miércoles, 3 de febrero de 2016

Agujeros negros



Me aspiras el aire y la respiración
con los agujeros negros,
me irradias tu color oxidado y crema,
            tu olor a cemento natural fermentado con cereza,
me inyectas tu sangre del ártico en la piel
                        y a la vez,
tu volcán más cálido eyacula en mi retina.

Se me cuelan el alma y la reencarnación
                                               por tus agujeros negros,
me saben a leche tus curvas girando,
            a cigüeña tus pilares agitando su quietud inerte.
Me apasiono con la conexión cósmica,
            las cosquillas de electrones reencontrándose,
y permito mi estampida de pilotos suicidas enamorados.

Caracoleas en la arena del futuro,
                        sirenesca, saborida y socarrona,
                                               dibujando mandalas perecederos.
Saboreo el panal lejano alojado en la rama más alta
                                   intento trepar por tu cuello,
            y me deslizo en el primer peldaño,
                                               pierdo el tempo,
nos imagino danzando,
            le lanzo un anzuelo a la hoguera que seremos
y sólo pica la ceniza que será si tiro.

Me precipito y me desincronizo contigo,
                                               quiero acelerar el ritmo,
articulo palabras elaboradas por la muralla,
                                               quiero acelerar el ritmo,
desprendes un desprecio precioso y ocre,
            una catarata hormonal, helada y hogareña,
tu abrazo es seda lavada sin suavizante,
            infinito amor amordazado en el vientre,
                                                           centrifugando,
                        y no puedo parar de percibirlo,
sólo eres sonoridad entre mis dedos,
                        y me precipito y no mido,
                                   solamente quiero acelerar el ritmo
y no dejar escapar el vapor de la locomotora,
quiero apaciguar el fuego con queroseno,
            enterrar el hacha de guerra en tus tetas,
sólo sé expresar así lo exacto,
            sólo así diseminar mi pensamiento.

Quisiera hacer del poema supernova
                                   que devorase tus agujeros negros,
pero ya sin aire ni respiración ni ritmo,
            ya sin tempo ni cordura,
                        ni métrica ni rima ni estructura,
sólo alcanzo a esbozar estrellas negras
en el lienzo blanco de tu boca,
se me cuelan el alma y la reencarnación
                                   por la cloaca de mi loca luz de cuásar
y desaparezco con el brillo testarudo y bruto
de nuestra rota sombra astral.

martes, 19 de enero de 2016

Podríamos

Podríamos quedar
para reventar unos cuantos muros.
Podríamos primero
quebrar los nuestros o treparlos.
¿Nos vemos arriba?

Deberíamos nadar
todo adentro, volar en paralelo,
rodar por todo tipo de laderas
y descansar en cualquier valle con río.
Estaba pensando en sentir,
arrugar y lanzar lejos
el papel albal que nos protege del fuego;
estaba sintiendo en no pensar.
¿Y si salimos fuera
de la última frontera
y nos declaramos selenitas?

Estuve anoche
tejiendo escaleras de lana
que aguantarían nuestro peso,
he rasgado también los paracaídas.
He oído
que guardas en tu ombligo
un antídoto contra el recuerdo,
un modo de borrar lo aprendido del dolor.
¿Pulsamos a la vez el reset?

He perdido la cuenta
de los cantos de sirena
que quisieron separarme de mi ruta,
sé que escondes una brújula en tus dunas
que apunta sólo a las lagunas.
Yo no tengo furgoneta
pero haremos dedo hasta que no queden carreteras,
luego caminar hasta que se desgasten las botas
y ya no queden pies,
luego ¿qué más da?

No sé si puedes ver
que arrié ya la bandera blanca,
que no busco paz ni madriguera
sino guerra caliente
de trincheras contra fuertes
para diezmar nuestras tropas
hasta quedarnos solos
frente a frente, ya sin balas,
batirnos a espada en el puente,
caer al foso
y capitular ya por la mañana.

martes, 12 de enero de 2016

La voluntad

La voluntad no tiene forma,
la voluntad no tiene peso.
La voluntad puede ser un yunque
o puede ser un drón,
puede ser lila, ser astro,
puede ser un cúmulo de lágrima en el pecho,
ceniza, lápiz, árbol, caracola
y puede ser también arroyo rápido,
pez espada, zumo de mango.
La voluntad es moldeada por ti.
Puede ser lo que tu quieras.
La voluntad puedes ser también tú mismo
tirando de ti,
puede que seas tú la voluntad
y que tú ya no seas tú.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Bagaje

“Lo importante de una cita
es la cita en sí misma,
no que un autor haya leído al otro”.
Suso Sudón.

Estoy solo ante el folio
sintiéndome pequeño.
¿Quién soy yo
en comparación conmigo?

El vagón está abarrotado de vagabundos
que seguro han leído a Bécquer.
Yo me siento pequeño
ante la imagen que tengo de mí.
¿Soy aquel pájaro
que tejía alas a las ratas?

Las escaleras mecánicas
no son un buen lugar para escribir.
Aquí hay grillos
que no han oído hablar de Lorca
y señoras que me miran
                desde su niñez.
¿Quién soy yo
para escribir mientras camino?

