martes, 10 de diciembre de 2013

Como nómadas

Como caracoles escacharrados
nos besamos
y caminamos sin rumbo,
            como nómadas,
por las dunas de tu cama.

Como suicidas de destrucción masiva
nos arrancamos la ropa
como si [ya] no existiera el frío,
como animales hambrientos
encadenados a paredes de papel.

Como conceptos ocultos en una escultura abstracta
nos abrazamos a la realidad astral
de un escalofrío,
y despreciamos la indeleble materia
de un ramo de efímeros pensamientos.

Como dos rojas gotas de acero fundido
            que se buscan en un laberinto,
recorremos los carriles
            perdiendo parte de nosotros en los surcos.

Sin atender al daño,
al futuro, a los estantes repletos de tarros de reproches,
a las caricias de mentira, a los kilómetros asesinos,
a las olvidadas papeleras llenas de soledad,
a los autobuses que perdemos por perdernos en las sábanas,
a los fantasmas de las navidades pasadas, al despertador,
nos encontramos como sin querer.

Y sin atender al dolor anciano que reside en nuestros párpados
los abrimos
            como por primera vez,
y llenamos el aire de canciones sordas
que desafinan el silencio,
que revientan los muros, los edificios, las carreteras, las placas tectónicas,
el espacio-tiempo, …
que nos llevan de nuevo a nuestra playa,
donde tu pelo era el telón del cielo,
y las estrellas un elenco enloquecido
            por la luna derritiéndose en el mar,
y como caracoles estrenando su caparazón,
nos besamos
y caminamos sin rumbo,
            como nómadas,
para no salir nunca de las dunas de tu cama.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Cavo mi tumba

Cavo mi tumba y meto dentro los miedos.
No puedo seguir cantando,
                tantos destartalados sueños
                               huyen colina abajo…
Y sigo sin ponerme el abrigo
para visitar los estivales parajes de mi pasado
y sigo muriéndome de paz y pena.
No suelo ser yo
cuando aparezco en los recuerdos:
cambio de reloj, tiro los dados
y despierto en una cama sin sábanas voladoras.

¡Qué destello de escalofrío,
qué desasosiego de caricias!

Meto los dedos en el pelo de cualquiera
y me masturbo recordando lo que pudo ser.
Sigo sin verte ante mis ojos.
Sigo sin saber seguir, estancado,
                flotando boca abajo.

Cavo mi tumba
y meto dentro gominolas.
Salgo
Escribo en los árboles  mi cadena genética
y extirpo de mi nuca
los apellidos de mis antepasados.
Salgo
y estrello mis manos
contra una realidad disfrazada de luna.
No puedo nombrarte.
Cabalgo a pelo
sobre un caballo anciano,
las hormigas que me salen de la boca
cargan con las migas de los poemas que nunca te escribí.

Lo que escribo
dicta lo que tengo que pensar
y así
el tiempo
no siempre avanza hacia adelante.

Paro.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Humo blanco

Se tornan humo las nubes
que encapotaban los sueños.
Humo blanco.

Me deslizo süave sobre el tedio,
mato las horas
pero me quedo con unos cuantos minutos
como prisioneros de guerra.

Una sonrisa nace rápido
desde el centro de mi centro
pero      aún mis músculos faciales
solo rinden         a un 20%.
Cojo carrerilla,
                desperezo los dedos,
                               abro las puertas hacia afuera y
aunque chirríen los goznes,
                                               respiro armónicos de musa.
Aún tengo esperanza.
Sólo quiero deslizar el boli sin pensar,
sin estructura y
que vuelen las palomas de tinta de los campanarios en que me dejé los huevos.
Trazas de rabia
                pueden encontrarse a veces
trituradas entre las más bellas palabras.
Aún tengo motivos.
Tenemos más de cien mentiras que valen la pena.
Y de doscientas. Sí.
Los trenes, la risa, los bares….
pero esta salvajada de amanecer,
este chispazo de supernova,
esta catarsis de levadura
no viene de la mente.

Aún tengo motivos.
Subrayo el horizonte todas las mañanas para recordarlo.

Pero ahora
                no sólo lo recuerdo, lo siento.
Lo siento.
A veces las palabras,
maltratadas,
pierden su auténtico significado.
Quiero desatascar las tuberías de las entrañas
sacar las garras
                y rasgar las velas de la barca
para navegar a la deriva
en un océano
                que nunca me dejó varado en oscuras orillas
y divisar a lo lejos
aquellas islas que dibujé de niño.

Se tornan gelatina los muros
que me separan de los sueños.
Ya los huelo. Tengo motivos.
Tengo misiones que cumplir.
Tengo constelaciones en el vientre
                chocando entre sí constantemente
                               y polvo de estrellas en el brillo de los ojos.

