viernes, 14 de agosto de 2026

No estoy

Si preguntabas por mí, si me buscabas,

si esperabas un ratito de mí, no estoy.

 

No puedo darte versos ni opinión,

no podemos compartir la brisa

porque no estoy disponible,

porque no estoy ni existo.

 

Ya quisiera yo tomarme un vaso

sentado al otro lado de la barra

y que me comentaras lo negro

y narrarte el dolor sin velo.

 

Sírveme una boca con hielo,

con palabras áridas y con ron,

con contenido sorpresa,

áspera lengua húmeda y dinamita.

 

Te daría lo que sueño, 

sería sincero y te diría lo que siento,

pero por aquí me escrutan las metáforas

y me piden explicaciones por un símil.

 

Es en estos minutos de lucidez

en los que me encuentro y soy

pero vuelve siempre la parálisis

a ponerme el cepo entre los dedos.

 

Soy yo quien me ata,

soy yo quien permito que me aten,

la libertad no está volando ahí fuera

no es una cometa que deba sostener.

 

No estoy para mí, no existo para nada.

Si vienes a buscarme no respondo.

 

Vas a tener que echar la puerta abajo,

no puedo peregrinar por mis desiertos

para abrirte y saludarte con mi cuerpo

porque no estoy en mí ni ahí fuera.

 

No culpo a las arañas, ellas tienen que tejer,

soy yo el insecto que prefiere sestear

hasta estar envuelto en la crisálida

antes que aletear para zafarme.

 

Te daría una pista para salvarme,

te encriptaría un grito de auxilio

pero ya no tengo luz que dure

más de diez segundos en mis iris.

 

Si preguntabas por mí, si me buscabas,

si esperabas respuesta, no estoy.

 

No estoy y no tengo ni preguntas,

no estoy ni al fondo de este pozo.

No me busques, no necesito cuerda,

no estoy porque no existo ni soy.