domingo, 7 de diciembre de 2014

Asurancetúrix cualquiera

Era un Asurancetúrix cualquiera
en una aldea cualquiera.

Aunque sí que procuré
que comprendieran mi arte,
no siempre
fui uno más.

Solitario, con mi arpa en el sobaco,
me hice una casa en un árbol
y allí aprendí a volar.

Poco después,
harto de tanto puntapié,
volé.

Soy un Asurancetúrix cualquiera
en Roma.
Hay muchos Asurancetúrix cualesquiera
venidos de todas las aldeas del mundo
en Roma.

Todos procuramos
que se comprenda nuestro arte,
aunque no siempre queremos
ser uno más.

Solitarios, con nuestro arpa en el sobaco,
nos hacemos, como podemos, casas
en los pocos árboles que quedan
y allí aprendemos a olvidar volar.

Poco después,
frustrados de tanto lastre,
caeremos.

Seremos unos Asurancetúrix cualesquiera
en cualquiera de las aldeas del mundo
y aunque procuremos lo contrario
la incomprensión será
lo que nos salve
de ser uno más.

viernes, 5 de diciembre de 2014

La manivela del desastre

Gira la manivela del desastre.
Gira y genera
una hecatombe tras otra en las sombras.

Los gatos no bajan de las copas
y la ropa no sirve para ser otros.

Gira sola la manivela,
ya no hay quien pare la inercia.
Se desmorona el mundo material.
Las cicatrices serán lo que nos salve,
la pureza sólo es pura cuando sobrevive a mil batallas.
Se desmorona.
Ahora serán juzgados los delitos trascendentes,
serán absueltos los marginados.

Gira y gira y gira,
desencadenando luz,
la manivela del desastre.

Ya no sirven los disfraces.
Caen las torres, las estatuas de porcelana y las banderas.
Salen de los sótanos
las ratas infectadas de fe
a conquistar las azoteas.

No han quien lo pare. Gira y gira.

Se desmantela el tablero,
            los hoteles y las casas
                                   vuelven a la caja.
Miles de mentiras confesas
fusiladas en los ayuntamientos
y las pocas mentiras que consigan escapar a la montaña
morirán de inanición y pena
pues sólo la verdad
                        será perseguida. Gira, gira y gira
la manivela del desastre.

Se destrozan los esquemas,
es preciso quemarlo todo
                        para reforestar,
es preciso el caos,
reventar las membranas que nos oprimen
salir de la matriz,
respirar con dolor la realidad,
gritar y extirpar la oscuridad
y luego
sólo amar.

Girar la manivela que crea el desastre
            a través
de la belleza que desgasta los cánones hasta el núcleo,
la manivela que crea
            a través de la destrucción,
la manivela que cree.

Caerán las cúpulas y las túnicas,
caerán los herejes que comercian con espiritualidad,
caerán los blasfemos que se hacen llamar Dios,
caerán las coronas y las corbatas
porque gira
            en una aceleración constante,
                        al ritmo del latido de la tierra,
la manivela del desastre.

El arte clandestino y de intestinos
arrastrará a las masas y apartará las máscaras mediocres.

Está naciendo un mundo nuevo,
debemos salir de la matriz
para estar dentro.

Porque gira la manivela del desastre de lo establecido,
el desastre de los centros comerciales y las farmacéuticas,
la manivela desbrozadora de cerebros.

Hemos de construir el caos,
salir de la matriz
                        y dejar de hacer vibrar al odio,
girar con naturalidad la manivela
                        y dejar de hacer vibrar al miedo.

Está naciendo un mundo nuevo
y no tiene nada que ver con nada que conozcas
y tiene todo que ver con todo lo que sientes.
Todos están pulsando ya el reset
y cuando la última espiral de caos
                                   llegue al último rincón
mejor será ser luz.
Los caparazones sólo servirán para quedarse a la intemperie.

Está girando,
debemos salir para estar dentro,
abandonar lo viejo, quemar lo muerto,
salir de la matriz
y empezar lo nuevo y resucitar lo vivo.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Cabemos


Cabemos en un grano de luz.

