martes, 28 de abril de 2026

Soneto comercial

Ese pequeñísimo reducto de libertad,

ese lugar donde converso conmigo,

donde confieso mi vicio y mi disfraz,

ese estanque de soledad vacío.

 

Ese espacio en que me sobra tiempo,

esa habitación blanca sin muebles

donde danzo con verbos muertos

y elevo el volumen de mi fiebre.

 

Ese único recinto en que puedo gritar,

donde puedo insultarme con soberbia,

allí donde nadie puede entrar a joderme.

 

Ese pequeñísimo reducto de libertad

donde puedo vomitar todo el hastío

es ahora un centro comercial y ya no es mío.