lunes, 30 de noviembre de 2015

Cartografía interior

Es inútil tratar de hablar conmigo mismo
y escuchar lo que me digo al mismo tiempo.

Escuchad lo que le digo al mismo tiempo:
Tengo tu existencia conectada a mi latido
por si pretendes escapar.

Es inútil hablar de tratar conmigo mismo
y decirme lo mismo que escucho al tiempo.

Escucho al tiempo decir lo mismo:
Tengo tu latido conectado a mi existencia
por si pretendo escapar.

Hablar de lo inútil de tratar conmigo mismo
y escucharme al tiempo decir lo mismo.

Escuchad al tiempo decir lo mismo:
Mi existencia pretende escapar
por si conectas tu latido.

Hablar conmigo mismo de tratar lo inútil
y decirme al mismo tiempo lo que escucho.

            Escucho que le digo lo mismo al tiempo:
            Mi existencia pretende conectar

            por si escapa tu latido.

martes, 24 de noviembre de 2015

Sólo somos humo



Los poemas sólo son humo.
Puedo prometer praderas profundas,
parajes ignotos para perdernos,
eternidad donde tendernos.
Tus estambres piden polen.

Tú eres idílica musa
con la menstruación impoluta de la luna
y las hojas de parra en la nuca.
Yo soy sombra iridiscente
que ocupa tus rincones
con la seda entre los dientes.
Soy paciente francotirador del verbo
que certero se posa en tu vientre y lo atraviesa.
Soy arquitecto constante del beso
que estructura tu lóbulo izquierdo y lo yergue.

En el texto ambos habitamos armonía,
no evitamos levitar en los encabalgamientos,
                estamos en contexto,
buceando en los cimientos de la estrofa sin escafandra.

Por esto
en la realidad tangible
sólo somos sólidos si nos olemos,
si hacemos óleo de fluidos
                en el lienzo de la sábana.
Sólo somos auténticos en el artilugio,
articulamos palabras sólo con mordaza,
aderezamos con sal artesanal nuestra liturgia,
nuestro amor es artefacto.

Sólo somos humo en la presencia.
En el poema eres perfecta meretriz,
astuta vendedora de fósforos imperecederos
que no quiere mi dinero
                si no la fricción etérea
de mi bolígrafo enfermo de forma.

Yo te ofrezco el fondo insondable
de un ahora sin disfraz eterno,
el inefable verso inmenso sin cesura ni prosa ni pausa ni mesura,
el efímero contacto sin contrato
de dos cuerpos desmembrados
                que fluctúen en la superficie pálida del mediodía
mientras juegan a ser puzle.

Pero tú ya tienes tu orgasmo de rimas,
el cigarro de después a medias
y las medias en su sitio.
Mi amor no se consuma
por consumir el humo del poema
y termino por animar la imagen en mi mente
de mi ráfaga de futuros inminentes en tu cara.
Y la belleza se apaga
y ya no puedo ni prometer en vano.

Sólo somos uno si fumamos juntos
de la sólida humareda de la soledad.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Me molestan las palabras

Me molestan las palabras.
Quisiera no tener que llegar a las palabras
para desplazar la rabia,
quisiera no tener que ametrallar un folio
para desembalsamar las dudas.

Me molesta tener que explicar lo evidente
en una discusión,
tener que tratar de hacer comprender
a un ser que se esconde detrás de un fardo de ego,
que lo que hay en mis ojos es exactamente lo que ve.

No tengo tanto tiempo.
Es más sencillo.
Las palabras no sirven.

Me molesta el hórror vacui de palabras
­—oídas, leídas, serigrafiadas en el alma—
como si en ellas residiera la sabiduría auténtica,
me molesta la palabra palabra.
Me molestan para amar, reír, flotar, estornudar, correrme, bostezar, llorar, ladrar, gemir, gritar, mirar, oír, oler, tocar, meditar
-sin embargo son muy útiles para pensar-,
me molestan para disfrutar del arte, volar, drogarme, despertarme, desperezarme, abrazar, vibrar, beber, liberar, jugar, besar, expresar
—es más complejo.

La poesía sirve.
Es más sencillo—.

Las palabras no sirven. Me agobian.
Mientras intento avanzar en mi jungla interior
miles de palabras externas se inmolan en mis parietales,
mensajes, recuerdos, citas, memes, paquetes de conducta
me acuchillan en todos los callejones y me hurtan luz.

Las palabras sólo sirven para denunciar
que las palabras no sirven.

La poesía es lo contrario de sí misma.
Es más complejo. Es más sencillo.
Sólo la poesía consigue que las palabras
sirvan para lo que no sirven las palabras.