lunes, 21 de marzo de 2016

No se dice


No se dice.
No se dice la sombra.

Me cuesta ser auténtico
detrás de tanta parafernalia.

Me cuesta manifestar mis sentimientos
            de manera honesta,
detrás de tanto profanamiento métrico.

Me cuesta sobremanera
sacar la mierda almacenada,
maquillarla de palabras arcaicas
y exhibirla como si fuese nueva.

Me cuesta ser sincero,
con este disfraz de tuno,
con esta luna de cuarzo,
con este bolígrafo de teclas.

No me acostumbro a esta tristeza mía
vestida de noche,
esta herida de atrezo
que me pide ser violada en directo.

Me cuesta contar
que me duele la existencia en soledad
y no soporto al resto de la gente,
que me escuece la estulticia humana.

Me resulta incluso frívolo
contar que no soy capaz de amar al máximo,
que me siento contaminado,
que no puedo ni llorar
            de lo cerca que está de mi frente
                        el centro de mis emociones,
que me siento débil y devorado,
que me agota la tristeza social
y se me apagan las velas y las venas.

Me cuesta decir
que me cuesta cada vez más
irradiar luz, dar la mano, el brazo, el labio,
ilusionarme sin más, querer alcanzar algo
            y construir feliz las escaleras.

Si sólo se dice la luz
se ve todo y no se ve.

No se dice.

viernes, 26 de febrero de 2016

Resignación

El silencio es la resignación.

No me resigno a la resignación.

He orinado vidrio
de las palabras acumuladas.
Tengo insectos en la pantalla
que llaman mi atención
para que me sobreponga.

Todos los obstáculos son mar.

Tengo que deletrear mi pena:
p-n-e-a. Pe ene a. Pene a.
Envío al pene a por el periódico
y volvemos los dos de madrugada.

Mis amigos sabemos quién soy.

Las alabanzas ya son cáscaras,
no me son gratas las alhajas en cascada, 
las palmaditas en la cara de los egos,
las conversaciones de cerezos en invierno,
la penúltima cerveza inútil generadora de pedos.

He invertido el tedio para hacerlo divertido.

Soplan huracanes en mi vientre
que llenan de agua mis ventanas,
las cierra a cal y canto mi mente
a veces puedo hacerlas palabras.

Bebo del río sabiduría,
me río del verbo conocer,
domestico hasta las energías
para vomitar mi parecer.

No sé si todo esto estuvo antes que yo.

El cuerpo me pide rocanrol
y no voy a negárselo.

Soy un orificio en el salón,
sosteniendo un teclado lejanísimo,
todo mi dolor, un sí, un porro,
una jarra de plástico con agua
y todas las cosas que tengo que hacer mañana.

No debo resignarme al silencio.
Tengo responsabilidades con el cosmos.

Mi pesadilla es un folio en blanco.

Por ejemplo:
Juan tiene tres manzanas y dos trenzas,
Emilio anda buscando a su pato,
el pato se topa con Juan
y no se percata de nada
porque el pato no sabe contar.
Emilio se topa con Adriana y se enamoran.

Lo abstracto no es para tanto.

Mañana desayunaré naranjas
y tostada de centeno con aceite
mientras imagino que escribo por las noches.

Ahora los obstáculos son lago y naufrago.

No abandono por vago ni por cagado,
sino como grito.


No me resigno a la resignación de purgarme así.

sábado, 13 de febrero de 2016

Qué es una pregunta


¿Qué es una pregunta?

Afirmar es falso.

Qué es una pregunta.

He venido adonde estaba
danzando a tempo
de metrónomo moribundo.
Hamster, rueda y horizonte.

Toc.

Descargo camiones de pan
en el desierto profundo
con la certeza de un buey.
Trabajar para trabajar traba.

Dep.

¿Preguntas?

¡Qué exclamación!

Responde.

Salen los grillos de los frigoríficos
cantando a coro
lo contrario que yo.
Tienen razón sólo cuando se la quito.

Quién cuestiona un signo de interrogación.

¿Que quién qué?

¿Cuestiona un signo de interrogación?