Las vasijas de la mente
no albergan los recuerdos yermos,
            no albergan las derrotas.
Sabes, como yo, que no sabemos
                                   dónde vamos,
que vagamos por el desierto
                                   de la incertidumbre
con la felicidad de un farolillo,
que nos dejamos guiar por brújulas
                                               intangibles.

Cabemos en un jergón de paja,
en una cabina de teléfono,
cabemos en una micra de desprecio de ventanilla.

Venga, dime otra vez que me detestas
para poder vengarme y
mirarte con los ojos de clavar.

Cabemos en un saquito de electrones drogados.

Venga, atrévete a filtrar las interferencias
            y dejar de lado el ritual,
a cortar la cola o el cuello de la pescadilla.

Dime que no estás, que no estamos
en todos los huecos en los que no se cabe.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La nostalgia

He descubierto a la nostalgia
espiándome tras la cortina.
Ella sabe que sé que está
y le gusta.

Pero ahora no tengo tiempo
para llorar frente al álbum de fotos.
Prefiero seguir limándole las uñas al presente
para que siempre esté presentable
ante la continuada inminente llegada del futuro.

Aléjate, nube moribunda multiforme que retuerces lacrimales,
nube azul-grisácea que te instalas en mis glándulas.
Aléjate y llévate los olores de mi infancia,
el tacto de aquella espalda,
la voz de todas las miradas que sostuve.

No me interesa.
Tengo demasiados tiestos que regar
y novelas a medias.

No me afecta
lo más mínimo ver arder recuerdos
ni tengo miedo a la bruma del tiempo venidero.
Estoy aquí, desollando la tarde,
oyendo el canto de la noche.

La nostalgia, a veces,
se mete conmigo en la cama
y yo no tengo más remedio que amarla.
Ella siempre quiere más.
Por las mañanas sale de la cafetera
y yo tengo que cortarle las alas.
Me persigue por las calles
haciéndose la víctima
y me monta el numerito en los andenes.

No me importa.
Tengo que vivir mi vida
y dejar de pensar en ella.
Impedir que el eco del balón con que jugábamos
siga golpeando las paredes de mi patio de luces.
No tengo tiempo para rebobinar.
No me abruma la grandeza de mi infancia.

La nostalgia aparece cuando desaparecen las pantallas
y las distracciones mundanas.
Sale de cualquier cajón con un vestido de neón
pretendiendo acapararlo todo.
Me embiste cuando estoy solo,
cuando el presente no da para más.

Pero no me interesa,
no me afecta,
no me importa.

La nostalgia está arañando mi puerta
mientras hago como que no pienso en ella,
mientras concentro toda mi atención
en no prestarle atención a ella.

Maldito dolor de seda,
bendito sedante.
Mi desprecio es directamente proporcional a mi deseo de abrazarte.
Hacerte el vacío y sentirme desaparecer
a pesar de no existir si tú estás en mí,
a pesar de no existir si tú no estás aquí.

Pero ya no hay vuelta atrás,
estás sentada en mi regazo con tu pijama de erizo
y hace un rato que ocupas la segunda persona.
Ya no hay vuelta atrás,
estoy sentado en mi pasado
y hace un rato
que ocupo la primera persona.

martes, 14 de octubre de 2014

Tanto que decir

Paladean las palabras el vino del momento,
teclean los dedos, la imaginación se despereza.
Martillea mi conciencia la tinta acumulada,
tanto que decir, tanto que callar.

He llorado nubes de todos los colores
pero las plantas de mis pies siempre tienen sed.
Me dicta el viento doce poemas al tiempo
y mastican, sin mezclar, mis pupilas cromatismos.

Quisiera hablar de ti
y de ti, y de ti también
pero tengo tanto que decirme a mí.

Soy ese ratón sin ruedecita en la jaula,
sin queso al final del laberinto de mi literatura.
Soy ese esquimal mal acostumbrado al frío,
ese jinete con lumbalgia, ese poeta sin luna.

He reído solo todos los saleros posibles
pero el cielo siempre trae más nieve a mis bordillos.
Pedalean las palabras el monociclo del presente,
tanto que decir, tanto que decir.

Quisiera hablar de ti también,
y de todo lo que me orbita
pero tengo tanto que callarme.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Ya lo he dicho todo

Y cabalgar contigo hasta que se acaben los caminos…

Ya lo he dicho todo
pero aún no he hecho nada.

