viernes, 2 de marzo de 2018

Me aburro


Lo que pasa es que me aburro.

No es que quiera fumar,
no es que quiera salir de este local,
no es que quiera emborracharme,
lo que pasa es que me aburro.

No estoy donde debiera.

Escarbo en en fondo de tus ojos
y coloco imágenes explícitas
de nuestro sexo magnífico,
         futuro e idílico.
No es porque me gustes mucho,
no es que quiera follar contigo
ni mucho menos enamorarte,
es que me aburro como el trigo.

No es que quiera cruzar el océano,
la atmósfera y el horizonte de sucesos,
no es que necesite la aventura constante,
es que me encostro
         y me aburro como un ostro.

No es que quiera trascender,
no es que quiera ser el pábulo
         de la revolución auténtica
ni la punta del péndulo
en la búsqueda de la libertad última,
es que me aburro.
Me aburro como túnica, como el incienso.

Es el aburrimiento
el motor del movimiento,
es este aburrimiento existencial profundo
el que me saca de este sitio,
         hastiado de destino quieto,
mustio de dolor inútil,
y me lleva ahí fuera hasta el vértice del mundo,
donde no hay alcohol ni sexo
ni locales insípidos, ni distracción llana,
sólo un poco de tabaco
         y diversión esdrújula,
                  amor enérgico
                          y humor agudo.

Lo que pasa
es que me aburro tanto
que siempre me ves contento.

No es el amor ni el dinero ni la envidia.
Es el aburrmiento
el que mueve la manivela de la vida.

sábado, 24 de febrero de 2018

Los desaparecidos


I

No son ellos los desaparecidos.
No son ellos
los despreciados,
                  los saqueados,
                          los desterrados.

Los silenciados,
         los mutilados,
                  los amordazados
no son ellos.
Los desaparecidos no son ellos.

No son ellos
los desplazados,
los deshauciados,
los refugiados.
No son ellos.

Los desaparecidos
somos nosotros.

II

No van a poder
parar el pulso natural del viento.

No van a poder
frenar el mar violento
         que nos nace dentro.

No van a poder minar
el campo de la libertad
         que hemos sembrado.

Somos más.
Estamos más y aparecemos.

No podrán hacer desaparecer
la estampida de vida
que se les viene encima.

No podrán contener
         el alud de verdad helada
acumulada en la cima de la montaña
                  más lúcida de la calma.

No podrán hacernos desaparecer
aunque acaben con nosotros

porque de la última brisa
de la última exhalación de luz,
nacerá el huracán que arrase con su sombra.

No van a poder
         parar el pulso natural del viento
porque siempre
         apareceremos de nuevo.

viernes, 12 de enero de 2018

No contaba contigo


No contaba contigo.

No contaba con tu canto
ni con que tus notas
me apartaran de la ruta.

No contaba con tu cuento,
con tus títeres efímeros,
no contaba con la risa
anclada a la cometa de mi niño.

No contaba con el laberinto cristalino
de tus ojos felinos
ni con el hilo infinito de conversación;
estanterías eternas de volúmenes en blanco.

No contaba con tu aroma de iridio;
dura droga de la tierra
que eleva mi espíritu.

No contaba con tu quinta marcha
al acercar mi cuello
al abismo adicto de tus fosas
ni con la catarata blanca desbocada
alimentada de las cumbres nevadas
de mi lengua en celo
al filo de tu beso prohibido.

Y no puedo contar contigo
ni cortar tu contrato exclusivo
con el ente que te da calor de nido.

Yo sólo soy sendero de dudas,
amor auténtico de fino vidrio,
aventura sin coraza ni horizonte fijo.

Sólo soy amor puro sin tiempo,
amor eterno sin palabra,
amor en fuga que te espera
con los hilos cosidos a tu cometa
en un escenario itinerante.

lunes, 8 de enero de 2018

Lo

Lo verdaderamente triste
es ver a los niños felices
en los colegios.


Lo más descorazonador
es ver a seres libres celebrar
un puesto de trabajo.


Lo brutal es
el holocausto espiritual
en las iglesias.


Lo más duro es ver
a una señora compadecer
al mendigo del súper.


Lo atroz es el consumo
de irrealidad vaciadora
en los garitos.


Lo profundamente letal
es el veneno de las pantallas
en cualquier lugar.


Lo más repugnante
es la poesía de la belleza
sin soporte.


Lo verdaderamente triste:
ver a los niños felices en los colegios.

jueves, 4 de enero de 2018

Usted

¿
Usted me puede decir a quién le pertenece.
Usted me puede decir si aquel le pertenece a usted
a su vez, y al tiempo también se pertenecen
entre ustedes las veces que no se acercan.
Usted me puede decir si le cerca quien le pertenece,.
Usted me puede decir si le cerca usted a aquel
a su vez, y al tiempo también se cercan
entre ustedes las veces que no son presentes.
Usted me puede decir si le miente quien le cerca.
Usted me puede decir si le miente usted a aquel
a su vez, y al tiempo también se mienten
entre ustedes las veces que no se ven.
Usted me puede decir si le ama quien no le ve.
Usted me puede decir si le ama usted sin ver
a su vez, y al tiempo no ven que no se aman
entre ustedes las veces que se pertenecen.
?

miércoles, 3 de enero de 2018

Lenta y rigurosa

He desayunado las sobras del olor que dejaste antes de ayer.
Sabes a bossa nova lenta y rigurosamente desacompasada.
Escurro los últimos acordes de mi camisa de colores feliz.
Tengo dos o cinco fotos de tus satélites para después de hoy.

Las aladas horas que vendrán dejarán atrás tu mapa.
No volveré a saber si tu beso era de sobre o casero.
Estas manos, que ahora podrían esculpirte, olvidarán.
Mañana sudaré las últimas toxinas que bebí de tus senos.

Recuérdame tú en la vigila de una noche sin amparo.
Vuelve a saborear estos labios de lobezno herido de nuevo.
Has expuesto lo suficiente tu retina al fondo de la mía.

He desayunado lo que te alimentará hasta primavera.
No volverá nuestra naturaleza a cocinar esta pieza luego.
Ven a ver cómo se va la noche rigurosa y lentamente nueva.

martes, 2 de enero de 2018

Las llaves de la vida

He vuelto a perder las llaves de la vida y me toca dormir fuera.
No pienso escribir un poema.
Me quedo con la manta de la soberbia de saberme sabroso. Me caliento con prosa pero con verso.
No me entiendo.
Elaboro hilos de tinta que ya no salen de bolígrafos. Mis palabras son de tóner.
He perdido las llaves de la vida y estoy mirando la lluvia llegar en agosto. Pero es noviembre.
Vuelvo a castigarme con la idea del yo supremo que no teme atarse al ahora. Ahora sí que dejo deslizar los dedos sobre el teclado sin pausa, sin pienso, sin trigo ni beneficio para el intelecto.
Me extingo.
Sólo soy yesca.
Una nube de verano que aún conservo en el bolsillo quiere mimos y calor para no precipitarse.
Yo no tengo brazos.
He reunido estos cartones para poder pasar la noche mientras hiela adentro.
Sólo soy álamo esperando impávido la hora de sol una tarde de invierno. Hoja seca sobre la boca del volcán volando hacia la salvación gracias al calor de la perdición.
Sólo tengo estos cartones y dos versos finales en lata para llevarme a la boca.
He perdido las llaves de la vida y me quedo a vivir fuera.
No pienso escribir un poema.