lunes, 2 de enero de 2017

Madriz

Madrid es una ciudad de más de tres millones de zombis
(Según las últimas estadísticas).
Yo vuelvo siempre del paseo asesinado por el cielo
y sueño con huir.

Madrid es la matriz.
Madrid es el epicentro del problema:
el único inicio posible de la solución.

Madrid tiene la llama de la rebelión
amordazada por el circo y la migaja
y yo sólo arrojo lodo al reloj.
Tengo que salir de aquí.

Madrid es una espiral girando
que te absorbe si no giras más rápido.

No busco un rellano de paz
ni escaleras mecánicas al cielo,
no hay en mi horizonte una hamaca y un daikiri,
más bien busco engranarme
en el Gran Mecanismo que todo lo cambie.
Pero este bullicio, esta taladradora de cerebros,
este sin fin de caminos circulares de asfalto hirviendo,
me destruye por dentro sin remuneración alguna.
Quiero salir de Madrid.

Si no amara esta ciudad no huiría;
saldría en busca de nuevos lares
sin importarme lo que dejo atrás
(como si no lo estuviera abandonando),
sin dedicar una sola línea
al amor con que desprecio este lugar.

Madrid es la tierra que estercolo
para alimentar la raíz de algún joven poeta
que sueñe con venir. Yo sueño con salir
las pocas horas que consigo dormir
entre sudores fríos infectados
de la tristeza que empapa los vagones de metro.
Quiero tener que salir de Madrid.

El planeta está infestado de ratas alienadas, sí,
el mundo es un oscuro bosque de navajas
y leviatanes que quieren mi sangre;
huelo el peligro con sólo asomar el hocico.
Sí, sí, aquí se respira libertad
los pocos días que tenemos tiempo,
pero necesito salir de este contexto.
Salir de aquí. Madrid es Matrix.
Salir de mí hasta quedar sólo conmigo.

Quiero afrontar lo venidero, ser foráneo de nuevo,
me eriza los huevos no saber lo que me espera.
Tengo que querer salir de aquí.

He de romper la membrana.
Madrid es la matriz que envuelve mi letargo,
el lugar donde guardo los tesoros;
allí donde me esperan los amores verdaderos
y se pudre a la sombra la pureza.

Quiero salir de Madrid.
Madrid es un inmenso puzle interminable
y yo no quiero seguir buscándole las piezas.
Tengo que salir.
Este es un poema interminable
y ya no quiero seguir buscando las palabras.
Salgo de Madrid.

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