lunes, 4 de junio de 2018

Para no usarlo


Me gustaría tener tiempo
para poder tirarlo.
Tener todo el tiempo del mundo
y dejar que las horas pasen
mientras nada pasa y
ni siquiera descanso
ni aprendo ni proyecto,
me gustaría tener tiempo
para no usarlo.

Me gustaría tener dinero
para poder tirarlo.
Tener todo el dinero del mundo
y gastarlo en inútiles objetos
y exponerlos en pasajes oscuros
por donde nadie pasa y
comprar alimentos perecederos
y comer fuera y comprar entradas
y no ir,
me gustaría tener dinero
para no usarlo.

Me gustaría tener amor
para poder tirarlo.
Tener todo el amor del mundo
y dárselo a colibríes migrantes,
y pasear junto a caretas con persona
y dejar que cualquiera pase y
bailar con las columnas y los cisnes,
y escribirle poemas a ella y no dárselos,
me gustaría tener amor
para no usarlo.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Éramos héroes


Éramos héroes del amor, éramos ídolos.

Hicimos de la incertidumbre un cesto de cerezas,
de las despedidas un festejo de sol y nuevas cosechas.
Éramos fieras heridas de dudas hambrientas de calor
y dimos caza a la presa a la luz de la luna más nueva.

Éramos héroes del amor romántico no escrito.

Hicimos de la conexión astral la ley y los teoremas,
hicimos humo en hogueras de palabras húmedas
que se coló por el hueco de nuestra casa sin techo.
Hicimos del pálpito el camino a machete por la selva.

Éramos héroes del amor puro, éramos Dios.

Éramos héroes y hacíamos historia siendo ahora.
Éramos guerreros a favor sólo de todo lo que es amor.
Hacíamos del miedo piedras para romper los vidrios
que el miedo instala entre nosotros si no nos vemos.

Éramos héroes del amor, éramos ídolos.

Y no importa si ganamos o perdimos la guerra y la paz.
Éramos héroes y lo fuimos, lo seremos y lo somos.
Somos héroes del amor invicto porque nunca nos rendimos.

martes, 1 de mayo de 2018

Vamos


Estas manchas en los dedos
me hacen ver la realidad disfrazada de nada
pero digo vamos y me tiro al barro.
Me sumerjo en el desierto de mis huecos,
en la última expedición a mis adentros,
encuentro nata con cebolla,
dos o cuatro medicamentos pasados
y los fósiles de todas las costillas de un primer Adán.

Estoy borracho,
de vida barata, ilusión y autoengaño.
Estoy llevando los carros de la compra,
por todos los grandes paseos del país, vacíos.
Me miro a una foto y empaño los espejos,
y bebo latas de coco con azúcar y sangre.
Estoy malito y no me curo y no me quiero
y lloro mucho solo por dentro a espaldas de mí.

Vida distraída la mía,
que se hace pasar, de largo, por algo mejor.
Pierdo los estribos en el mástil mayor
y viro sin cesar para mantenerme estable.
Vamos a volver a empezar, me digo y no termino.
Vamos a volver, me digo y me río mientras remo.
Vamos, me digo. Y voy y me digo vamos. Y voy
pero no reconozco el terreno con este traje de neopreno.

Toda la electricidad que quiere ser palabra
se me sale por los dedos húmedos de vida,
toda esa electricidad es nada en este secarral,
es todo concentrado y cáscara de feto de estrella.
Aquel paso marcado en la arena ni siquiera fue huella.

Vamos a empezar cada vez sin tener que volver, me digo.
Y voy. Y me digo, estamos empezando cada vez. Y me callo.

miércoles, 18 de abril de 2018

Las aves

Mira cómo vuelven las aves que vimos ir juntos,
mira cómo vuelven y no te traen a ti con ellas,
mira, pero ven a mirar cómo vuelven desde aquí.

No mires cómo vuelan de allí sin mí ahora,
no mires cómo vuelan desde allí las aves que vimos ir,
no mires porque entonces las aves van y nunca vuelven.

Pero ven a mirar cómo vuelven desde aquí,
verás que ya no se van más si nos llevan con ellas
porque si no vienes, voy a verlas ir de aquí sin ti después.