Ahora varias lágrimas,
                nacidas del mismo seno que mi sonrisa,
pugnan por brotar
                pero aún es pronto para inundar mi cara.
Relamo la victoria,
pero aún he de apretar los puños.
Derramé ya demasiada sangre.

Ahora mis versos
están empapados de rayos de vida y verdad
y tengo ganas de gritar,
bajar al parque
                y delirar, rodar, saltar
sentirme lejos de todo
hablarme a mí,
sentarme cerca de todo,
tocarme, alarme, alcanzarme, sincronizarme con el cromatismo del viento
                               y morir cantando
                                               abrazado a cualquier árbol.
Se tornan humo las nubes.
Humo blanco.
Los poemas
a veces
también pueden ser alegres.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sol[de la]edad

Alcoba, paraguas, perchero, estantería, desorden absoluto.

Tengo sucias las aspas del molino
de tanto echar de menos al viento.
Mi habitación está repleta de marionetas
                sin rostro
que se asoman por detrás de los muebles
y gritan tu nombre.
Sales silbando de los bafles
canciones inacabadas
de artistas malditos.

Me dejo seducir.
Salgo de casa cantando
y un puñado de pájaros me acusan de plagio,
entonces despierto
y me veo cubierto de la tela de araña que has tejido en mi cama.

Caricias, cáscaras de conversaciones, simetría ocular, frío.

Imagino que sólo imaginé que eras una entelequia
y que siempre has estado conmigo,
de mi mano.
No puedo desprenderme.
Usas mi piel.
Devuélveme mis zapatillas de andar por casa
y las lágrimas de plastilina que moldeé.

Compartirme contigo. Compartirte conmigo. Compartirnos. O no.

Hay sombras que pretenden separarme de ti
y luces
que no me dejan verte.
Jaula, cerebro, pasión, dolor físico, amor, libertad absoluta o relativa.
No.

Escucharé tu grito afónico
y volveré a darte la espalda.
No eres yo. Sólo un trozo.

Yo
somos nosotros.

viernes, 25 de octubre de 2013

Somos

Somos aguja en el pajar.
Somos polvo en la nieve.
Somos espejos en un bosque de cristal.
                Somos alondra en la bandada,
                luz blanca en la niebla
                saliva en la falda de las cataratas.

Somos lo que somos.

Somos ameba.
Somos masa.
Somos elenco mimetizado de zombis
                ante el escaparate de la carnicería.

Somos, a veces, también lo que fuimos.

Somos Segunda Guerra Mundial.
Somos el juguete de un dios adolescente
                que se cansó hace tiempo de jugar con muñecos.
Somos árbol que nadie escuchó caer.
Somos la maravillosa canción
                cuyo autor no se atrevió a cantar jamás.
Somos heridas abiertas,
hermanos a cuchillazos,
                amor de trinchera.

Somos, según parece, también lo que seremos.

Somos opulencia y miseria,
portada barroca tardía,
somos escombro de pluma de pato.
                Somos el reverso de un triángulo equilátero,
                silencio ensordecedor,
                caricia de lija.

Somos lo que somos,
lo que fuimos
y lo que seremos
al mismo tiempo.
                Somos lo que estamos buscando:
                aguja, polvo, espejos.

Quietud en un paisaje en movimiento,
movimiento en un paisaje quieto:

Somos el tiempo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Él

Él se llama como yo
pero no usa mi nombre.

Pretende desbrozar
todos mis prados
y yo
genero una hectárea de despojos
                por minuto.
Me saluda sonriente
y asustado
desde los espejos,
me dicta libertad
y yo
hace tiempo que agujereé mis alas
y dejé en blanco
                los folios de las encrucijadas.

Él se alimenta de sueños,
yo no puedo despertar
                del letargo eterno del miedo.
Él es limpia pulcritud inmaculada
y quiebra el metacrilato
                que le separa del amor
con un simple brillo de sonrisa
mientras yo
hago de mimo
                delante de la mujer de mi vida.
Él está asustado,
yo no le temo a nada.
Quizá por esto
perdí la ilusión de destripar a los monstruos
que custodian los más preciados tesoros
y me olvidé de todo.

Él escribe poemas
técnicamente horribles
empapados de verdad.
Yo
escribo poemas por encargo
                que llevan su nombre
                               pero hablan de mí.

Yo fui él,
él quiso ser yo
y ahora
necesito su consejo.

Y así vagamos los dos,
buscándonos en la oscuridad inmensa del espacio-tiempo,
llorándole a un tú
                que quisiera ser nosotros.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Demasiado

Demasiados barullos en la cabeza.
Demasiados datos,
demasiado asfalto.

Hay gaviotas disfrazadas de cuervos
que me sobrevuelan,
me acechan,
me cantan desagradables augurios,
me roban los panes, los peces,
los pendientes de plata
y se marchan.

