jueves, 26 de julio de 2018

Detrás


Detrás de la ventana no hay nada,
salvo las vibraciones crónicas de las notificaciones.

Debajo del poco tiempo que me doy
hay un paradigmático infinito de luces.

Oculta en el ribete de los ojos al reír
llevas una lluvia violeta de pétalos de loto.

Lo que no recuerdo de ti es lo que aparentas,
ni todas aquellas veces que no te vi.

Entre la pared y la mesilla debe de haber una foto
de nosotros en un campo abierto.

Obviado entre tantos pronombres posesivos
está el amor pastando flores frescas.

A tu lado y al mío no estoy yo ni estás tú,
ni tampoco hay una ausencia que pesa.

En el fondo sé que soy capaz de más
y por eso no termino con un pero.

lunes, 4 de junio de 2018

Para no usarlo


Me gustaría tener tiempo
para poder tirarlo.
Tener todo el tiempo del mundo
y dejar que las horas pasen
mientras nada pasa y
ni siquiera descanso
ni aprendo ni proyecto,
me gustaría tener tiempo
para no usarlo.

Me gustaría tener dinero
para poder tirarlo.
Tener todo el dinero del mundo
y gastarlo en inútiles objetos
y exponerlos en pasajes oscuros
por donde nadie pasa y
comprar alimentos perecederos
y comer fuera y comprar entradas
y no ir,
me gustaría tener dinero
para no usarlo.

Me gustaría tener amor
para poder tirarlo.
Tener todo el amor del mundo
y dárselo a colibríes migrantes,
y pasear junto a caretas con persona
y dejar que cualquiera pase y
bailar con las columnas y los cisnes,
y escribirle poemas a ella y no dárselos,
me gustaría tener amor
para no usarlo.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Éramos héroes


Éramos héroes del amor, éramos ídolos.

Hicimos de la incertidumbre un cesto de cerezas,
de las despedidas un festejo de sol y nuevas cosechas.
Éramos fieras heridas de dudas hambrientas de calor
y dimos caza a la presa a la luz de la luna más nueva.

Éramos héroes del amor romántico no escrito.

Hicimos de la conexión astral la ley y los teoremas,
hicimos humo en hogueras de palabras húmedas
que se coló por el hueco de nuestra casa sin techo.
Hicimos del pálpito el camino a machete por la selva.

Éramos héroes del amor puro, éramos Dios.

Éramos héroes y hacíamos historia siendo ahora.
Éramos guerreros a favor sólo de todo lo que es amor.
Hacíamos del miedo piedras para romper los vidrios
que el miedo instala entre nosotros si no nos vemos.

Éramos héroes del amor, éramos ídolos.

Y no importa si ganamos o perdimos la guerra y la paz.
Éramos héroes y lo fuimos, lo seremos y lo somos.
Somos héroes del amor invicto porque nunca nos rendimos.

martes, 1 de mayo de 2018

Vamos


Estas manchas en los dedos
me hacen ver la realidad disfrazada de nada
pero digo vamos y me tiro al barro.
Me sumerjo en el desierto de mis huecos,
en la última expedición a mis adentros,
encuentro nata con cebolla,
dos o cuatro medicamentos pasados
y los fósiles de todas las costillas de un primer Adán.

Estoy borracho,
de vida barata, ilusión y autoengaño.
Estoy llevando los carros de la compra,
por todos los grandes paseos del país, vacíos.
Me miro a una foto y empaño los espejos,
y bebo latas de coco con azúcar y sangre.
Estoy malito y no me curo y no me quiero
y lloro mucho solo por dentro a espaldas de mí.

Vida distraída la mía,
que se hace pasar, de largo, por algo mejor.
Pierdo los estribos en el mástil mayor
y viro sin cesar para mantenerme estable.
Vamos a volver a empezar, me digo y no termino.
Vamos a volver, me digo y me río mientras remo.
Vamos, me digo. Y voy y me digo vamos. Y voy
pero no reconozco el terreno con este traje de neopreno.

Toda la electricidad que quiere ser palabra
se me sale por los dedos húmedos de vida,
toda esa electricidad es nada en este secarral,
es todo concentrado y cáscara de feto de estrella.
Aquel paso marcado en la arena ni siquiera fue huella.

Vamos a empezar cada vez sin tener que volver, me digo.
Y voy. Y me digo, estamos empezando cada vez. Y me callo.

miércoles, 18 de abril de 2018

Las aves

Mira cómo vuelven las aves que vimos ir juntos,
mira cómo vuelven y no te traen a ti con ellas,
mira, pero ven a mirar cómo vuelven desde aquí.

No mires cómo vuelan de allí sin mí ahora,
no mires cómo vuelan desde allí las aves que vimos ir,
no mires porque entonces las aves van y nunca vuelven.

Pero ven a mirar cómo vuelven desde aquí,
verás que ya no se van más si nos llevan con ellas
porque si no vienes, voy a verlas ir de aquí sin ti después.

Si me llevan con ellas, las veremos llegar juntos.

Mira cómo vuelve lo que nunca se fue con ellas.

No mires cómo se llevan con ellas lo que no tuvimos antes.

viernes, 6 de abril de 2018

Huyendo


Tanto tiempo huyendo que olvidé de qué.

He sacado del armario los zapatos nuevos
para redecorar la desnudez nómada,
me las arreglo para llenarme de objetos
y rompo todos los ojos que no toco.
No me digas nada de mi herida
si ves que no la miro,
llévame conmigo a un lugar en que no estemos.

Veo ramas de lo que fue un bosque
tras de mí, y delante las tinieblas de la selva.
Déjame florecer tranquilo
mientras desaparece el brillo niño.

No tengo más pétalos y fui jardín.
Las espinas están secas y no pinchan.

Tanto tiempo persiguiendo que no recuerdo el qué.

Ya sólo voy hacia delante sin preguntar por qué.

La nube que me sigue no sé si es gris
pero siempre está a la misma distacia.
No me persigue si me paro.
Amo sentir el aliento de la lluvia detrás
y abandono ramos frescos de mí
en los brazos de cualquier amante fértil
para aromatizarme de inmortal.

Ya sólo pienso en lo de atrás y avanzo sin mirar.

Me espera medio mustio todo lo que dejé
pero no hay tiempo para recordar quién ya no soy.

Paro en medio del camino para pastar
la hierba seca que será regada después de pasar.
Me detengo en el lugar del movimiento
para verme sobrepasarme, dejarme marchar
y ser yo quien persiga lo que seré:
eso que nunca logro recordar qué es.