viernes, 1 de febrero de 2019

La poesía está en el aire



Y tabalei, tabalei, tabaleila.

Sé que ahora puedo cantar esta melodía
pero mañana no la recordaré.

Todo es todo el rato una excusa
para no escribir.

Y qué fue de aquel fonema crónico
que sonaba en todos mis poemas.

Renuncio a la letra de musgo
anclada al papel de granito.

Finjo haber entendido los chistes
y me hurgo la nariz si nadie mira.

¡Oh sacrílego verso no perpetuado!
La poesía está en el aire.

De nada sirven vuestras máscaras soberbias,
vuestras excentricidades predecibles,
cuando os imagino masturbándoos
en vuestros escritorios desnudos.

¡Oh poetas antiguos y modernos sabios!
La poesía está en el aire.

Todos esos hipotéticos ojos
ya me están juzgando con fuego.

¿Es que ya no puedo preguntar?

Déjate llevar a cualquier lado
y deja que el aire se lleve la tierra
y deje sólo las palabras.

Mañana ya no estarán estas hadas
para dictar este ahora tan nunca
en el que floto.

Silban agudas las campanas frotadas
por nalgas anchas y caras largas.

Váyanse a la nada una mañana de lunes
sin avisar a nadie
a pasear con calma la rabia en el papel
o en la pista de baile.

Váyanse a la mierda a merendar
los jueces homologados de la revolución
y vuelvan ya mañana.

Ya no recuerdo la canción
que tarareé al principio
y todavía no es mañana.

Y tabalei, tabalei, tabaleila.

No puedo cantarla
pero para siempre será literatura.

Sin embargo,
lo más importante,
la melodía,
quedará en el aire,
olvidada,
junto a la poesía.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Deshagan el juicio

Legalicen la guerra.
Deshagan el juicio.


Permitan el avance de la sombra.
No detengan las labores de la araña.
Legalicen el odio y la destrucción.
Deshagan el juicio.


Liberen del yugo al opresor.
No opongan resistencia a los muros.
No combatan el dolor.
Deshagan el juicio.


No censuren la censura.
Den voz al ignorante.
No contradigan las palabras oscuras.
Deshagan el juicio.


Legalicen la mierda y la rabia.
Abran las presas del mal,
deshagan el juicio,
y arranquen las puertas de las casas
para reír surfeando en la riada.

viernes, 26 de octubre de 2018

Cabemos


Cabemos en un grano de luz.

Las vasijas de la mente
no albergan los recuerdos yermos,
            no albergan las derrotas.
Sabes, como yo, que no sabemos
                                   dónde vamos,
que vagamos por el desierto
                                   de la incertidumbre
con la felicidad de un farolillo,
que nos dejamos guiar por brújulas
                                               intangibles.

Cabemos en un jergón de paja,
en una cabina de teléfono,
cabemos en una micra de desprecio de ventanilla.

Venga, dime otra vez que me detestas
para poder vengarme y
mirarte con los ojos de clavar.

Cabemos en un saquito de electrones drogados.

Venga, atrévete a filtrar las interferencias
            y dejar de lado el ritual,
a cortar la cola o el cuello de la pescadilla.

Dime que no estás, que no estamos
en todos los huecos en los que no se cabe.

viernes, 19 de octubre de 2018

Una musa nueva


Eres una luna nueva e iluminas todo el cielo.
Te ocultas tras el teclado y haces nubes de letras.
Yo me empapo mirándote decir y me empano.
Salgo corriendo detrás de tu careta y eras tú.

Eres una musa nueva,
radiante primavera de versos,
flores abren en mi pecho auroras boreales
y como en el éxtasis del éxtasis me elevo y floto.

Eres una luna llena y no te veo,
solo imagino que este aleteo de cóndor
desatará supernovas y no te veo,
y espero y no hago nada más,
sólo huelo el futuro y vuelo.

Eres una luna con la cara oculta hermosa.
Puedo verte por los agujeros de la máscara.
Imagino tus ojos de siempre y te veo.
Eres una musa nueva y entonces eres tú.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Baila


Mira cómo se desliza lo que nace de la cima
de la verdad,
mira con qué naturalidad
se desmelena el alma al gusto de la música.
Mira cómo mueren los minutos muertos,
mira cómo vive el movimiento indescriptible
de un cuerpo a la deriva
            de las corrientes cósmicas.

Mira cómo miran los que no quieren jugar.

Mira con qué rabia aman las curvas
los que salen a rasgar el aire,
mira con qué tierra
clavan sus miradas y se enredan
            en la danza más insólita.
Mira con qué amor se agarran fuerte
y sufren bajando lento juntos hasta el cielo.

Mira cómo se miran los que salen a jugar.

Mira el fuego azul y magenta
que brota de las ramas de los dedos
de quienes sólo son hoja de otoño
en el ojo de un volcán dorado.
Mira cómo se deslizan sin mirar.
Mira cómo dejan de bailar y miran.

Mira cómo dejas de mirar y sales a jugar.

Mira cómo se puede no mirar
y ser sólo liebre libre,
como si no fuera para que alguien mire.
Deja de mirar si miran
y verás que fuera ya no hay nadie más mirando.
Baila como si no fueras a bailar
y sé sólo lluvia llena de sudor y estrellas.
Baila y no mires con quiénes.
Baila y deja que las horas vuelen.
Baila y deja que los vientres hablen.
Baila y suelta la maleta de la mente y juega
            y deja de mirar y mira cómo te deslizas
cuando naces de la cima de la verdad.