Llevo toda la tarde deshilachando
lo que había tejido durante una vida
mientras veo no sé qué en la tele.
Lombriz enajenada encadenada.

Toc.

He olido de nuevo su camiseta
y la luz ha deforestado mi alma
y, ya sin sombra, el sol no es nada.
Gorrión sin alas enamorado del aire.

Buf.

¿Qué quieres decir con ahora?

Ahora fue escrito.

¿Se puede preguntar ahora?

Sé quién soy si sé quien fui,
coleccioné cenizas hasta hoy,
mañana no podré encender la hoguera.
Lagartija atrapada en la grieta.

Toc.

Voy bajando por el río que subo
recolectando recuerdos silvestres
que nunca comeré.
Gato joven que sestea sin descanso.

Estoy paralizado con mi fusil
en pleno campo de batalla
convencido de que usaré todas mis balas.
Nutria, lago y mediodía.

¿Qué es una pregunta?

Qué no es una respuesta.

Ahora no es nunca.

¡Cómo exclamo!

Pum.

No cuestiono la quietud.

¿La respuesta es movimiento?

La pregunta es la respuesta,
la respuesta es preguntar,
la respuesta no es la cuestión,
la pregunta es movimiento.

Sí, ¿no?

miércoles, 3 de febrero de 2016

Agujeros negros



Me aspiras el aire y la respiración
con los agujeros negros,
me irradias tu color oxidado y crema,
            tu olor a cemento natural fermentado con cereza,
me inyectas tu sangre del ártico en la piel
                        y a la vez,
tu volcán más cálido eyacula en mi retina.

Se me cuelan el alma y la reencarnación
                                               por tus agujeros negros,
me saben a leche tus curvas girando,
            a cigüeña tus pilares agitando su quietud inerte.
Me apasiono con la conexión cósmica,
            las cosquillas de electrones reencontrándose,
y permito mi estampida de pilotos suicidas enamorados.

Caracoleas en la arena del futuro,
                        sirenesca, saborida y socarrona,
                                               dibujando mandalas perecederos.
Saboreo el panal lejano alojado en la rama más alta
                                   intento trepar por tu cuello,
            y me deslizo en el primer peldaño,
                                               pierdo el tempo,
nos imagino danzando,
            le lanzo un anzuelo a la hoguera que seremos
y sólo pica la ceniza que será si tiro.

Me precipito y me desincronizo contigo,
                                               quiero acelerar el ritmo,
articulo palabras elaboradas por la muralla,
                                               quiero acelerar el ritmo,
desprendes un desprecio precioso y ocre,
            una catarata hormonal, helada y hogareña,
tu abrazo es seda lavada sin suavizante,
            infinito amor amordazado en el vientre,
                                                           centrifugando,
                        y no puedo parar de percibirlo,
sólo eres sonoridad entre mis dedos,
                        y me precipito y no mido,
                                   solamente quiero acelerar el ritmo
y no dejar escapar el vapor de la locomotora,
quiero apaciguar el fuego con queroseno,
            enterrar el hacha de guerra en tus tetas,
sólo sé expresar así lo exacto,
            sólo así diseminar mi pensamiento.

Quisiera hacer del poema supernova
                                   que devorase tus agujeros negros,
pero ya sin aire ni respiración ni ritmo,
            ya sin tempo ni cordura,
                        ni métrica ni rima ni estructura,
sólo alcanzo a esbozar estrellas negras
en el lienzo blanco de tu boca,
se me cuelan el alma y la reencarnación
                                   por la cloaca de mi loca luz de cuásar
y desaparezco con el brillo testarudo y bruto
de nuestra rota sombra astral.

martes, 19 de enero de 2016

Podríamos

Podríamos quedar
para reventar unos cuantos muros.
Podríamos primero
quebrar los nuestros o treparlos.
¿Nos vemos arriba?

Deberíamos nadar
todo adentro, volar en paralelo,
rodar por todo tipo de laderas
y descansar en cualquier valle con río.
Estaba pensando en sentir,
arrugar y lanzar lejos
el papel albal que nos protege del fuego;
estaba sintiendo en no pensar.
¿Y si salimos fuera
de la última frontera
y nos declaramos selenitas?

