viernes, 26 de febrero de 2016

Resignación


El silencio es la resignación.

Me resigno a la resignación.

He orinado vidrio
de las palabras acumuladas.
Tengo insectos en la pantalla
que llaman mi atención
para que me sobreponga.

Todos los obstáculos son mar.

Tengo que deletrear mi pena:
p-n-e-a. Pe ene a. Pene a.
Envío al pene a por el periódico
y volvemos los dos de madrugada.

Mis amigos sabemos quién soy.

Las alabanzas ya son cáscaras,
no me son gratas las alhajas en cascada,
las palmaditas en la cara de los egos,
las conversaciones de cerezos en invierno,
la penúltima cerveza inútil generadora de pedos.

He invertido el tedio para hacerlo divertido.

Soplan huracanes en mi vientre
que llenan de agua mis ventanas,
las cierra a cal y canto mi mente
a veces puedo hacerlas palabras.

Bebo del río sabiduría,
me río del verbo conocer,
domestico hasta las energías
para vomitar mi parecer.

No sé si todo esto estuvo antes que yo.

El cuerpo me pide rocanrol
y no voy a negárselo.

Soy un orificio en el salón,
sosteniendo un teclado lejanísimo,
todo mi dolor, un sí, un porro,
una jarra de plástico con agua
y todas las cosas que tengo que hacer mañana.

No debo resignarme al silencio.
Tengo responsabilidades con el cosmos.

Mi pesadilla es un folio en blanco.

Por ejemplo:
Juan tiene tres manzanas y dos trenzas,
Emilio anda buscando a su pato,
el pato se topa con Juan
y no se percata de nada
porque el pato no sabe contar.
Emilio se topa con Adriana y se enamoran.

Lo abstracto no es para tanto.

Mañana desayunaré naranjas
y tostada de centeno con aceite
mientras imagino que escribo por las noches.

Ahora los obstáculos son lago y naufrago.

No abandono por vago ni por cagado,
sino como grito.

Me resigno a la resignación de purgarme así.

sábado, 13 de febrero de 2016

Qué es una pregunta


¿Qué es una pregunta?

Afirmar es falso.

Qué es una pregunta.

He venido adonde estaba
danzando a tempo
de metrónomo moribundo.
Hamster, rueda y horizonte.

Toc.

Descargo camiones de pan
en el desierto profundo
con la certeza de un buey.
Trabajar para trabajar traba.

Dep.

¿Preguntas?

¡Qué exclamación!

Responde.

Salen los grillos de los frigoríficos
cantando a coro
lo contrario que yo.
Tienen razón sólo cuando se la quito.

Quién cuestiona un signo de interrogación.

¿Que quién qué?

¿Cuestiona un signo de interrogación?

Llevo toda la tarde deshilachando
lo que había tejido durante una vida
mientras veo no sé qué en la tele.
Lombriz enajenada encadenada.

Toc.

He olido de nuevo su camiseta
y la luz ha deforestado mi alma
y, ya sin sombra, el sol no es nada.
Gorrión sin alas enamorado del aire.

Buf.

¿Qué quieres decir con ahora?

Ahora fue escrito.

¿Se puede preguntar ahora?

Sé quién soy si sé quien fui,
coleccioné cenizas hasta hoy,
mañana no podré encender la hoguera.
Lagartija atrapada en la grieta.

Toc.

Voy bajando por el río que subo
recolectando recuerdos silvestres
que nunca comeré.
Gato joven que sestea sin descanso.

Estoy paralizado con mi fusil
en pleno campo de batalla
convencido de que usaré todas mis balas.
Nutria, lago y mediodía.

¿Qué es una pregunta?

Qué no es una respuesta.

Ahora no es nunca.

¡Cómo exclamo!

Pum.

No cuestiono la quietud.

¿La respuesta es movimiento?

La pregunta es la respuesta,
la respuesta es preguntar,
la respuesta no es la cuestión,
la pregunta es movimiento.

Sí, ¿no?

miércoles, 3 de febrero de 2016

Agujeros negros



Me aspiras el aire y la respiración
con los agujeros negros,
me irradias tu color oxidado y crema,
            tu olor a cemento natural fermentado con cereza,
me inyectas tu sangre del ártico en la piel
                        y a la vez,
tu volcán más cálido eyacula en mi retina.

Se me cuelan el alma y la reencarnación
                                               por tus agujeros negros,
me saben a leche tus curvas girando,
            a cigüeña tus pilares agitando su quietud inerte.
Me apasiono con la conexión cósmica,
            las cosquillas de electrones reencontrándose,
y permito mi estampida de pilotos suicidas enamorados.

Caracoleas en la arena del futuro,
                        sirenesca, saborida y socarrona,
                                               dibujando mandalas perecederos.
Saboreo el panal lejano alojado en la rama más alta
                                   intento trepar por tu cuello,
            y me deslizo en el primer peldaño,
                                               pierdo el tempo,
nos imagino danzando,
            le lanzo un anzuelo a la hoguera que seremos
y sólo pica la ceniza que será si tiro.

Me precipito y me desincronizo contigo,
                                               quiero acelerar el ritmo,
articulo palabras elaboradas por la muralla,
                                               quiero acelerar el ritmo,
desprendes un desprecio precioso y ocre,
            una catarata hormonal, helada y hogareña,
tu abrazo es seda lavada sin suavizante,
            infinito amor amordazado en el vientre,
                                                           centrifugando,
                        y no puedo parar de percibirlo,
sólo eres sonoridad entre mis dedos,
                        y me precipito y no mido,
                                   solamente quiero acelerar el ritmo
y no dejar escapar el vapor de la locomotora,
quiero apaciguar el fuego con queroseno,
            enterrar el hacha de guerra en tus tetas,
sólo sé expresar así lo exacto,
            sólo así diseminar mi pensamiento.

Quisiera hacer del poema supernova
                                   que devorase tus agujeros negros,
pero ya sin aire ni respiración ni ritmo,
            ya sin tempo ni cordura,
                        ni métrica ni rima ni estructura,
sólo alcanzo a esbozar estrellas negras
en el lienzo blanco de tu boca,
se me cuelan el alma y la reencarnación
                                   por la cloaca de mi loca luz de cuásar
y desaparezco con el brillo testarudo y bruto
de nuestra rota sombra astral.