parece que todas se suicidaron en masa.

Sigilosamente
realizo autorretratos hiperrealistas
en los azulejos del baño
mientras me masturbo haciendo memoria.
Ya no puedo imaginar pornográficos encuentros con mi farmacéutica,
sólo recuerdo
y al final, el semen
se mezcla con mis lágrimas.

Sólo,
en silencio,
sintiendo sólo lo tangible,
con los pies en el suelo,
descuartizando unicornios,
volviéndome cuerdo,
cuerdo, pero muerto por dentro.

lunes, 4 de marzo de 2013

Hachazos al viento


He llenado de hachazos el viento
buscando mi destino.
No me quedan ya balas en la recámara
pero tengo los bolsillos
llenos de piedras
para reventar las vidrieras de los templos del miedo.

¡Cómo canta la oscuridad!
¡Cómo ruge!
He oído sirenas
menos atrayentes que el fracaso.
Nos enseñan,
                sí,
nos enseñan
                a perder
una
                y otra
                               y otra vez
y otra,                                                 
venga
otra
y otra
y lamentarse
y no a aprender.
Sí,
nos enseñan a asumir el fracaso
como parte constituyente del ser.
“Eres bueno”
dicen tus progenitores
mientras esculpen un oscuro bosque endemoniado
en el lienzo del futuro.

Mira cómo bailo.
                                                               ¡Siéntate y estudia, hijo de puta!
Cuando ya no tengas piernas
y un árbol muerto te cuelgue de los labios
vomitarás todos los conocimientos superfluos
sobre la cara de tus nietos.

He llenado de hachazos el viento.
Quiero correr,
pero tengo en la mochila
las ruinas de los sueños
de todos mis antepasados.

¡Cómo grita el abismo!
¡Cómo tira!
Presos desde los tres.
Nos decapitan.
Reticulan nuestros folios blancos,
mutilan las alas de la imaginación,
encadenan nuestra lengua
y construyen marionetas para que muevan los hilos de nuestras muñecas.

Presos.
Lejos de la naturaleza.
Lejos de los sueños, de la realidad,
de la dolorosa verdad que libera las gargantas.

Presos
en un limbo,
del que es mejor no salir
si ya es demasiado tarde.

He llenado de hachazos el viento.
                He llenado de hachazos el viento
para abrirme paso hacia afuera.
                               He llenado de hachazos el viento
en vez de abrirme el pecho y buscar dentro.
                                               He llenado de hachazos el viento
buscando un destino
que he tenido siempre
guardado en el bolsillo.


domingo, 3 de marzo de 2013

Silencio


Silencio, incienso,
cemento.

Mariposas, diagonales,
cordones.

Silencio.

Si el silencio existiera
olería a incienso.

Cemento.

Si las mariposas
fueran geometría
serían diagonales.

Cordones.

Camino de tierra seca,
nata, rueda quemada,
canela, pelusa,
trombón de varas.

Cemento, cordones,
si los olores sonaran
existiría el silencio.

lunes, 4 de febrero de 2013

Limbo de la ausencia


I

Y tus ojos se fueron
por el camino de tierra y flores muertas.

Y tus ojos se fueron
y yo me quedé en la soledad
                de aquel
que no es vigilado por nadie.

II

Eres una cáscara vacía,
un despojo de matojos rotos,
la leve luz crepuscular
que pretende atravesar un submarino.

Estás solo
flotando en una bañera de mierda,
sobre ti
un radiocasete coquetea con el abismo
mientras tararea melodías absurdas.

¡Despierta!

Líjate esa cara de imbécil,
sal a la calle grita.
Pero antes
limpia de sangre el espejo,
que pueda oírte.

III

Llevo cuarenta y cinco manzanas mirando al infinito,
y no me he comido el minuto.

Creo que estoy babeando por dentro,
o llorando o babeando lágrimas
o pudriéndome.

Una espiral. Pienso en eso.

Me pierdo,
me pierdo muchísimo en cada molécula.
Materia, aire, aporte proteico, calefacción.
¿Qué falta?

Me pierdo en la infinita curva paralela.
¿Dónde cojones se ha metido el infinito?

Recuerdo un mechón de pelo negro,
rizado como por azar,
entre mis dedos.
¿O fue después de esto?
No, estaba aquí ahora mismo. ¿Dónde está?

¡Ese olor! Su cuello inmenso humedeciendo mis labios,
calor. ¿Qué es eso? Una espiral. ¡Sus ojos!
Que alguien me alcance el infinito. ¿Qué fui?

Lo tangible, las llaves de casa,
el amor, lo intangible. ¿El amor?
Me falta. Ahora recuerdo. Sus manos. Su boca.
Me falta su timbre de voz. Pienso en eso.

Me pierdo,
me pierdo muchísimo en el espacio-tiempo.
¿Dónde está?


sábado, 26 de enero de 2013

Y las horas pasando


Macedonia de tornillos y clavos oxidados
con leche condensada,
y un vasito de zumo de fregona natural
            exprimida a mano,
para desayunar.

Y las horas pasando como por joder,
mientras miramos las paredes intentando descifrar
de qué manera hemos llegado
a convertirnos en una rata más,
de las que odiábamos cuando éramos niños.

Y las horas pasando.
Y nada nos llena
porque hace tiempo que la avaricia perforó nuestro saco
y ahora pretende trepanarnos el cráneo.

¿Por qué una hora era más larga cuando éramos niños?

Y las horas pasando como putas,
mientras nos hacemos cuestiones intrascendentes
que consiguen llenarnos de lágrimas
            las solapas de los ojos,
y nos sentimos pequeños,
y quisiéramos acurrucarnos en los brazos de una madre,
pero las horas siguen pasando como locomotoras
y ya no tenemos madre,
tenemos un espejo que refleja a quien ha de defendernos,
y tiene miedo.

viernes, 25 de enero de 2013

Toca madera


Caracolas de titanio
con olas de aluminio
que se esconden en las cuevas de algodón
de las playas de plastilina de la apariencia,
y toca madera

Sopla esa flauta de hueso de aceituna,
chupa la pulpa de las maduras piedras
que dan los huertos adornados de amor
y toca madera.

Acuéstate
congelado,
y calienta la cama
y cuando más a gusto estés despierta
y haz la cama para deshacerla en la siesta,
si es que tienes veinte minutos para gastar
toca madera.

¿Tienes cinco céntimos en la hucha?
Cómprate un chicle,
no mastiques la moneda
y toca madera,
¿tienes cincuenta mil euros en el banco?
No te compres una casa,
para currar como una puta
y comer basura durante tres años,
sigue viviendo en tu chabola,
come basura como has hecho siempre
y tócate la entrepierna lo que te queda de vida.
Y piensa,
y toca madera para que no te roben el cerebro,
y cómprate una cocina de Fisher Price,
y toca madera
en sentido figurado.