jueves, 5 de abril de 2018

Soneto sin retorno

A mí no se me saltan las costuras por estirarme a por la fruta,
estoy cosido con hilos elásticos y tengo telas de estelas de luz.
Sácame los clavos de tu cruz y colócate esta sílaba seca en la nuca,
no tengo tiempo para tu sermón de templo muerto, soy solo azul
brillo de silicio solicitando hueco en un tímpano huérfano de eco.
Sólo soy abandonado grano de supernova abonado al eterno retorno
y como no vuelvo nunca, siempre avanzo abocado al precipicio,
tomo lo que no es de nadie y hago mi hogar en cualquier sitio.
Amo con todo lo que tengo que es un ancho ahora sin adorno,
fúmame hasta el fondo en la primera calada y no me acabo.
Musito sonetos sin norma en el letargo de los poetas sin luna,
en el silencio de la licencia ilícita para jueces electos sin sur.
Soy solamente súbdito del sol salido del horizonte de mi trono.
Amo sin rever pero irreversiblemente en un presente sin principio.

viernes, 2 de marzo de 2018

Me aburro


Lo que pasa es que me aburro.

No es que quiera fumar,
no es que quiera salir de este local,
no es que quiera emborracharme,
lo que pasa es que me aburro.

No estoy donde debiera.

Escarbo en en fondo de tus ojos
y coloco imágenes explícitas
de nuestro sexo magnífico,
         futuro e idílico.
No es porque me gustes mucho,
no es que quiera follar contigo
ni mucho menos enamorarte,
es que me aburro como el trigo.

No es que quiera cruzar el océano,
la atmósfera y el horizonte de sucesos,
no es que necesite la aventura constante,
es que me encostro
         y me aburro como un ostro.

No es que quiera trascender,
no es que quiera ser el pábulo
         de la revolución auténtica
ni la punta del péndulo
en la búsqueda de la libertad última,
es que me aburro.
Me aburro como túnica, como el incienso.

Es el aburrimiento
el motor del movimiento,
es este aburrimiento existencial profundo
el que me saca de este sitio,
         hastiado de destino quieto,
mustio de dolor inútil,
y me lleva fuera hasta el vértice del mundo,
donde no hay alcohol ni sexo
ni locales insípidos, ni distracción llana,
sólo un poco de tabaco
         y diversión esdrújula,
                  amor enérgico
                          y humor agudo.

Lo que pasa
es que me aburro tanto
que siempre me ves contento.

No es el amor ni el dinero ni la envidia.
Es el aburrmiento
el que mueve la manivela de la vida.

domingo, 25 de febrero de 2018

Amor de verdad


Amémonos de verdad.

Sin tiempo, sin repudio,
sin témpanos de orgullo en el techo,
sin techo, sin pisar el suelo,
sin prisa ni frenos ni paz.

Verdámonos de amor.

Seamos lo que somos ya,
evaporando el pasado
sin la seguridad del luego,
sino con el fuego que tenemos.

Armémonos de amor.

Disolvamos los ejércitos,
ganemos los dos, pierdo yo,
disparemos con los poros
proyectiles invisibles de mimos.

Amémonos de amor.

Sin palabras llanas, sin poema,
con el sí, sin la necesidad,
abalancémonos de nieve
desnudos de calor material.

Armémonos de verdad.

Como si sólo fuera cierto
lo que sentimos al olernos,
como si todo lo demás
fuera holograma de la mente.

Comámonos como animales.
Animemos como comas el verso:

.con con, sin sin,
con todos esos puntos finales
que deja siempre al principio del texto
…suspensivos...
el amor de verdad.

sábado, 24 de febrero de 2018

Los desaparecidos


I

No son ellos los desaparecidos.
No son ellos
los despreciados,
                  los saqueados,
                          los desterrados.

Los silenciados,
         los mutilados,
                  los amordazados
no son ellos.
Los desaparecidos no son ellos.

No son ellos
los desplazados,
los deshauciados,
los refugiados.
No son ellos.

Los desaparecidos
somos nosotros.

II

No van a poder
parar el pulso natural del viento.

No van a poder
frenar el mar violento
         que nos nace dentro.

No van a poder minar
el campo de la libertad
         que hemos sembrado.

Somos más.
Estamos más y aparecemos.

No podrán hacer desaparecer
la estampida de vida
que se les viene encima.

No podrán contener
         el alud de verdad helada
acumulada en la cima de la montaña
                  más lúcida de la calma.

No podrán hacernos desaparecer
aunque acaben con nosotros

porque de la última brisa
de la última exhalación de luz,
nacerá el huracán que arrase con su sombra.

No van a poder
         parar el pulso natural del viento
porque siempre
         apareceremos de nuevo.