viernes, 19 de octubre de 2018

Una musa nueva


Eres una luna nueva e iluminas todo el cielo.
Te ocultas tras el teclado y haces nubes de letras.
Yo me empapo mirándote decir y me empano.
Salgo corriendo detrás de tu careta y eras tú.

Eres una musa nueva,
radiante primavera de versos,
flores abren en mi pecho auroras boreales
y como en el éxtasis del éxtasis me elevo y floto.

Eres una luna llena y no te veo,
solo imagino que este aleteo de cóndor
desatará supernovas y no te veo,
y espero y no hago nada más,
sólo huelo el futuro y vuelo.

Eres una luna con la cara oculta hermosa.
Puedo verte por los agujeros de la máscara.
Imagino tus ojos de siempre y te veo.
Eres una musa nueva y entonces eres tú.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Baila


Mira cómo se desliza lo nace de la cima
de la verdad,
mira con qué naturalidad
se desmelena el alma al gusto de la música.
Mira cómo mueren los minutos muertos,
mira cómo vive el movimiento indescriptible
de un cuerpo a la deriva
            de las corrientes cósmicas.

Mira cómo miran los que no quieren jugar.

Mira con qué rabia aman las curvas
los que salen a rasgar el aire,
mira con qué tierra
clavan sus miradas y se enredan
            en la danza más insólita.
Mira con qué amor se agarran fuerte
y sufren bajando lento juntos hasta el cielo.

Mira cómo se miran los que salen a jugar.

Mira el fuego azul y magenta
que brota de las ramas de los dedos
de quienes sólo son hoja de otoño
en el ojo de un volcán dorado.
Mira cómo se deslizan sin mirar.
Mira cómo dejan de bailar y miran.

Mira cómo dejas de mirar y sales a jugar.

Mira cómo se puede no mirar
y ser sólo liebre libre,
como si no fuera para que alguien mire.
Deja de mirar si miran
y verás que fuera ya no hay nadie más mirando.
Baila como si no fueras a bailar
y sé sólo lluvia llena de sudor y estrellas.
Baila y no mires con quiénes.
Baila y deja que las horas vuelen.
Baila y deja que los vientres hablen.
Baila y suelta la maleta de la mente y juega
            y deja de mirar y mira cómo te deslizas
cuando naces de la cima de la verdad.

lunes, 8 de octubre de 2018

Querido Universo

El universo no puede comprender
porque nos separamos,
y yo no sé cómo explicárselo.
Verás, querido cosmos,
las leyes migratorias...
No.
Mira, Uni, ya en Mesopotamia,
el ser humano sintió la necesidad
de limitar...
No.
No es fácil dejarlo todo.
Tú, universo infinito, eres todo
y nosotros somos dos motas
de polvo de la misma estrella,
pero la ley es la ley...
No.
La única ley es la gravedad,
la atracción de dos masas
que orbitan un mismo sueño.
Sí.
La ley es ineludible.
Lo difícil es no dejarse llevar.
No podemos dejarlo todo,
no podemos dejarte, cosmos,
y vivir fuera de la ley.
Sí.
Explícale a nuestros cuerpos
que la resistencia es vana,
que hay un lío de cuerdas
en las veintiséis dimensiones
...
Sí.
Dinos que sólo existe el sí en ti.
Dinos que sólo existe tu ley.
Y si es así,
baja aquí a explicarnos
por qué nos separas.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Libertad binaria


La libertad no es para tanto.

He meado tantas veces
en la puerta de la poesía
que ya casi es mía.
Pero hay más perros aquí.

Soy feliz con mi pequeño hueso,
Dios de mi universo
creo y destruyo mundos
a mi antojo. Yo solo.
Sin embargo vigilo silencioso
a los perros dioses compañeros
que devoran costillares de ventas.

Nada es mejor que esto.

La libertad era una liebre coja.