Demasiada mierda.
Demasiada filosofía contradictoria
                y semigratuíta
peleando y dándole a la par
                la razón a mis instintos,
                               la razón a mi razón.

¿Es anhelo material,
                y por tanto efímero pecado
el misterio que desenvuelve
un simple pezón,
una lengua que segrega océanos?
¿Es acaso camino espiritual,
cultivo, abono y barbecho
                de los huertos del cielo,
la forzada búsqueda del amor eterno?
Demasiadas preguntas
y sobre todo
demasiadas respuestas para cada una de ellas.

A veces soy fiel siervo del silencio,
reflexivo intelectual necio
que recorre la infinitud cuántica
de un punto en la pared.
Pero esto tampoco sirve de nada.

Demasiados laberintos.
Demasiado joven para encontrar salidas.
Demasiado viejo para disfrutar buscándolas.
Crucificado en cada encrucijada,
me falta voluntad
para tirar de una patada
                la puerta de esta celda
                               en que me oculto voluntariamente.

Demasiados tús en mis poemas.

Ahora vienen cuervos
disfrazados de gaviotas
defecando las semicorcheas
de la partitura de la libertad.

Demasiados bajorrelieves en mi frente.
Demasiados claroscuros.

A veces soy fiel súbdito del tiempo
y me arrodillo a su paso.

Demasiado yo.
Demasiado fuera de mí.
Busco el placer constante sin atender al daño,
subir de dos en dos los peldaños
sin darme cuenta
                de que posiblemente
                               los esté bajando.
¿Soy, como pienso,
pétalo pálido de la luz de la inocencia
o, por el contrario,
soy culpable de los más atroces holocaustos pasionales?
Puede que mi vida se resuma
en una sucesión constante de ejercicios para “salir del paso”.
En cualquier caso,
pienso demasiado en cómo soy
y no soy demasiado como pienso.
Tal vez todo se solucione de nuevo dejando de pensar,
soltando el boli
y lanzándome al abismo de la vida.
Pero estoy un poco harto de planear despacio
                la manera de besar el suelo.

A veces me apetece
                simplemente
caer deprisa
hasta sentirme quieto:
dejar que la gravedad haga su trabajo
es, sin duda,
lo más parecido a la libertad.

No sé.

Demasiada sabiduría
es nunca suficiente.

domingo, 25 de agosto de 2013

Despacio

Empieza
despacio.
Acaricia mis dedos,
mira mis ojos,
respira mis pulmones.

Acércate
despacio.
Posa tus alas en mi nube,
relame mi lengua,
libera las serpientes sedadas de tus pestañas.

Susúrrame el silencio del pecado,
amenaza de muerte a mis miedos,
sintoniza tu aroma en mis pezones.

Despacio.
No despiertes al sueño.
Despacio.

Decora las horas con la calavera del tiempo,
araña mis uñas,
muérdeme las palabras que no vengan al caso.

Despacio.
Desátame despacio.
Desátame del suelo y encadéname al viento.
Déjame caer desde abajo.
Despacio.

Deja que mi cuello se cuele por tu nariz
salvajemente,
deja que juegue con los pétalos que te salen de los labios.
Arráncame la ropa de los ojos
con la seda lenta blanca de tus dientes.

Házmelo.
Házmelo, pero despacio.
No despertemos al espacio dormido que sueña con nosotros
          en algún lugar del futuro.

Despacio.
No hay motivos para ser prosaico párrafo sintético,
no hay motivos
para ser huella de rueda en una curva cualquiera,
no hay motivos para fumarse la primavera fugaz en un peta de otoño,
para la prisa, la risa forzada, la brisa huracanada,
no hay motivos
para sepultar prematuramente este preámbulo infinito,
este paradisíaco paréntesis,
este no querer saber lo que hay después.

Házmelo despacio.
No vaya a ser que nos despierte
          a llanto límpio
el feto informe de una realidad
huérfana de espacio.
              de()espacio.
                   despacio.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Líquido opaco del olvido

Estás enredándote en mi barba
poco a poco
mientras intento descifrar
quién soy
frente a un espejo de madera.

Estás acariciándome las pupilas
con tu canción primaveral
en este invierno anciano
en que me ahogo
poco a poco.

Pretendes dibujar
unas alas inmensas en mi espalda
que se desangra
poco a poco
por las heridas de caídas pasadas.

Estás respirándome en la cara
ahora
que he olvidado lo que significa oxígeno.

Estás quemándome la escarcha
de las cejas
ahora
que la nube de mi frente
sólo trae nieves perpetuas.

Recitas utópicos versos
en mi tímpano pragmático
y siembras verdes madrugadas
en la tierra yerma
de mi literatura.

