jueves, 29 de agosto de 2019

Mi otro yo


Mi otro yo es yo.
Mi otro yo me engaña,
me droga, me estafa,
me promete el mañana,
me habla convincente,
mi otro yo me ama

y yo amo a mi otro yo,
trato de convencerle,
le hablo del ahora,
me drogo, me estafa,
me controla, me engaño.
Yo soy mi otro yo.

martes, 2 de julio de 2019

Pipas


Mira cómo pasa de nosotros la vida
mientras come pipas
y se va suave por los desagües de la tarde.

Entretanto imagino una insurrección,
un cambio de rumbo radical del bote
pero sopla leve el levante
y duermen las anémonas debajo.

Qué aburrido es hacer siempre
algo distinto
para conseguir lo mismo.

Y llueve cobre sobre el pasto,
las manzanas no alcanzan la edad adulta,
se diluye la idea del edén
y colapsan los refugios de guerra.

Al menos hay wifi y caca rica.

Qué más dará un mes más que menos
de indiferencia ante la desigualdad,
ante la interferencia de la moneda
en nuestro radar de prioridades,
ante la batalla y la derrota incesante
de nuestros ancestros.

Faltan cuatro horas para la noche
y tenemos pipas para compartir.
Durante los minutos del crepúsculo
mezclaremos vodca, ska y máscaras tribales
para recordar el canto de los Mayas
y las palabras de Confucio.

Aquí nunca pasó nada.
Ni la vida ni la revolución ni el tren.
Tenemos receptores cannabinoides
por algo.

Cerremos algún verso.
Abramos un club de pusilánimes
y juguemos al mus pasando todos.
Recemos algún verso
y esperemos el milagro.

lunes, 1 de julio de 2019

Tantas tonterías


Esta algarabía de lágrimas,
este desdén de Dios,
estas zapatillas gastadas,
este tiempo inverso
            del féretro al vientre,
del ojo al diente,
del arañazo al gato.

Este sinónimo enemigo,
esta caracola de río,
el jarrón si un rasguño,
la jauría de miedos
            esperando las sobras
de la discusión salvaje,
de la merienda del ego.

Dame tres razones más
para no huir sin víveres,
para dejar mi reguero de sangre
en los caminos,
en las pensiones,
en los colchones rotos
que descansan en mi espalda.

Dame un minuto más
para oler tu sacro hueco
para sincronizar el salto mortal
de la neurona que maneja tu gesto,
dame las fuerzas
para golpear al ogro
que capitanea tus tropas.

No estás a salvo de ti
porque trato de tender mi mano.
Te mato si escapo,
me muero si quedo callado.
Y me matan tantas tonterías.
Este sedante magnífico,
esta memoria precisa,
estos rodeos al mar
            para no mojar mi cara,
            para no ablandar la barba,
            para no nadar lo todo.

No estoy a salvo de mí
porque trato de ocultar lo negro.
Me mato si me quedo,
me matas si escapo callado.
Y me matan tantas tonterías.
La vida, el amor y la muerte.
La libertad y los deberes.
La muerte.
Los derechos, la paz y el planeta.
La vida.
Este llanto atascado.
La vida.

lunes, 3 de junio de 2019

Cable de cobre


Yo sólo soy un insignificante idiota,
poco leído medio vagabundo lerdo.

Dejo deslizar el boli
al son caribeño de los dioses viejos
con las letras nuevas,
con el compás del momento,
sin el juicio como complemento.

¡Qué razón va a causar esto!

No es destreza
ser un mero cable de cobre,
no es fantástico;
sólo se debe ser lo que se es.

No hay virtud en clarificar el caos,
en traducir el silencio más denso,
en dejar que la electricidad
atraviese por los canales conductores.

Yo sólo soy un ignorante
con la capacidad de no pensar
y ser arrastrado por los mares,
de costa a costa
y tocar tierra me destroza:
ya estoy meditando la forma de acabar
y dejo de escuchar el dictado del viento.

Porque soy capaz de no hacer nada
y traducir entonces la belleza,
endiosado y poseso,
ebrio de un Baco extremo
perfectamente Apolo.

Yo sólo soy ninguno.

viernes, 12 de abril de 2019

Todos mis fantasmas


Es en esta soledad en la que convoco,
uno a uno a todos mis fantasmas al escritorio.

Todos vienen con tu cara.

Me miran desde años luz,
         nariz con nariz,
me tienen asco,
sus mejillas rotas huyen de mí,
me tienen miedo.

Todos los fantasmas me rodean
y, con tu cara puesta,
me consuelan como desconocidos.

Mientras yo escribo.

Me acarician la espalda
         con mano de yeso,
me hablan de sus proyectos lejos.

Te robaron la cara mis fantasmas.

Se tumban en mi cama y lloran,
agonizan sin oxígeno entre gritos,
destrozados por mi culpa
y no tengo antídoto que los calme.

Les prestaste tu cara a los fantasmas
que sueñan con otros,
que echan de menos a uno,
que bailan el agua a cualquiera.

Todos con tu cara puesta.

Algunos vienen para despedirse,
pero siempre vuelven
para repetir la escena.
Y les suplico y me torturo.

Tú les regalaste la cara,
a todos les puse tu cara.

Todos me mienten,
todos ocultan detalles
y algunos atrocidades,
todos entienden que es lo más sano.
Y me desangro en esta soledad
en la que van abandonándome.

Mientras escribo.

No eres tú ninguno de mis fantasmas.

Pero todos visten tu ropa.
Todos huelen igual.
Todos hablan tu lengua.
Todos me matan igual.