De tanto fluir
pareces un salmón muerto a la deriva.
Elige una salida.
Duele tener que matar
tantos universos paralelos
pero duele más el limbo
donde todo puede llegar a ser y nunca.
Elige, actúa, camina
antes incluso de saber si puedes;
no se aprende en el estanque congelado
sin verbo de la mente.
Elige,
si no lo harán por ti.
Actúa,
ahora nunca es tarde.
De tanto fluir
cada día te pareces más al viento,
apareces lento y deslizante
y nadie sabe qué te mueve.
Tu tristeza no la va a curar el tiempo,
la espiral de tu sofá
ensancha los agujeros negros.
Sal, sala, salta.
Sal al sol y camina sin rumbo
para averiguar a dónde vas.
Sala con sonrisas los momentos
y quizá encuentres motivos para sonreír.
Salta para recoger el fruto,
no te conformes con la podre sobra.
Haz
y serás luz.
Lo demás
es sombra.
martes, 15 de septiembre de 2015
Elige
sábado, 22 de agosto de 2015
Como yo
Si
todos fuesen como yo
el
mundo sería un lugar mejor.
No
existiría la cocaína
ni
la trata de blancas,
no
sería necesaria la democracia
y
no habría canales en la televisión.
Si
todos fuesen como yo
no
habría guerras ni leyes,
se
disolverían las fronteras
y
los futbolistas sentirían los colores.
Si
todos fuesen como yo
la
autogestión gobernaría cada institución,
no
sería necesaria la anarquía,
todas
las películas serían “Cómo ser yo”
y
no inventarían ninguna religión.
Si
todos fuesen como yo
no
existiría la tercera persona.
Si
todos fueseis como yo
el
mundo sería un lugar mejor.
No
servirían los espejos
ni
los escaparates ni la moda
ni
las dietas ni los crecepelo
ni
muchísimo menos el pudor.
Si
todos fuéseis como yo
no
habría lugar para la discusión,
en
la duda residiría la razón
y
las tertulias literarias
serían
un club de autofelación.
Si
todos fuésemos como yo
no
habría nada nuevo bajo el sol,
no
sería necesaria la poesía
y
por eso brotaría siempre en flor.
Si
todos fuéseis como yo
no
existiría la segunda persona.
Si
todos fuésemos como yo
el
mundo sería un lugar mejor.
Habría
comida para todos
y
erradicaríamos la contaminación;
no
sería necesario desplazarse
porque
ocuparíamos todos la misma localización.
Si
todos fuésemos como yo
no
tendríamos ansias de posesión,
ni
moneda ni trueque ni propiedad,
el
amor propio sería un bien común
y
la evasión derecho fundamental.
Si
todos fuésemos como yo
la
endogamia sería la única opción,
las
orgías estarían a la orden del día
y
no sería posible la procreación.
No
sería necesaria la vida.
Si
todos fuésemos como yo
no
existiría el plural.
Si
yo fuese como yo
el mundo sería un lugar mejor.
Si yo fuese como yo
no existiría la persona.
Si todo fuese como algo
no sería necesario el mundo.
domingo, 16 de agosto de 2015
Tu silencio
Me regalas un silencio
después de tanta nada.
Cántaro vaciado,
no vacío.
Tu líquido inocuo
regándome los huertos.
Indio danzando
reclamando nubes
que no lluevan.
Me regalas un silencio
y recuerdo tu luna nueva,
tus tetas y sus velos,
tus labios abiertos
a un milímetro de mi nuca.
Me regalas un silencio
después de tanta nada
y le ordeño tanta tinta
que no tengo cuadernos.
Pájaro no libre,
liberado.
Como cuando pensamos al unísono
en tu clítoris sin saberlo.
Tirar al vacío los minutos
escuchando los latidos
hasta que se detenga la habitación.
Piloto soñando averías
para poder amerizar.
Tu silencio el único callado,
lo demás promete nunca prometer.
Tu silencio fruta silvestre,
la tangente de tus nalgas,
tu ombligo sin estambres.
Me regalas tu silencio
y lo convierto en mudo ruido,
te riego con mi líquido inicuo
y no consigo recordar tu voz.