Estás manejando mi mano
mientras escribo estas palabras
que se deslizarán bajo mi cama
una vez más
y voy sintiendo
cómo tu presencia se diluye
en el líquido opaco del olvido
poco a poco.

martes, 6 de agosto de 2013

Pensar

I

Pensar.
Pensar.
Pensar.
Pensar, hablar, pensar, pensar.
Pensar.
Centrifugar el ojo del huracán.
Pensar.
Pensar, mirar, no ver, desenfocar.
Pensar.
Parar la máquina que late
paralelamente al latido de la tierra.
Pensar en no pensar.
Pensar en no pensar.
No, pensar.

II

Fluir.
Fluir.
Fluir, …
Hablar, reír, jugar,
                amar desesperadamente.
Fluir, correr.
Deslizarse por la ladera de hielo.
Pensar.
Pensar en fluir.
Pensar.
Pensar.
Pensar.
Pensar.

III

Hablar. Pensar.
Fluir.
Dejarse caer desde lo alto.
No pensar.
No pensar.

No.

sábado, 3 de agosto de 2013

Agosto

Mujeres bailando con serpientes,
pendientes de pétalos de luna en sus lóbulos,
clavicordio,
cálida brisa azul,
un aroma que recorre vértebras
y tras la cortina de seda y lentejuelas
muere una tarde de canela.

Agosto
es una sombra resplandeciente
                encinta de un invierno eterno
que avanza bordando plata en las pupilas
sentado en una mecedora de asfalto.

Paz.

Fuera, los tejados están mojados de veneno.

Paz.

Aquí la suavidad empaña las ventanas
y las lágrimas se visten de rivera.

Fuera, los tejados están encharcados del veneno.

Aquí no.

Fuera.

Están haciendo estragos las goteras.

Paz.

domingo, 28 de julio de 2013

Siempre se renace

Siempre se renace.
No importa la edad.
No importa el espejo.
No importa el espejo.
No importa la edad.
Siempre se renace.

Pendular.
Pendular y circular.

Siempre se renace.
No importa la profundidad de las heridas.
No importan siquiera las cicatrices.
No importan los espejos rotos.
A las heridas siempre les importa
importar a la profundidad de los espejos.
Las cicatrices rotas no importan.
Se renace siempre.

He visto la sombra del abismo.
He visto la nada más absoluta. El miedo.
He rozado con la punta de la lengua la manzana envenenada.
He descuartizado la palabra desencanto.
                Encanto. Des. Ese canto.

Pendular.
Todo va continuamente alejándose de algo
lo más posible
para poder volver a juntarse de nuevo.
Con más fuerza.

Siempre se renace.
Sacar la cabeza del cascarón. Sacar los brazos. El cuerpo.
O bien seguir matando el tiempo mientras me mata el espejo.
El cuerpo, los brazos y la cabeza engullidos por el cascarón.

Circular.
Nada llegó a comenzar nunca.

Renacer es inhalar luz.
Pero para renacer
Es necesario morir primero.
Renacer es exhalar luz.

Circular, pendular.

Renacer
exige,
como requisito indispensable,
asesinar a los espejos.
Asesinar a los espejos,
como requisito indispensable,
exige
renacer.

Nada llegó a terminar nunca.

jueves, 11 de julio de 2013

Despierto

Despierto del letargo
en que me ha sumido tu cuello.
Despierto y levanto el vuelo.
Ya he destartalado demasiados sueños
ya he olvidado mi oficio y mis vicios
                por culpa de tus orificios.

Despierto del letargo.
Quedarme enredado en tu pelo
es un lujo tan caro que no se paga con dinero.
Despierto,
escapo de la quietud de tus sábanas,
                maleza perfecta para evadirse de la luz.
Deshago la maleta
                donde sólo habitaban piedras y ropa vieja
para emprender el viaje de vuelta
                vacío de estorbos.

Estoy despierto.
Ahora llevo yo la batuta
de la orquesta
que interpreta mis siestas,
mis desvelos,
mis congresos en camas ajenas,
mis deseos,
que interpreta sin partitura
melodías efímeras que ensordecen al tiempo.

Estoy despierto
porque es la única manera
de poder vivir mis sueños.

domingo, 7 de julio de 2013

Acuerdo

El nudo que entrelaza
tus ojos y los míos
no se deshace ni con los dientes,
¡joder!
y la luna no deja
de dibujar tu cuerpo
en cada reflejo
y me miro, te miro, te miras
nos miramos
y las miradas fornican como locomotoras en celo
y tu boca es una avispa camicace cargada de veneno
y mi labio superior
tiene cuatro corazones taquicárdicos
que palpitan para no parar de percibir tu parpadeo.
Que tus pestañas son pistilos
polinizados de polvo de estrellas
y mi nariz
es una abeja obrera en primavera.

Pero tú,
intoxicada de prosa,
quieres, sencillamente,
echar un polvo,
y yo,
intoxicado de celo abierto,
acepto el acuerdo.

jueves, 27 de junio de 2013

Carpe Diem o Evasión

Sobrevivir
es una tarea
que nos aparta de vivir.

