lunes, 3 de abril de 2017

En la asoci

Escribo con el estómago vacío
y sin oxígeno en la asoci.

Pasan las horas, no la luz.
Llegué después.
Pasan las nubes sativas,
la música insulsa,
pasan las aves que vienen
buscando ramas para el nido,
pasan de todo las camareras,
pasa de moda la anáfora.

Escribo sencillo, sin brillo,
que se me anudan las mandíbulas,
que voy a horadar la fosa
de mis propósitos
con su propia fuerza bruta,
y, cuando esté lista,
la llenaré de lágrimas
y será bañera para zambullir el anhelo,
allá donde descanse la duda.

Escribo adscrito a la anarquía,
me meto el orden con turulo,
exhalo el caos y el asco.

Llámame si quieres
para comentar gilipolleces,
sé invertir el tiempo vivo
entre las palabras muertas.
No necesito equilibrio
si no la perfecta dosis cada minuto:
un poema cada dos canutos,
dos versos cada tres caladas,
tres días de vacío cada cuatro gramos. 

La epifora está menos manida.
Quizá porque la rima está manida.
Quizá porque la vida está manida.
No me gusta saber ya el final.

Escribo a contratiempo
en un limbo perenne.

Estoy aprendiendo a salir del pozo
buscando pistas debajo del fondo.

Se acerca. Lo siento.

Es al principio donde todo termina,
saco la mina del diamante,
saco la rima del poema
y la vida de la poesía.
Todo termina siempre al principio.

Se acerca. Se deshace el cerco.

Me tumbo un segundo en mi ataúd
para hacerme un segundo peta.

Escribo en directo desde la asoci,
tomándome una infusi,
mientras canto mi canción.

A mí no me interesa lo que no fui,
pero si hubiera sido esta mi ofi
ya sería Premio Nacional.

Escribo sin azúcar que no sé de dónde vengo.

Aquí hay cada vez más urracas
y el peso de la tarde
me aplasta por debajo.

Ya lo noto. Ya está aquí.

Aquí comienza el sendero hacia fuera,
la agonía del ego termina aquí.
Se disipa el humo-tac, se dispersa el tic.

Escribo que tengo que dejar de trabajar,
que defeco en el vacío y no me vuelve el eco.
Voy a comerme un bocad.

miércoles, 29 de marzo de 2017

El próximo tren

“El próximo tren llegará en 16 minutos”

No tengo más que papel y boli
y demasiadas palabras acumuladas.
Las personas se hacen pasar por sí mismas
mientras yo escribo avergonzado
de lo que me ha tocado ser.
Ojalá tuviera batería.
Me cuesta desatascarme.
Llevo mucho tiempo sin escribir,
por no hablar de los días.

“El tren está efectuando su llegada…”
            en el andén de enfrente.

“El próximo tren llegará en 11 minutos”.

Quizá no escriba porque no saco tiempo.
Porque estoy demasiado ocupado viviendo la vida,
en vez de hablar de ella,
como debería.
Quizá paso demasiado tiempo ante pantallas
que me anulan
y arrugan mis palabras.
                        ¿Cuánto léxico se pudre por minuto ante la tele?
El andén de enfrente está vacío,
el mío, sin embargo,
está lleno de personas que me observan
sin mirarme –quizá una pequeña ojeada a mi cuaderno-,
me intimidan y me dan argumentos.
Se me acaba el tiempo.

“El próximo tren llegará en 5 minutos”

¿Es que me tengo que ver en estas para escribir?
Puta Comunidad de Madrid.
Puto Metro de Madrid.
Cada vez más caro, cada vez más Vodafone,
cada vez menos trabajadores,
cada vez más minutos entre vagón y vagón.
Aunque
si no fuera por esto,
todas estas palabras seguirían acumuladas dentro.
Se me acaba el tiempo.
Tengo que lucir mi léxico;
alardear de las cenefas de letras moribundas
que al asociarse se tornan en…

“El tren está efectuando su llegada..."
en el andén de adentro.

Madrid. Quién sabe qué día de 2015.

domingo, 12 de febrero de 2017

La Paz

La luna asola la ciudad 
y yo estoy solo.
No tengo ganas de mí.
Me abruma su plenitud.
La luna es un espejo cóncavo
y yo no quiero estar sin mí.
Este dolor le pertenece a mis ancestros.

No tengo escapatoria;
todas las puertas carecen de bisagras,
las alas están rotas
y las ventanas son de yeso.
No quiero saber de mí.

Las horas caen a plomo,
no quiero que pasen por mí
y anhelo que termine este proceso.

La luna anega mi pecho
y el oxígeno es escaso.

Fumo cigarros extranjeros
fabricados aquí,
no tengo nada que agregar al humo
que me ayude a no existir.

