sábado, 26 de octubre de 2019

Libertad natural


No es natural
censurar la naturalidad
en la naturaleza.


No es verdad,
mi libertad no termina
donde empieza la de los demás.
Mi libertad no termina.
Mi libertad os hace libres.

No es verdad.
Tu libertad no termina
donde empieza la mía.
Tu libertad no termina.
Tu libertad me hace más libre.
La libertad nos hace libres.


Desanudemos los principios
y trencemos nuevas cuerdas
para trepar los muros morales.

Desnudémonos como si nunca nos hubiésemos vestido,
como sin sentido
para sentirnos como al inicio.

Dejemos a la piel expuesta a la herida,
ávida de viento, lluvia, tierra y fuego,
expuesta al dolor y a la vida.

Cortemos todos los cables
a ver si salta la bomba
y se nos salen de la mente
los estorbos sociales.

No por provocar,
ni por revolucionar siquiera,
practiquemos la libertad extrema
por el bien de la naturaleza.


No es natural
que lo normal sea ocultar
y lo natural, ofensa.

En la naturaleza,
no puede tener límites
nuestra libertad.

Mi libertad empieza
donde empieza la de los demás.

jueves, 29 de agosto de 2019

Isobutano


Me siento seguro, estable,
libre de impurezas,
me siento ligero,
cien por ciento isobutano.

Voy subiendo
en pequeñas pompas invisibles
y hago levitar a las partículas de polvo.

Soy firmeza y parsimonia
ante los trenes que se van
y los que me pasan por encima;
soy neblina.

Veo lentos los envites del resto,
anticipo los faroles,
aprendo de los aciertos
y de la victoria presumida,
aunque pierda cada mano.

Estoy sereno y sobrio
para paladear cada sílaba de vida,
cada insulto, cada perla.
Salubridad en flor,
soy atento vividor del momento
con los ojos abiertos
a la realidad letal del sol.

Hago malabares en patines
con las malas ondas cerebrales
que me llueven en cascada
y sonrisobatiente caigo y
vuelvo a levantarme y
me parto la cadera y bailo.

Me tomo en serio la fiesta,
cruzo la sala sin tocar el suelo
irradiando grandes cataratas lentas
y me llevo puestas las miradas,
abandero la sobra de la prisa
y espero a que vuelva el búmeran
y me quedo solo y ceno a gusto.

Participo del silencio acompañado,
propongo charla de flamante envergadura,
agua, pan y aceite de oliva virgen extra,
y tiempo que nos despeine las cejas
y nos consuma despacio en alegría
y seamos ceniza de la calma gris
y las olas nos despidan
y yo siga tranquilo
y seguro de mí.