Vivir es caminar,
no llegar.
Llegar,
para descansar y seguir más fuerte,
no parar.
Retroceder
para coger carrerilla.
Saltar, para volar,
pr el placer de saltar
y caer
suavemente
para rodar.

Vivir
es sentir lo que vive
a nuestro alrededor,
pero también,
vivir es evasión.
Carpe Diem
no es evasión,
pero es vivir.

Carpe Diem
para evadirse de la evasión
o
evasión por disfrutar de la evasión.

Sobrevivir
no es vivir por encima,
es más pequeño,
pero no es una opción.
Sobrevivir
no es pisar, ni esconderse,
ni planear una estrategia de mercado.
Es algo incosnciente.
Es instinto.

Vivir es lo cosnciente,
vivir,
es dejar que lo abstracto
y lo tangible
penetren en el alma
y nos afecte.
Vivir no es ir con máscara,
caparazón
o con un tanque acorazado,
eso es infravivir
o vivir muerto.

Y la evasión
es recargar el espíritu,
no vivir,
pero tampoco estar muerto.
Es viajar y dejar de lado el presente por un momento.

Evasión es descanso
reflexión y orgasmo.
Es dejar de vivir
para sobrevivir


Y sobrevivir es una tarea que nos aparta de vivir.

viernes, 21 de junio de 2013

Sólo los locos

Sólo los locos
pueden asegurar con certeza
estar cuerdos.

Sólo los locos.

Sólo los locos apartan del camino
las piedras en las que tropiezan.
Sólo los locos
saben lo imperfecta que es la perfección,
sólo ellos
saben poner en duda el sentido común,
                desordenar el tiempo,
                               perder la partida para poder ganar.

Sólo los locos.

Sólo los locos colocan
deliberadamente las piedras otra vez en el camino
por el puro placer de tropezar de nuevo.
Sólo los locos vuelven a empezar
con la pasión de los niños
aquellas empresas que dejaron a medias.
Sólo los locos
toman las riendas de sus instintos animales
para cabalgar hasta estrellarse con el horizonte.

Sólo los cuerdos tienen miedo.
Sólo los locos se vuelven locos por lamerle las heridas a otros locos.
Sólo los cuerdos están muertos.
Sólo los locos viven adrede
                y arriesgan la vida
                               para no volverse cuerdos.

Sólo los cuerdos
están locos.

miércoles, 12 de junio de 2013

Un hilo de araña

Un hilo de araña
cruza la barra de este bar
                donde las conversaciones anodinas son burka de pupilas.
Un hilo de araña de noventa centímetros.

La camarera
desflora su vida ante la mirada de un Smartphone,
los alegres adornos se visten de polvo
y sonríe el pecado
                sentado sólo en la mesa del fondo
mientras mastica carne humana.

Veo el hilo tras de sí
                reflejado en el espejo de la barra
meciéndose
                a la vez
en direcciones diferentes.

Mi cerveza está vacía.
Pero sigue siendo mía
                y, sobre todo,
sigue siendo una cerveza
aunque ya no contenga cerveza.

¿Dónde está la araña?
¿Cómo es posible
que haya saltado desde aquella botella
                (disfrazada, como todos los adornos, de polvo)
hasta la horrible planta de plástico que decora la barra?
O quizá se dejó llevar por el viento.

Alguien me introduce en la conversación
y yo finjo haber estado atento a todo.
                Opino, debato, comparto, sonrío, escucho
                               (no logro encontrar los ojos de los otros),
                me olvido, me escapo, me evado, recuerdo el hilo,…

Pero, ¿dónde está la araña ahora?

Quiero compartir esto.
Quiero que todos miren el hilo
y, si surge,
que busquemos juntos a la araña.
¿¡Es que no os dais cuenta de que ese hilo es lo único que de verdad importa!?

Pero no me atrevo.
Así que cubro mis pupilas,
retomo el tema,
me tomo otra
y elogio el buen gusto del decorador del bar.

Yo estoy vacío.
Pero sigo siendo mío
y, sobre todo,
sigo siendo yo
aunque ya no me contenga.

lunes, 10 de junio de 2013

Ventanas

Abro una ventana
y veo cadáveres en cada esquina
trapicheando con gusanos.

Abro una ventana
y veo un cielo que vomita asfalto hirviendo
sobre los paraguas de papel.

Abro una ventana
y veo niños asesinándose a sí mismos
en el parque y sus padres
engullendo cantidades ingentes de laurel.

Abro una ventana
y otra
y sólo veo riadas de desolación, resignación
y barro,
sólo veo odio, hambre,
soledad, televisores, smartphones,
THC, Facebook, Youtube y Cocacola,
músculos, máscaras, clítoris enjaulados,
corazones aplastados, cerebros masticados,
lavadoras, autobuses, café, café,
ruido de motores, de bombas, de muerte, de silencio,
sólo veo oscuridad,
sólo veo nada.