Estuve anoche
tejiendo escaleras de lana
que aguantarían nuestro peso,
he rasgado también los paracaídas.
He oído
que guardas en tu ombligo
un antídoto contra el recuerdo,
un modo de borrar lo aprendido del dolor.
¿Pulsamos a la vez el reset?

He perdido la cuenta
de los cantos de sirena
que quisieron separarme de mi ruta,
sé que escondes una brújula en tus dunas
que apunta sólo a las lagunas.
Yo no tengo furgoneta
pero haremos dedo hasta que no queden carreteras,
luego caminar hasta que se desgasten las botas
y ya no queden pies,
luego ¿qué más da?

No sé si puedes ver
que arrié ya la bandera blanca,
que no busco paz ni madriguera
sino guerra caliente
de trincheras contra fuertes
para diezmar nuestras tropas
hasta quedarnos solos
frente a frente, ya sin balas,
batirnos a espada en el puente,
caer al foso
y capitular ya por la mañana.

martes, 12 de enero de 2016

La voluntad

La voluntad no tiene forma,
la voluntad no tiene peso.
La voluntad puede ser un yunque
o puede ser un drón,
puede ser lila, ser astro,
puede ser un cúmulo de lágrima en el pecho,
ceniza, lápiz, árbol, caracola
y puede ser también arroyo rápido,
pez espada, zumo de mango.
La voluntad es moldeada por ti.
Puede ser lo que tu quieras.
La voluntad puedes ser también tú mismo
tirando de ti,
puede que seas tú la voluntad
y que tú ya no seas tú.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Bagaje

“Lo importante de una cita
es la cita en sí misma,
no que un autor haya leído al otro”.
Suso Sudón.

Estoy solo ante el folio
sintiéndome pequeño.
¿Quién soy yo
en comparación conmigo?

El vagón está abarrotado de vagabundos
que seguro han leído a Bécquer.
Yo me siento pequeño
ante la imagen que tengo de mí.
¿Soy aquel pájaro
que tejía alas a las ratas?

Las escaleras mecánicas
no son un buen lugar para escribir.
Aquí hay grillos
que no han oído hablar de Lorca
y señoras que me miran
                desde su niñez.
¿Quién soy yo
para escribir mientras camino?

En el último pasillo del metro
un señor precioso
me suplica con los ojos
un gramo de luz.
Dejo caer la aguja de ganchillo
y lo esquivo.
¿Quién es él para sentirse
más necesitado que yo?

Cruzo en rojo
sin dejar escapar las palabras
y miro ya después.
Mi casa está cerca.
En la parada fuman tres mujeres
cerca del cartel que muestra a la mujer
que soñaron ser.
¿Quiénes son ellas
para no ser ellas?

Ya en el ascensor
le doy la espalda al espejo
para verme en el cuaderno.
Este noveno es lejanísimo.
Tengo que sacar las llaves.
Esta casa no es mi hogar
pero el calor es próximo.
Hay un Nobel de literatura
que no sabe quién soy yo.
¿Quién soy yo
para mencionar su nombre?

Mi habitación es un desastre
en comparación con el poema.
Si me quito el abrigo lo dejo.
¿Quién soy yo
para llevarme la contraria?

En el suelo hay escamas
de pieles preciosas
y pelo del monstruo
                que me cuida.
Ellas leyeron autores que detesto
pero me dieron su aprobación
y un iceberg de amor.
¿Quién soy yo
para banalizar su fuego?

Estoy solo antes tres páginas y media
de mierda y sangre interlineal
y me siento más gigante que yo.
¿Quién es José Hierro?

Este calor uterino
no puede ser sano.
Si me quito el ego lo dejo.
¿Quién es mi lector sin mí?

En este cuaderno hay un poeta
que no quiere ser yo
y sólo me ha leído a mí.
Alimento mi bagaje
con cada verso que escribo
y cuanto más pequeño me siento
                menos calor necesito.
Me quito el abrigo y el ego
y lo dejo.