martes, 12 de marzo de 2013

Ser un triste


Ser un triste
está de moda.
Ser catástrofe-nihilista,
ser realista, aprensivo,
dinamitante, cortante,
afeitado, chistoso pero callado,
extrovertido pero tímido,
loco pero cuerdo,
no demasiados vicios
quince días de vacaciones a lo sumo,
muchas quejas,
mediocridad en cualquier tipo de ejercicio creativo
y sobre todo
                la tristeza por bandera.

¿Pájaros en la cabeza?
¿Utopías, sueños inalcanzabels,
felicidad extrema,
confianza en uno mismo?
                esto sólo puede acabar mal.
Hay que ser un triste
para trepar.

domingo, 10 de marzo de 2013

Vértigo


Llevas los ojos pintados de rayos de noche,
suave carita angelical desconsolada
y un paracaídas raído en los labios.

Te descubro
paseando al borde del abismo
                de la barra del bar
como con un imán en las pupilas
murmurando melodías imposibles
                mientras apuras un tercio.

La noche sigue rayándote la pintura de los ojos
y tu sombra es más larga que el silencio.

Tus palabras son trapecistas ebrios
y me cuentas
que ya no sabes si debes contar
o descontar
los días
o contar de dos en dos
o quitarle los domingos al calendario
o arrancar el segundero de todos los relojes…
                yo te digo
que los días son de barro
que se moldean con las manos
y te invito
a rayar la pintura de la noche con las llaves de tus ojos.

Pero mis palabras
son funambulistas sordos
en el circo fantasma de las utopías
de este maestro de ceremonias desahuciado
y cretino
que solo buscaba un poco de cariño.

Y me descubro
paseando al borde del abismo
                de tu cara
                               como con un imán en las pupilas
murmurando melodías imposibles
                mientras apuro mi tercio.

Y el barro de los días
se va solidificando
por haber querido moldearlo con palabras
y ya no queda birra
y nos alejamos del abismo de los bares
mientras un rayo de luz
le pinta los ojos a la noche
                y nos alejamos el uno del otro,
aunque
caminemos
en la misma dirección,
como dos malabaristas mancos
que quisieron impresionar al tiempo
y este
se les vino encima.

Y nos alejamos el uno del otro
                para no tener razones para dejar de ser suicidas
por el vértigo
que supone
alejarse del abismo.

sábado, 9 de marzo de 2013

Idiotas


Soy como los idiotas
que se sientan en el anden
            del metro
y escriben idioteces
mientras esperan la llegada del tren
y observan,
curiosos, interesantes y misteriosos,
las actitudes y conversaciones
de los otros idiotas
que esperan
y observan, a su vez,
como si tuvieran el derecho
a sentirse
igual de idiotas que yo.

viernes, 8 de marzo de 2013

Los largos días de lluvia


Los largos días de lluvia,
las antorchas,
los capirotes,
las carracas,
los idiotas que se cuelan en el súper,
la melancolía,
las aceitunas que saben a lo que huelen los pueblos,
los estuches de lana,
las camisetas empapadas,
los autorretratos anónimos,
los calendarios atrasados bonitos,
las motocicletas tintadas,
la brisilla que me mece las pestañas,
los aeropuertos apátridas,
los carniceros,
las canicas de gasolina,
y yo
haremos algo único.

jueves, 7 de marzo de 2013

¿Dónde están los murciélagos?


¿Dónde están los murciélagos
cuando se los necesita?

Llevo varias madrugadas
                en mi cueva
cabeza abajo
aleteando palabras inconexas
que ensucian el silencio.
Cómo única respuesta
mi eco molesto y chirriante.

¿Dónde están
los demás murciélagos?

Echo de menos
los murmullos del resto.
Estoy ciego,
pero puedo ver un cielo vacío en mi memoria.
Quiero vuestros gritos,
vuestros desgarros,
vuestros llantos desconsolados,
vuestra compañía imperceptible.
Quiero vuestros versos
ensuciando este silencio
                que me roba la estrellas que guardé
para momentos como este.

¿Dónde están?

Estoy ciego
pero puedo ver un poema vacío
aleteando silencios en mi paladar.
Y me siento sucio
y lleno.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Nueve versos



Nueve versos
no me dan, ni por asomo,
para explicarle al mundo
que las limitaciones del lenguaje
que nos enseñaron
son de tales dimensiones
que seremos incapaces
de relatar con fidelidad
un simple sueño.

martes, 5 de marzo de 2013

Descuartizando unicornios


Sigilosamente
descuartizo los unicornios de mi dormitorio,
sonriendo por dentro.

Llevo siglos esperando
que un hada venga a verme
y se abra de piernas en mi cama
para lamerle las alas a solas,
pero parece que todas se suicidaron en masa.

Sigilosamente
realizo autorretratos hiperrealistas
en los azulejos del baño
mientras me masturbo haciendo memoria.
Ya no puedo imaginar pornográficos encuentros con mi farmacéutica,
sólo recuerdo
y al final, el semen
se mezcla con mis lágrimas.

Sólo,
en silencio,
sintiendo sólo lo tangible,
con los pies en el suelo,
descuartizando unicornios,
volviéndome cuerdo,
cuerdo, pero muerto por dentro.