Abro una ventana.
Abro una ventana
y otra,
y otra,
y otra,
y otra,
y otra,
y otra,
y otra,
y,…,

EL POEMA NO RESPONDE.

CONTROL

ALT

SUPRIMIR.

FINALIZAR POEMA.

FINALIZAR AHORA.




NO ENVIAR.

jueves, 30 de mayo de 2013

Los poetas existimos

Los poetas existimos para sufrir,
es nuestro sino.
Yo lo asumo y como tal
me lanzo a trazar palabras desdibujadas
empapadas de una tristeza marina.

Yo pude haber sido escultor
y me la sudaría.
Podría haber sido pintor
y me la sudaría.
Podría incluso no haber sido
y entonces sí que me la sudaría.
Pero soy poeta, sufro,
luego existo.
Y la existencia me aprieta, me estrecha,
arruga las sábanas de la cama de la calma
y no me deja existir.

Cuanto más existo, menos existo.

Pero sigo,
sigo deslizando, sin pensar,
la punta del bolígrafo
como si se tratara de una tara
contradictoria y paradójica
apenas perceptible a primera vista.
Pues sobrevivirá el poema,
pero no el poeta.

Los poetas existimos
para no existir.

jueves, 23 de mayo de 2013

Otros poetas


Otros poetas anhelan tu voz
y yo no dejo de pensar en tu gemido.

Otros poetas
le cantan a tu pelo nacarado al viento
y yo prefiero tenerlo grasiento
                enredado entre los dedos.

Otros poetas imaginan
                pasear contigo sobre la raya del infinito
y yo deseo
pasarme contigo de la raya infinitamente.

Otros riman la luna con tu nuca,
el sol con tu calor
y todas las estrellas con tus penas;
pero yo prefiero
una ducha, mi colchón y tus tetas.

Otros poetas son,
indudablemente,
mucho más mediocres que yo.

lunes, 13 de mayo de 2013

La paradoja


El hecho consciente
de que nuestra mente mimetice
los comportamientos inconscientes
del resto de dementes que habitan la periferia de nuestros cuerpos
significa, no sólo que seamos estúpidos espejos
            esperpénticos,
sino también marionetas de nosotros mismos
pero nunca manejadas de manera autómata, sino recíproca,
e implicará que las clavijas
que conscientemente nos introducimos en la mente
nos transfusionen, inconscientemente,
una mentalidad diferente, a veces,
a lo que ayer quisimos llegar,
y somos, por consiguiente,
una paradoja, no aparente por interna,
a cada minuto.

jueves, 9 de mayo de 2013

Bésame


El viento se ha llevado volando mis papeles,
pero me queda la paciencia.
¡Gatos, perros, jirafas y gafas de sol!
Acudid todos al entierro de la Madre Tierra,
disimulad con inocencia y exclamad:
No somos nadie.

Nadie se ha colado esta noche por mi ventana,
nadie me ha escrito un e-mail,
nadie se acordó de que mis males cumplen años esta noche a las doce.

Como elefantes al cementerio,
así vamos naciendo,
y se nos olvida lo importante:
recordar.

Es lo que nos queda
pero nos quedamos con los dedos llenos de veneno,
el espíritu infectado de estiércol
y mariposas que más bien parecen carros de basura
llevando sobre las alas nuestra vida.

Bésame,
bésame mucho,
como si fuera esta noche
la última vez que veremos el cielo desde arriba,
y subiremos las escaleras resbalando sobre nuestro monopatín de hielo.

Como elefantes al cementerio,
como colibríes que se creen cangrejos
y luciérnagas
que se creen bonitas.
Así vamos viviendo.

Todos y cada uno buscamos un minuto de gloria
e incluso cuando miramos a otros
nos preguntamos si nos estarán juzgando.
La vida es una noria de espejos
y como en todos los cuentos
los dulces enamorados, que ahora son rociados de arroz,
vivirán felices
y comerán pizzas precocinadas los jueves.

Bésame,
bésame mucho,
como si fuera esta noche la última vez,
como si se fuera a prohibir el amor eterno,
bésame
antes de que los relojes se coman nuestro tiempo,
antes de que nos hagamos viejos,
y no nos quede más que dos sofás,
una tele
 y un par de pizzas precocinadas,
que esta noche es viernes
y mañana navidad.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Te debo un lunar


Y de pronto
sales de la nada
y recuerdo que te debo un lunar.
               
Me hace viejo sentir que perdí el tiempo.

En aquel momento
tú eras luz
y rubor en las pupilas,
eras vitaminas
y especias morunas.
Yo,
en cambio,
me debatía,
                con medio cuerpo dentro del agua,
entre tu sonrisa
y mis estanques.