Poeta no seco.
viernes, 17 de julio de 2015
A favor
No estoy en contra de la guerra.
No estoy en contra del odio.
No estoy en contra de la violencia.
No estoy en contra del hambre.
No estoy en contra de la riqueza
ni de la pobreza.
No estoy en contra de la Iglesia Católica.
No estoy en contra de la Yihad.
No estoy en contra del nazismo.
No estoy en contra de la Troika.
No estoy en contra del capitalismo
ni del imperialismo.
No estoy en contra de la explotación infantil
ni de las modas.
No estoy en contra del sexismo.
No estoy en contra del maltrato animal
ni de la tauromaquia.
No estoy en contra de las banderas
ni de las fronteras
ni de las pateras.
No estoy en contra del miedo.
No estoy en contra de los pensamientos negros
que fluyen en bucle, acumulados dentro
causantes de las peores enfermedades.
No estoy en contra de los celos.
No estoy en contra de la opresión.
No estoy en contra de los robos
ni de la mentira.
No estoy en contra de nada.
Ni siquiera estoy en contra de estar en contra.
Simplemente
estoy a favor
del amor.
sábado, 11 de julio de 2015
Luz pura
Yo
podría ser luz pura
pero
las sombras no escucharían mis palabras.
Podría
ser el canto perfecto de una alondra
pero
los escarabajos
harían
ascos a mi canción comercial.
Podría
ser delfín valiente
y
rescatar a todos los débiles peces
de
las fauces del depredador
pero,
lejos de agradecerlo, aquellos,
morirían
de pena, a salvo, en su guarida.
Podría
ser libre,
absolutamente
independiente de toda perdición,
pero
nadie querría compartir
su
angustia existencial conmigo,
rechazarían
la brisa de mis alas.
Yo
podría amar en plenitud,
regalar
la libertad debida,
llenar
de sol la vida de cualquiera,
pero
se malinterpretaría mi pasión
y
me pedirían cadenas perpetuas.
Podría
ser sinceridad cristalina
pero
quebrarían mi credibilidad
con
escombros de escenografía.
Yo
podría tenerlo todo claro,
dejar
caer afirmaciones como yunques
sobre
el papel
y
desvelar las claves del valor,
pero
el profeta no cabe en el poema.
Yo
podría vivir de la poesía
pero
soy poeta.
Yo podría vivir para la poesía
pero soy persona.
Yo
podría no ser yo y no haber escrito esto
pero
no me fiaría de mí.
https://youtu.be/eRGCx5BwDm0
https://youtu.be/eRGCx5BwDm0
viernes, 10 de julio de 2015
Lo que quiero
Quiero
rebelarme contra mi propia libertad:
tomar decisiones; dejar de tomarlas.
Quiero
amerizar sin ruido en mi vacío existencial,
dejarme
llevar, tomar el timón de la deriva.
Quiero
arrancar de cuajo mis principios,
quitarlos
del medio; ponerlos en el fin,
comenzar
desde la oquedad que dejan.
Quiero
obligarme a no dictarme el paso,
liberarme
de la responsabilidad de ser yo.
Quiero
hacer exactamente lo contrario que el resto:
quiero
ser exactamente lo mismo que ellos,
rebelarme
contra mi ley revolucionaria,
hacer
también aquello
que se supone que debería hacer.
No
es propio de mí amar, ni llorar, ni sonreír en exceso,
más
bien soy de amar mi propio ser, en soledad,
soy
más de no decir; de no decirlo todo diciendo.
Tengo
muy clara mi propia máscara:
tengo
que desempañar el espejo cada mañana
antes
de la ducha, usar el catalejo inverso,
tomar
café, fumar tabaco,
observar el movimiento de la cortina
del baño.
Tengo
que pagar demasiados peajes para contactarme,
revisar
periódicamente mis fotos pasadas para conectarme.
Soy
más de ser lo que siempre he sido:
Un
soñador arrastrado por su máscara invisible,
aplastado por la inamovilidad de su
amor propio.
Ya
soy mi propio amo; mi propio subyugado; mi amor.
Lo
que quiero.