Sigo desordenándome por dentro
a ver si así
descubro dónde colocarte.
Eres una luna con hocico de musa
y yo un violinista con metralleta;
podría interpretar mis mejores piezas para tejado
durante toda la noche
pero todas las estrellas
se darían por aludidas
menos tú.
Tienes pies de helio
y las briznas de césped se estiran a tu...
Paso.

Ya lo he dicho todo
pero aún no he prometido nada.

Sería lo más fácil:
rasgar por la mitad mi vida,
abandonarlo todo,
cumplir promesas,
            una tras otra,
y despejar la niebla del futuro.
Es cobarde no prometer nunca
pero también es cobarde no saltar sin comprobar antes el paracaídas.
Sólo puedo empeñar el presente,
emplear el ahora y prometer hasta las doce.
Fuimos tan inmortales
como todo lo que dura el tiempo justo.

Ya lo he dicho todo
pero no pretendo embriagarte con palabras de garrafa.
Aún no hemos hecho nada
pero lo cambiaría todo por volver
a aquel sofá destartalado, el sol de naranja y los semáforos en rojo,
entrar en la fotografía y no soltarte.
Ya lo he dicho todo
pero tengo todo por contarte.
Cambiaría incluso lo que aún no he dicho,
lo cambiaría todo por volver
y, una vez allí, no cambiar nada.

No se debe decir todo
pero echaba de menos mi sonrisa.

Ahora sólo tengo la infinitud del presente
para compartir.

No se debe decir nada.
Hay que hacerlo todo.

Y cabalgar contigo hasta que se acaben los caminos…

sábado, 13 de septiembre de 2014

Urge

Urge reanimar conciencias,
cocinar consciencia,
agujerear, cuando menos, la venda,
ver, digerir, gestionar, canalizar
y expandir la luz.

Urge rebobinar la historia,
desenmascarar a los villanos,
dar nombre a los miles de números
            olvidados en las cunetas.

Urge desestimar cualquier suculenta oferta
            de vender el cuerpo y el alma,
                        de cambiar el tiempo por papel moneda.

Urge desoír viejos consejos
            de sumisión y conformismo,
urge virar el timón hacia la utopía,
                        remar cada día
y asumir que el camino es el fin.

Urge sonreír
al vecino, a las madres, al enemigo y,
                        sobre todo,
al espejo.

Urge elaborar delicadamente ese compás,
ese verso, ese trazo
capaz de remover un universo interno.

Urge pisar todos los charcos, a ver qué pasa;
mear fuera del tiesto,
mear dentro, si es necesario;
            urge transgredir la transgresión.

Urge desplazar montañas
            si es que no amanece,
despeinar a los banqueros y a los yonquis,
amar desde dentro
            hasta el último rincón
sin miedo a ser tachado de intenso.
Urge agradecer los baches,
            acariciar el dolor hasta la disolución.

Urge ser consecuente,
lo menos hipócrita posible,
tomar lo que a cada cual le corresponde;
            que lo que es de todos,
                        sea de nadie;
la única propiedad posible ni se toca ni se usurpa.

Urge devolver a las palabras su significado:
Pan, democracia, genocidio, derecho, feminismo,
Iglesia, golpe de estado, patria, canción,…

Urge respetar a todo aquel que lucha,
que se juega el cuello por una idea,
respetar a esos chiflados
que sistemáticamente son quemados
en nombre de Dios
o de la Ciencia.

Urge desobedecer por si acaso,
imaginar por defecto,
                        soñar en exceso,
saltar,
volar o caer,
            pero saltar,
mover las ideas y no idear los movimientos,
huir,
huir constantemente de quienes parasitan la luz,
huir del país o del barrio,
huir de la realidad
de vez en cuando.

Urge respirar profundo,
            llorar despacio,
                        extirpar la rabia.

Urge parar el reloj,
            replantearlo todo,
                        parar las prisas,
                                   reforestar el tiempo,
                        parar el despertador.

Urge frenar,
mirar, recalcular y proseguir después,
para poder perseguir al conejo blanco adecuado.
¿Frenar la urgencia?

Urge reanimar conciencias.

Urge dejar de hablar de hacer,
acallar a las palabras,
hacer.