Tu conversación de incienso
y anarquía,
arte subversivo,
té y revolución inminente.
Y mi mirada perdida
                en el laberinto de tus aventuras.
Pude pisar descalzo
                unos minutos
los escombros de tu pasado
y rellenar los huecos que
                al fin y al cabo
dejaste para mí.

Y de pronto sales de la nada
y recuerdo que te robé una peca
para eclipsar la luna
que el pecado me tatuó en la espalda
y nunca te la devolví.
Como un lienzo debajo de un colchón,
un poemario envasado al vacío,
me llevé tu peca y mi lunar,
                maté de un tiro en la sien
                               a las sirenas que se manifestaban en mi pecho
y escapé de la ciudad
a medianoche.

Ahora,
de pronto,
como un proscrito arrepentido
escribo que me hubiera fugado contigo.

Ahora que sales de la nada
y recuerdo tu bohardilla
como el refugio ucrónico
en que conocí a la libertad desnuda.

Ahora que observo mi lunar,
sabiendo que no me pertenece,
que recuerdo tu aroma
como si naciera de mi paladar.

Ahora,
que desde la distancia
                es sencillo y cobarde,
escribo que me equivoqué
y que juntos
hubiéramos sido capaces de hacernos la fotosíntesis en cualquier sótano,
bucear bajo los escombros
y secar,
                de un solo golpe de luz,
todos los estanques en que floto boca abajo.

Ya ves:
Me hace joven pensar que estás detrás del tiempo.

Ahora
que estoy seguro
de que jamás escucharás
estas palabras.

sábado, 13 de abril de 2013

Vamos y venimos


Así,
como de cualquier modo
he planificado y diseñado
mi propia historia de amor
en un minuto.

Salgo de casa
y me cruzo con la luminiscencia
de tu vestido naranja
que me invita a mirarte el culo,
y tus ojos,
que aún son dos desconocidos,
se han ido volando,
como por sorpresa
a los albores de mi vientre.
-¿vienes?
-voy.
Vamos.

Pasa el tiempo.
Vamos y venimos
pero nada pasa,
sólo el tiempo.
Entonces me voy
y te vas
y ya no vamos ni venimos.

Y pasa, poco después,
precisamente lo que debió haber pasado antes,
y te llamo:
-¿qué pasa?
-nada
¿Nada?
Empiezo a pensar que tú ahora pasas
pero me decido a dar el paso.
Y recorro tu calle día y noche
hasta que te encuentro
o tú te encuentras conmigo.
Nos miramos.
-¿Cómo te encuentras?
-Perdida
-¿Vienes?
Y nos fuimos
para siempre.

lunes, 8 de abril de 2013

Lobo en celo


Como un lobo en celo
me lanzo a la ciudad bañada por la luna llena,
buscando carne,
buscando que un pedacito de pan
se desprenda de unos ojos anónimos.

Como un lobo anémico
me lanzo a la noche inundada por luces inertes
y en ese baile de inanimadas estrellas
me estrello contra unos ojos antónimos a los míos
y me zambullo en el río
que cruza de esquina a esquina
este bar de Malasaña
conectando mi cordillera con su océano.

Su soledad, mi hambre,
las copas a mitad de precio,
el calor, el dominó de nuestra conversación,
el roce, la humedad, la dureza,
los centímetros, los milímetros,
la colisión de nuestros electrones en el aire, …
y de pronto,
como quien abre un cajón en el trastero de una casa perdida en un pueblo fantasma,
recuerdo la tormenta de tus ojos
y escapo del bar,
y recorro la ciudad,
que ya es un desierto empapado de sol,
como un dócil perrito arrepentido,
con la luna entre las piernas.

viernes, 5 de abril de 2013

Ya no necesito


Ya no necesito
la metadona que me dan las jeringuillas ajenas,
porque tengo tu heroína.

Quiero compartir contigo
la aguja, la goma y la cuchara,
quiero compartir el turulo y el papel de plata,
el mono, la gripe, el SIDA.

Ya no necesito
cursillos acelerados de retórica
            para seducir a musas,
ni cortejar con posturitas policromadas
a las damas aladas que danzan con plumas
en las discotecas.

Ya no necesito
rebobinar las manecillas
            para resucitar las horas muertas
sino minutos nonatos
            para navegar contigo al infinito
y que los medios sean siempre un fin.

Ahora lo que quiero
es operarte a corazón abierto
violarte salvajemente
            bajo tu consentimiento
y sentir que siento la necesidad
de no necesitar más
            que saciar tus necesidades.

jueves, 4 de abril de 2013

Los poetas existimos


Los poetas existimos para sufrir,
es nuestro sino.
Yo lo asumo y, como tal,
me lanzo a trazar palabras desdibujadas
empapadas de una tristeza marina.