Mira cómo me comunico con poco,
compongo con dos tonos
todos los acordes de la pena,
compro vida con la pasta de los libros
y tabaco
me bajo al barro y vivo y escribo
y me va bien y no me quejo.
Pero mira como me limo
las asperezas de la mirada
cuando leo en la pantalla
los ladridos vacíos
de los perros sucios.

Quién me iba a decir a mí
que podría vivir de lo que amo.
Quién podría decir que amaba
lo que me iba a dar de vivir.

La libertad está llamándome en la cama.

Este poema no va de la envidia
ni viene del viento ni es materia.
Me siento pleno por estirar el alma,
en larguísimos versos sin norma
ni precio
pero rectifico los bordes del caos
y delibero ancho en la limitación.
No me libero porque ya soy libre.
Y todavía sigo mirando
por debajo del sobaco
a los cánidos anidados en la cima
que silban azúcar de atrezo y baba.

La libertad es uno o es cero.

Nada puede ser peor que cero.

Ese es un payaso, esa es una cursi,
aquella es como la otra y este como aquel,
mira qué soberana soplapollez,
qué despropósito, que vacío de continente,
mira qué de perogrulladas en racimo,
qué poco ritmo, qué aburrido,
mira qué disfraz de poeta místico,
mira qué normal, mira qué payasa,
como aquel, igual que esta y ese.
Yo sólo quiero ser lo que merezco.
La libertad debe de ser cero.
No es que no quiera luchar.

Nada es mejor que el ego aletargado.

Esto no va ni viene de la libertad.

Esto es libertad total mal empleada.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Llega la noche


Llega la noche,
me enfrento al silencio
y sólo estás tú.
Desnuda.
Desprendida de toda tela
y todo polvo. Sólo estás tú sin nada.
Sin lo que nos separa.
Sólo tú, que eres quien nos une desde mí.
Y estoy yo. Tú sabes quién soy.
Pero me acerco lento y te alejas al tiempo.
Y siento el espacio en el pecho.
Y ya no estás tú.
Sólo hay montañas de ropa con nada.
Sólo lo que nos separa.
Y no estoy yo, que nos uno desde ti.
Y sólo quiero que llegue el alba
para cabalgar contigo en una yegua
desbocada
hasta el lugar donde no hay versos.

Pero.

Llega la noche,
me escondo en el humo
y ya no estamos más.
Y guardo mis ganas en un tarro.
En pijama.
Y el tiempo se para pero pasa.
Y a lo lejos el ruido del silencio.
Que sólo habla de ti.
Desnuda de ojos.
En otro tiempo, el que nos separa.
Quizá el mañana.
Lo único que hay en el silencio
es espacio y tiempo.
Lo que nos separa.
Y no estamos nosotros.
Y sólo quiero que llegue mañana
para vernos desnudos de tiempo
y sin espacio entre los cuerpos.
Sin lo que nos separa.
Y elaborar un hogar en el ahora,
sólo con lo que nos une.
Sólo con nosotros a través de uno.
Pero tiene que ser ya.
Y no estoy yo. Y tú no estás.

Pero.

Llega la noche
encaro el cuaderno
y solo estoy yo.
Oculto.
Cubierto de trapos usados
y todo el polvo. Sólo estoy yo con todo.
Con lo que nos separa.
Solo yo, que es como nos separo desde mí.
Y estás tú. Y yo sé bien quién sos.
Pero me alejo lento y te acercas al tiempo.
Y el espacio deja de oprimirme el pecho.
Y sólo estás tú.
Desnuda musa herida de amor.
Sólo lo que nos une.
Y sola estás tú.
Sola tú, que es como nos separas desde ti.
Y sólo quiero que me pises los versos
y deshagas los poemas, y las camas,
y que llegue la mañana y llevarte,
y destrozar los finales premeditados
y las rimas y el tiempo y el espacio,
y elaborar el presente en la presencia.

Pero.

Llega la noche,
me enfrento al silencio
y solo estoy yo.
Y no estás tú.

Pero.

Llega la noche,
me enfrento al futuro
y sólo estás tú.
Y estoy yo.
Desnudos.