En el último pasillo del metro
un señor precioso
me suplica con los ojos
un gramo de luz.
Dejo caer la aguja de ganchillo
y lo esquivo.
¿Quién es él para sentirse
más necesitado que yo?

Cruzo en rojo
sin dejar escapar las palabras
y miro ya después.
Mi casa está cerca.
En la parada fuman tres mujeres
cerca del cartel que muestra a la mujer
que soñaron ser.
¿Quiénes son ellas
para no ser ellas?

Ya en el ascensor
le doy la espalda al espejo
para verme en el cuaderno.
Este noveno es lejanísimo.
Tengo que sacar las llaves.
Esta casa no es mi hogar
pero el calor es próximo.
Hay un Nobel de literatura
que no sabe quién soy yo.
¿Quién soy yo
para mencionar su nombre?

Mi habitación es un desastre
en comparación con el poema.
Si me quito el abrigo lo dejo.
¿Quién soy yo
para llevarme la contraria?

En el suelo hay escamas
de pieles preciosas
y pelo del monstruo
                que me cuida.
Ellas leyeron autores que detesto
pero me dieron su aprobación
y un iceberg de amor.
¿Quién soy yo
para banalizar su fuego?

Estoy solo antes tres páginas y media
de mierda y sangre interlineal
y me siento más gigante que yo.
¿Quién es José Hierro?

Este calor uterino
no puede ser sano.
Si me quito el ego lo dejo.
¿Quién es mi lector sin mí?

En este cuaderno hay un poeta
que no quiere ser yo
y sólo me ha leído a mí.
Alimento mi bagaje
con cada verso que escribo
y cuanto más pequeño me siento
                menos calor necesito.
Me quito el abrigo y el ego
y lo dejo.

domingo, 6 de diciembre de 2015

No veo la luna

Tengo escamas de horas bajo las uñas,
me consumo despacio ante el teclado
y dispongo mi sombra.
No veo la luna
y esto dificulta la escucha
pero percibo lejanos cantos alto y claro.
Tengo segundos bajo las uñas.

Tengo tallos en los dedos que buscan alimento,
meto el tiempo en un tiesto y este en el trastero,
desenrollo mi sombra.
No veo la luna
y esto dificulta la escucha
pero percibo lejanos cantos que se mezclan
con el tictaqueo procedente del trastero.
Mato al tiempo de un tiro en la nuca.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Cartografía interior

Es inútil tratar de hablar conmigo mismo
y escuchar lo que me digo al mismo tiempo.

Escuchad lo que le digo al mismo tiempo:
Tengo tu existencia conectada a mi latido
por si pretendes escapar.

Es inútil hablar de tratar conmigo mismo
y decirme lo mismo que escucho al tiempo.

Escucho al tiempo decir lo mismo:
Tengo tu latido conectado a mi existencia
por si pretendo escapar.

Hablar de lo inútil de tratar conmigo mismo
y escucharme al tiempo decir lo mismo.

Escuchad al tiempo decir lo mismo:
Mi existencia pretende escapar
por si conectas tu latido.

Hablar conmigo mismo de tratar lo inútil
y decirme al mismo tiempo lo que escucho.

            Escucho que le digo lo mismo al tiempo:
            Mi existencia pretende conectar
            por si escapa tu latido.

martes, 24 de noviembre de 2015

Sólo somos humo



Los poemas sólo son humo.
Puedo prometer praderas profundas,
parajes ignotos para perdernos,
eternidad donde tendernos.
Tus estambres piden polen.

Tú eres idílica musa
con la menstruación impoluta de la luna
y las hojas de parra en la nuca.
Yo soy sombra iridiscente
que ocupa tus rincones
con la seda entre los dientes.
Soy paciente francotirador del verbo
que certero se posa en tu vientre y lo atraviesa.
Soy arquitecto constante del beso
que estructura tu lóbulo izquierdo y lo yergue.

En el texto ambos habitamos armonía,
no evitamos levitar en los encabalgamientos,
                estamos en contexto,
buceando en los cimientos de la estrofa sin escafandra.

Por esto
en la realidad tangible
sólo somos sólidos si nos olemos,
si hacemos óleo de fluidos
                en el lienzo de la sábana.
Sólo somos auténticos en el artilugio,
articulamos palabras sólo con mordaza,
aderezamos con sal artesanal nuestra liturgia,
nuestro amor es artefacto.

Sólo somos humo en la presencia.
En el poema eres perfecta meretriz,
astuta vendedora de fósforos imperecederos
que no quiere mi dinero
                si no la fricción etérea
de mi bolígrafo enfermo de forma.

Yo te ofrezco el fondo insondable
de un ahora sin disfraz eterno,
el inefable verso inmenso sin cesura ni prosa ni pausa ni mesura,
el efímero contacto sin contrato
de dos cuerpos desmembrados
                que fluctúen en la superficie pálida del mediodía
mientras juegan a ser puzle.

Pero tú ya tienes tu orgasmo de rimas,
el cigarro de después a medias
y las medias en su sitio.
Mi amor no se consuma
por consumir el humo del poema
y termino por animar la imagen en mi mente
de mi ráfaga de futuros inminentes en tu cara.
Y la belleza se apaga
y ya no puedo ni prometer en vano.

Sólo somos uno si fumamos juntos
de la sólida humareda de la soledad.