Yo pude haber sido escultor
y me la sudaría.
Podría haber sido pintor
y me la sudaría.
Podría incluso no haber sido
y entonces sí que me la sudaría.
Pero soy poeta, sufro,
luego existo.

Y la existencia me aprieta, me estrecha,
arruga las sábanas de la cama de la calma
y no me deja existir.
Cuanto más existo, menos existo.

Pero sigo,
sigo deslizando, sin pensar,
la punta del bolígrafo
como si se tratara de una tara
contradictoria y paradójica
apenas perceptible a primera vista.
Pues sobrevivirá el poema,
no el poeta.

Los poetas existimos
para no existir.

miércoles, 3 de abril de 2013

Tu incandescencia azul celeste


Tu incandescencia azul celeste,
tus ojos girasoles locos,
            (lunas devorando galaxias).
Tu boca supernova de hormonas,
tu espalda catarata de seda y vino tinto,
tu voz sobredosis de pica-pica,
            (violines respirando semifusas).
Tu pelo, tu pintura,
tu danza, tu música,
tu misterio desasosiego de la niebla,
tu incandescencia azul celeste,
tus exóticos rasgos selenitas,
            (humo blanco encadenando al caos),
tus ojos,
            faros de bombillas negras
                        iluminando esta bóveda de luz
                                   azul celeste
que se disfraza de ti,
que me disfraza de idiota
y mis palabras camicaces ciegos
            (nubarrones orinando Duralex)
te alejan de mí
            empapada de naranja.

lunes, 1 de abril de 2013

Complejidad barroca del folio en blanco


Tengo tiestos en las palabras
y librerías en las ingles
desde que te fuiste.
¡Oh, dolor agudo de tercio pelo!
¡Oh, desasosiego convulso de cementerio!

Estoy cansado de pasar el polvo
                anfetamínico
buscando moléculas de ti,
estoy cansado de dormir durante horas
y soñar continuamente con tu hueco.
Estoy seco
de pensar activamente en ti.

Ya no hay ofertas en el súper
ni cromatismos en la naturaleza.
Todos los días son martes 24 de Marzo
y las mariposas
arrojan cócteles molotov contra las sucursales de mis ojos.
¡Oh, soledad vacía de coliseo!
¡Oh, ironía macabra de catecismo!

Ahora
tengo tiestos en las palabras
y los riego religiosamente cada día
para crear un bosque
                en que perderme.
Ahora
tengo librerías en las ingles
abarrotadas de aburridísimos ensayos
                sobre la melancolía.
¡Oh, complejidad barroca del folio en blanco!

Y cuando estabas a mi lado,
sencillamente, oh, vil paradoja,
ni siquiera pensaba en ti.

domingo, 31 de marzo de 2013

Arcadas


Arcadas.

Tengo mucha tinta en el estómago.
Mente en blanco, alma negra,
tornillos oxidados en el pecho.
Odio, ¿amor?, odio.
Granadas de mano en las pupilas
y en las palabras caracolas sordas.
Quiero acariciarte, olerte, morderte,
                arañarte, golpearte, descuartizarte.
Quiero irme de mí.

Arcadas.

Ayer  tendíamos lavadoras de miseria
en cordones de oro
y nos bastaba con medio rayito de sol.
Ayer estábamos de revuelta
y matábamos de risa a los sauces.
Ayer…
Hoy
te miro y deforesto una montaña.

Arcadas.

Todos mis muros se derrumban
                una y otra vez.
A la mierda!
Ya no necesito caparazones,
                               ¡que venga el mundo!
Aquí estoy
a pecho descubierto
                y los nudillos cargados de veneno.
No puedo resetearme otra vez más.
                               Quiero irme de mí,
                                               Quiero que te vayas de mí.
                                                               Quiero irme de ti.
Déjame volar,
aunque sea encadenado a mi conciencia.
Razón, ¿instinto?, razón.
La razón encadenada
cede sus armas al instinto
y le invita a reventar las normas;
el instinto encadenado
pide consejo a la razón
y los dos se pudren al unísono                  en su propia tela de araña.
(Bonita fábula sin moraleja).
No tengo la llave,
ni siquiera sé cuál es la puerta.
                TENGO QUE VIVIR
Tengo que salir de este rincón oscuro,
empuñar mi machete,
                                               soltar el boli,
y apuñalar a mis fantasmas,
a todos,                               a destajo,
salir al abismo y                                                               saltar,
y pintarme de blanco,
y cederle al destino la paleta de colores
y soltar el boli
                soltar el boli
                               soltar el boli
.

sábado, 30 de marzo de 2013

Querer correr


Querer correr
no es querer caer.
Querer volar
no es querer caer.
Querer caer
no es querer dar pena.
Querer agradar
no es querer querer.
Querer querer
no es querer.
Querer querer es quedarse quieto
y quedarse quieto
no es nada.