viernes, 21 de septiembre de 2018

Llega la noche


Llega la noche,
me enfrento al silencio
y sólo estás tú.
Desnuda.
Desprendida de toda tela
y todo polvo. Sólo estás tú sin nada.
Sin lo que nos separa.
Sólo tú, que eres quien nos une desde mí.
Y estoy yo. Tú sabes quién soy.
Pero me acerco lento y te alejas al tiempo.
Y siento el espacio en el pecho.
Y ya no estás tú.
Sólo hay montañas de ropa con nada.
Sólo lo que nos separa.
Y no estoy yo, que nos uno desde ti.
Y sólo quiero que llegue el alba
para cabalgar contigo en una yegua
desbocada
hasta el lugar donde no hay versos.

Pero.

Llega la noche,
me escondo en el humo
y ya no estamos más.
Y guardo mis ganas en un tarro.
En pijama.
Y el tiempo se para pero pasa.
Y a lo lejos el ruido del silencio.
Que sólo habla de ti.
Desnuda de ojos.
En otro tiempo, el que nos separa.
Quizá el mañana.
Lo único que hay en el silencio
es espacio y tiempo.
Lo que nos separa.
Y no estamos nosotros.
Y sólo quiero que llegue mañana
para vernos desnudos de tiempo
y sin espacio entre los cuerpos.
Sin lo que nos separa.
Y elaborar un hogar en el ahora,
sólo con lo que nos une.
Sólo con nosotros a través de uno.
Pero tiene que ser ya.
Y no estoy yo. Y tú no estás.

Pero.

Llega la noche
encaro el cuaderno
y solo estoy yo.
Oculto.
Cubierto de trapos usados
y todo el polvo. Sólo estoy yo con todo.
Con lo que nos separa.
Solo yo, que es como nos separo desde mí.
Y estás tú. Y yo sé bien quién sos.
Pero me alejo lento y te acercas al tiempo.
Y el espacio deja de oprimirme el pecho.
Y sólo estás tú.
Desnuda valkiria herida de amor.
Sólo lo que nos une.
Y sola estás tú.
Sola tú, que es como nos separas desde ti.
Y sólo quiero que me pises los versos
y deshagas los poemas, y las camas,
y que llegue la mañana y llevarte,
y destrozar los finales premeditados
y las rimas y el tiempo y el espacio,
y elaborar el presente en la presencia.

Pero.

Llega la noche,
me enfrento al silencio
y solo estoy yo.
Y no estás tú.

Pero.

Llega la noche,
me enfrento al futuro
y sólo estás tú.
Y estoy yo.
Desnudos.
Sin pero.

Sin pero.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Aún más


No me importa suplicar,
tengo al ego dormido
en un cestito junto a la estufa.

Te hice esperar y te espero.
Vuelvo al nido trepando
porque perdí las alas en la bruma.

No sé quién sos. No sé quién fui.
Aún menos quién seremos.

Hago del pasado una bola,
la arrojo al fuego
y me intoxico con el humo.

Mis ojos no me dejan verte.
Todo el amor que construimos
está cimentado de fango.

No sé quien soy. No sé quién serás.
Aún menos quién seremos.

Si dejo volar al futuro
se nos van a colar en la jaula
los pájaros mutilados que tuvimos en mano.

Dime que no diga nada.
Cuéntamelo todo y sana
esa garganta rota de callar.

No sé qué es el saber. No sé saber.
Aún menos si supimos.

Deshagámonos del tiempo o no.
Ha pasado menos de lo que parece
y mucho más de lo que pasó.

Ahora estamos en frente.
No podemos estar en corazón.
Desamordacemos al alma.

No sé si somos o no. No sé si sí.
Aún menos si existe el ahora.

Romper las estructuras es lo más sensato,
lo más sensible, lo menos frívolo, lo más cálido.

Tengo tres minutos y dos mil oportunidades más
para hacernos mierda la vida y renacer después.

Este orden sólo responde a nuestro desastre,
sólo así se descoloca lo que siento para verme.

Sé que estás, que estoy y que estaremos.
Aún más.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Esos juegos

Si juegas a esos juegos conmigo,
yo jugaré contra ti.
No tengo escapatoria.
Por cada palada de arena,
una palada de arena más.
Hasta que no se pueda respirar.
Si juegas conmigo,
juego contra ti
a esos juegos que nos matan.
Por cada palada de cal,
una palada de cal más.
Hasta que no queden huesos.
Si dejo de jugar contra ti,
tú juegas conmigo.
Ese es tu poder,
siempre tienes el poder
en un juego
que no trata de tener poder.
Y yo no quiero ganar
pero tampoco perder.
No se trata de arrebatar poder.
Yo no quiero perderte
pero tampoco ganarte.
Si juegas contra mí,
ya no juego más contigo,
si no por mí,
si juegas conmigo
ya no juego contra tí
si no por nosotros.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Me repito


Que digan lo que quieran, me repito,
que piensen lo que quieran, me repito,
que ladren, que rumien, que tiren tierra,
que juzguen, me repito, como quieran.

Me repito que no quise hacer daño,
me repito que no quise hacer barro,
sólo lloví soles sobre la tierra,
sólo fui lunas, me repito, nuevas.

Y me vuelvo a repetir y me daño
porque atiendo a sus berridos de barro
y lluevo lunas llenas en la tierra.

Y nunca quise ser lo que lo quisieran
pero soy lo que ladran, me repito,
pero soy lo que digan, me repito.

viernes, 3 de agosto de 2018

Tiempo y verbos


Tiempo.


Tengo poco tiempo.
Tengo sólo tiempo.
Tengo tiempo y verbos.
Tengo tiempo y verbos y tiestos y sol.
Tengo verbos que han de ser contenidos en verbos.


Tengo porros.

Tengo verbos presos en estos dedos técnicos.
Pero sólo ansias de libertad tengo
pero
no hay          .

Tengo huevos para decir lo que quiero.
Tengo lectores en el hombro cuando escribo.
Tengo censores en el trasero cuando excreto.


Tengo poros.

Basta de ocultar esta sombra que me aturde,
masacrada mi cabeza pide tregua entre sangre,
y esta tristeza nace para poder morir durante:

No tengo contacto con el exterior ni con adentro.
No tengo motor ni trono ni ton ni don ni son ni luz.
No tengo ni lo que poseo ni voz ni red debajo ni paz.

No tengo mucho tiempo.

Sólo tengo tiempo y verbos para averiguar el todo,
la parte es esta pena hecha de yerba seca que no pasté.

Sólo tengo sollozos pero no lloro, no gozo, no como,
amo sin amarme y me amo sin amar y muero un poco.

Loco por no tener nada que ocultar ni vocal prohibida,
loco por la vida que me agita y me hace danzar duro,
loco por el caos puro sin cortar
que me brota en las neuronas,
enamorado de esta espina,
de este aroma salvaje que me sale del centro
y me tira al monte a esperar depredadores.

Soy amante del espacio y desprecio al tiempo,
pero prefiero el recuerdo que la estatua,
prefiero el silencio que la paja,
prefiero los versos que avanzan.

Y me tiro al monte a buscar a quienes esperen,
para darles un verbo activo y un beso,
para que salgan a cazar a quien espere,
hasta que no quede gente en las paradas.

Me tiro al monte a compartir mis migas
aunque ya no tenga tiempo ni ganas,
pero tengo verbos y tiestos y sol y ya no espero.

Tengo sólo verbos ya.

Ya no tengo tiempo.

Dejo sólo espacio

y acción

en el silencio.