La Paz es agresiva con mi karma,
la calma se mastica y sabe a nada.
Miles de luces en la montaña
están haciendo sombra a mi tristeza.
Todas esas vidas de mierda
no pesan más que mi cara.

La luna asola la ciudad 
y tú estás sola.
No tengo ganas de ti.

Te dejo ver mi herida
y me salpicas con la tuya.
La luna es tu reflejo convexo
y me abruma tu silencio.
No quiero estar sin ti.
Me envuelves con tu vientre,
me proteges y no me dejas salir.
La luna anega nuestro lecho
y el oxígeno es veneno.
Me duele no saber hacerte ajena
a este dolor que me procuras.
No quiero saber de ti.

Las horas se detienen
y el teleférico no deja de subir.
Deseo que termine este proceso.

La Paz es una tela inmensa
y sólo podemos esperar
a ser comidos por nuestros egos.
Ya no sé si estoy contigo.

Tú tomas tu mate nacional
que no es de aquí
y te sientes más lejos de casa.
No quieres saber de mí.
Unimos nuestras soledades
y las hacemos una con la luna
que nos devuelve una imagen rara
de la realidad exacta.
Ya no sé si estoy conmigo.

La luna anega la ciudad 
y estamos solos.

Este dolor es antiguo
y nos lo damos precintado.
Te apuñalo con el silencio
de un trozo de nuestro espejo roto
y tú fabricas flechas para mis arqueros.
No quiero estar contigo
porque eres mi espejo límpido.
No soporto mi dolor por duplicado
ni que trates de neutralizarlo.

Es la luna la que nos anega,
yo no tengo la culpa.
Es la luna la que nos asola,
tú no tienes la culpa.
Es la luna la que nos deslumbra
y sólo somos dos luces más
en esta montaña de mierda.
Sólo podemos esperar la mañana
para poder devorar a las arañas
y que termine este proceso.

Sólo quiero estar aquí contigo
para reconciliarme conmigo.
Dejar de fumar el humo del ego,
dejar de eludir la responsabilidad
y huir contigo de esta soledad
con que asolamos la luna,
con que anegamos la luna,
con que nos hacemos la guerra
en esta ciudad de La Paz
que no tiene culpa ninguna.

lunes, 2 de enero de 2017

Madriz

Madrid es una ciudad de más de tres millones de zombis
(Según las últimas estadísticas).
Yo vuelvo siempre del paseo asesinado por el cielo
y sueño con huir.

Madrid es la matriz.
Madrid es el epicentro del problema:
el único inicio posible de la solución.

Madrid tiene la llama de la rebelión
amordazada por el circo y la migaja
y yo sólo arrojo lodo al reloj.
Tengo que salir de aquí.

Madrid es una espiral girando
que te absorbe si no giras más rápido.

No busco un rellano de paz
ni escaleras mecánicas al cielo,
no hay en mi horizonte una hamaca y un daikiri,
más bien busco engranarme
en el Gran Mecanismo que todo lo cambie.
Pero este bullicio, esta taladradora de cerebros,
este sin fin de caminos circulares de asfalto hirviendo,
me destruye por dentro sin remuneración alguna.
Quiero salir de Madrid.

Si no amara esta ciudad no huiría;
saldría en busca de nuevos lares
sin importarme lo que dejo atrás
(como si no lo estuviera abandonando),
sin dedicar una sola línea
al amor con que desprecio este lugar.

Madrid es la tierra que estercolo
para alimentar la raíz de algún joven poeta
que sueñe con venir. Yo sueño con salir
las pocas horas que consigo dormir
entre sudores fríos infectados
de la tristeza que empapa los vagones de metro.
Quiero tener que salir de Madrid.

El planeta está infestado de ratas alienadas, sí,
el mundo es un oscuro bosque de navajas
y leviatanes que quieren mi sangre;
huelo el peligro con sólo asomar el hocico.
Sí, sí, aquí se respira libertad
los pocos días que tenemos tiempo,
pero necesito salir de este contexto.
Salir de aquí. Madrid es Matrix.
Salir de mí hasta quedar sólo conmigo.

Quiero afrontar lo venidero, ser foráneo de nuevo,
me eriza los huevos no saber lo que me espera.
Tengo que querer salir de aquí.

He de romper la membrana.
Madrid es la matriz que envuelve mi letargo,
el lugar donde guardo los tesoros;
allí donde me esperan los amores verdaderos
y se pudre a la sombra la pureza.

Quiero salir de Madrid.
Madrid es un inmenso puzle interminable
y yo no quiero seguir buscándole las piezas.
Tengo que salir.
Este es un poema interminable
y ya no quiero seguir buscando las palabras.
Salgo de Madrid.