miércoles, 30 de septiembre de 2015

Valiente

Valiente es aquel que siente miedo.

No se puede ser valiente
sin antes sentir miedo.

Valiente es quien enarbola
la verdad más dolorosa
            hasta la cumbre final
y la diluye con el viento,
el de los ojos ardientes de libertad
que deforesta de cadenas
            las miradas que atraviesa,
es aquel
capaz de reutilizar las lágrimas,
            reciclar la rabia
y retomar el mando de la nave.

Valiente
es quien planta enredaderas
            a los pies del grueso muro,
riega, observa, espera y trepa
sólo cuando la hora llega.

            No se puede ser valiente
            sin antes saber de donde vienes.

Es valiente
quien se autorretrata sin retoque
            para poder sanar las taras,
quien cabalga contra la estampida
de conformismo y parches,
de no conflicto y yugos,
de pusilánimes búfalos embistiendo
            a la pureza que no saben alcanzar.

            No se puede ser valiente
            sin antes saber a dónde vas.

Ser valiente es simplemente
            ser fiel a uno mismo
a pesar de los pesares de quien sea,
atreverse a soltar lastres
            que no te pertenecen.

Ser valiente es movimiento,
acción activa, voluntad, anhelo,
ilusión, principios, horizonte, medios,
miedo al estanque, ansias de final.

            No se puede ser valiente
            si no se tiene nada que perder.

Valiente es quien todo lo pierde,
se agarra a sus propias asas,
y aprende que nada necesita
            y todo lo gana.

No se puede no ser valiente
si tienes un antes, un después
y sobre todo un durante,
si estás sencillamente vivo.

            No se puede no ser valiente:
            sólo hay dos opciones.

Valiente es aquel que siente miedo,
            no se paraliza
y lo utiliza como combustible del valor.

            No se puede no ser valiente.

2 comentarios:

  1. Hola. Me han pasado tu blog y me gusta lo que dices y cómo lo dices. El otro día escribí algo que tiene que ver con la "valentía". Siento que es cercano a lo que dices tú.

    Dolorcillo


    Hay vacíos
    en mi ruta,
    rotos
    en mi historia,
    contradicción
    en mis tripas,
    caos
    en mi mundo,
    conflicto
    en mis adentros,
    amenaza
    en lo que hago...

    Y a veces
    estoy en la orilla,
    fallando fantasías,
    cosiendo luz y tierra,
    dando bocanadas.



    Pero esto,
    me refiero a todo esto,
    no nos va a mimar
    ni salvar
    así que más vale
    estafarle
    con universos
    propios.

    Digamos que

    hay vacíos
    para sentarse,
    rotos
    que nos cubren,
    contradicción
    en los juegos,
    caos
    desde el que volar,
    conflicto
    imaginando unión,
    amenaza
    de recibir abrazos.


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  2. Has acertado con el retrato de las
    angustias



    es una puerta de escape
    una salida alternativa
    en el continuo desvivirse

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