Lo
que quiero hacer es lo que quiero.
Lo
que quiero es saber qué es lo que quiero hacer.
Lo
que quiero es saber que lo que quiero hacer es lo que quiero.
Lo
que no quiero ya lo sé; no es necesario repetirlo.
No
quiero depender de ningún ente, inteligente, tangible o no.
No
quiero utilizar la autodestrucción como salvavidas.
No
quiero necesitar saciar ninguna necesidad por complacencia,
ser
súbdito del ánimo de nadie,
ni
amo de nada.
No
quiero arrojar piedras contra los dragones que me acechan;
es
profundamente infructuoso tratar de prevenir lo que no quiero.
No
querer lo que no quiero es sí; No
quiero tratar lo que no quiero.
Vivo
en el tablero de un siniestro juego que consiste en ganar dinero,
en
no dejar ganarlo, en dar vueltas en círculos gastándolo
para
poder ganarlo.
Vivo
en un escenario donde todo es impostado al que llaman realidad,
un
lugar dónde las caricias son de atrezo y la pureza ilusa es fusilada.
Vivo
en una monumental secta que no acepta agnosticismos,
hombres
de ciencia que creen ciegamente en la existencia de la casualidad,
hombres
de fe que profundamente no se fían ni de sus congéneres.
Vivo
en el circo de “la estupidez más difícil todavía”,
la
acrobacia más insulsa,
la
conversación intrascendente enredando ovillos de ego.
Vivo
donde siempre he vivido; vivo donde nunca he vivido.
No
quiero huir de aquí sin motivo sino salir en busca de uno.
Lo
que quiero. Lo que no.
Quiero
contradecir mis adicciones; sin su fuerza no puedo avanzar.
Quiero
restituir mis ilusiones; desplazar la sed de agua salada.
Quiero
sacar residuos de odios olvidados de mis cloacas,
reconocerme
otra vez; reconocerme cada vez; conocerme.
Quiero
dejar de preguntarme qué haría yo en cada situación,
olvidar
mi opinión y darme la espalda para darme la razón.
Lo
que quiero.
Lo
que quiero hacer es lo que quiero.
Lo
que quiero es saber qué es lo que quiero hacer.
Lo
que quiero es saber que lo que quiero hacer es lo que quiero.
Quiero
rebelarme contra mi propia libertad:
tomar decisiones; tomar decisiones.
Quitar
el tapón del mar de mi vacío existencial,
reconstruir
mi velero con materiales nuevos.
Quiero
asumir la responsabilidad de ser yo:
un
soñador sin máscara que avanza rápido
en
la aerodinámica de un signo de interrogación.
Nada
es propio de mí porque no tengo posesiones,
no
me pertenece ni mi propia nada.
Lo
que quiero es no dar nada por sentado.
Quiero
levantarme y dar todo lo que quiero.
Quiero
callarme y hacer todo lo que digo;
no
decir todo lo que hago y callarme.
lunes, 6 de julio de 2015
Sigilosa
Apareces
sigilosa
siempre
por el jardín.
Contienes
una tormenta solar
en la sonrisa,
repeinada
por dentro
y por fuera;
la
típica jipi que toda madre
querría
para su hijo.
Tus
tetas eclipsan al tiempo,
fruta
fresca y luz de vela
desvelándote
el vientre
y
la quietud con que me observas
mientras
difumino los contornos de mi lengua
con tus pétalos.
Te
gusta escuchar el silencio
que
provocan nuestros cuerpos
pero
sacudes la mente de tal modo
que
a veces despiertas al humo.
La
música no lo oculta todo.
Contienes
la curiosidad de veinte gatos
en
los dedos,
palpas
mi espalda como sin querer
y
me desprendes el pasado.
No
dices nada.
Contienes
en la frente
una centrifugadora de palabras
áridas,
un
sunami de frases kilométricas
que inundaría nuestra orilla.
Te
oigo generar realidad pero no escucho.
Prefiero
seguir olfateando
en busca de tu tacto,
seguir
rebañando el tarro de tu iris
en busca de tu sexto sentido.
Pero
siempre desapareces sigilosa,
por el jardín,
antes
de que dé contigo.
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