Si me llevan con ellas, las veremos llegar juntos.

Mira cómo vuelve lo que nunca se fue con ellas.

No mires cómo se llevan con ellas lo que no tuvimos antes.

viernes, 6 de abril de 2018

Huyendo


Tanto tiempo huyendo que olvidé de qué.

He sacado del armario los zapatos nuevos
para redecorar la desnudez nómada,
me las arreglo para llenarme de objetos
y rompo todos los ojos que no toco.
No me digas nada de mi herida
si ves que no la miro,
llévame conmigo a un lugar en que no estemos.

Veo ramas de lo que fue un bosque
tras de mí, y delante las tinieblas de la selva.
Déjame florecer tranquilo
mientras desaparece el brillo niño.

No tengo más pétalos y fui jardín.
Las espinas están secas y no pinchan.

Tanto tiempo huyendo que no recuerdo de qué.

Ya sólo voy hacia delante sin preguntar por qué.

La nube que me sigue no sé si es gris
pero siempre está a la misma distacia.
No me persigue si me paro.
Amo sentir el aliento de la lluvia detrás
y abandono ramos frescos de mí
en los brazos de cualquier amante fértil
para aromatizarme de inmortal.

Ya sólo pienso en lo de atrás y avanzo sin mirar.

Me espera medio mustio todo lo que dejé
pero no hay tiempo para recordar quién ya no soy.

Paro en medio del camino para pastar
la hierba seca que será regada después de pasar.
Me detengo en el lugar del movimiento
para verme sobrepasarme, dejarme marchar
y ser yo quien persiga lo que seré:
eso que nunca logro recordar qué es.

jueves, 5 de abril de 2018

Soneto sin retorno

A mí no se me saltan las costuras por estirarme a por la fruta,
estoy cosido con hilos elásticos y tengo telas de estelas de luz.
Sácame los clavos de tu cruz y colócate es sílaba seca en la nuca,
no tengo tiempo para tu sermón de templo muerto, soy solo azul
brillo de silicio solicitando hueco en un tímpano huérfano de eco.
Sólo soy abandonado grano de supernova abonado al eterno retorno
y como no vuelvo nunca, siempre avanzo avocado al precipicio,
tomo lo que no es de nadie y hago mi hogar en cualquier sitio.
Amo con todo lo que tengo que es un ancho ahora sin adorno,
fúmame hasta el fondo en la primera calada y no me acabo.
Musito sonetos sin norma en el letargo de los poetas sin luna,
en el silencio de la licencia ilícita para jueces electos sin sur.
Soy solamente súbdito del sol salido del horizonte de mi trono.
Amo sin rever pero irreversiblemente en un presente sin principio.

viernes, 2 de marzo de 2018

Me aburro


Lo que pasa es que me aburro.

No es que quiera fumar,
no es que quiera salir de este local,
no es que quiera emborracharme,
lo que pasa es que me aburro.

No estoy donde debiera.

Escarbo en en fondo de tus ojos
y coloco imágenes explícitas
de nuestro sexo magnífico,
         futuro e idílico.
No es porque me gustes mucho,
no es que quiera follar contigo
ni mucho menos enamorarte,
es que me aburro como el trigo.

No es que quiera cruzar el océano,
la atmósfera y el horizonte de sucesos,
no es que necesite la aventura constante,
es que me encostro
         y me aburro como un ostro.

No es que quiera trascender,
no es que quiera ser el pábulo
         de la revolución auténtica
ni la punta del péndulo
en la búsqueda de la libertad última,
es que me aburro.
Me aburro como túnica, como el incienso.

Es el aburrimiento
el motor del movimiento,
es este aburrimiento existencial profundo
el que me saca de este sitio,
         hastiado de destino quieto,
mustio de dolor inútil,
y me lleva fuera hasta el vértice del mundo,
donde no hay alcohol ni sexo
ni locales insípidos, ni distracción llana,
sólo un poco de tabaco
         y diversión esdrújula,
                  amor enérgico
                          y humor agudo.

Lo que pasa
es que me aburro tanto
que siempre me ves contento.

No es el amor ni el dinero ni la envidia.
Es el aburrmiento
el que mueve la manivela de la vida.