lunes, 13 de junio de 2016

Universos paralelos

Todos los universos paralelos
entrelazados en el mimbre del presente,
palpitando al unísono los tímpanos
que salpican de silencio el lienzo.

¿Quién pudiera saborear toda la miel
que elaboran las abejas del anhelo?

No somos ni un uno por ciento
de los pájaros que atesorábamos.
Guárdame en un tarro de mermelada sin lavar
toda la saliva que segregaste para mí.
Tus rizos pudieron ser planchados y no.

¿Qué será de aquel camino
que decidimos no tomar?

Nunca tuve fe en las ciencias duras;
me quedo con la maleable certeza
que recolecta el cazador de sueños
en el colchón de los enamorados perpetuos.

Ahora sé que luego ya pasó.

A ver quién se atreviera
a palpar lo que no pudo ser,
a mamar de los pechos
de la Pacha Nada
hasta saciar la sed de leche helada
en el recuerdo de un futuro
que tuvimos enjaulado
en la nube más alta alejada del deseo.

domingo, 12 de junio de 2016

Huecos pareados

Ya habíamos incendiado las calles
cuando llegaste con el queroseno.

Yo tenía diez saquitos de ceniza
y una horma menos en cada zapato.

Los lobos echaban de más a la luna
y las luciérnagas eran gusanos.

Letanía de la noche era la luz irisada,
blanca estrella dolida de paz en tu pupila.

Tú estabas rezagada en mi hueco
y no alcanzabas a ocupar el tiempo pasado.

Tenías cinco kilos de ramaje en la boca
y yo afilaba el sable süave en la linde.

Mi dedo curvo era la huella en negativo
del nacedero de tus ingles silvestres.

Mil abejas como segundos zumban
a esas horas cerca de la cara.

Ahora lamo las moléculas aromáticas
que moribundas cantan cisnes en mi piel.

Ayer era hoy por la mañana casi siempre,
ya sucedió lo que vendrá esta tarde luego.

Vamos a reforestar las calles antes
de arrasarlas con las llamas que tejemos.

Vuelve a hendir en mi regazo tu hueco
pero no alcances a ocupar el tiempo futuro.

martes, 7 de junio de 2016

Disculpa

Quedas disculpada
y te devuelvo el sol.

Aunque ni yo tan Alejandro
            ni tú tan cínica.
Es cierto,
el mismísimo Zenón hubiese esperado por ti,
arriesgándose al chasco
pero por ahora prefiero no tener nada que perder.

Inspiró, es cierto.
Cientos de musas del Olimpo
cortejan desde entonces mi ventana con sus arpas
regalándome los acordes con que conquistarte
pero yo
subo cada vez más el volumen del silencio
y pierdo los bolígrafos
por miedo a terminarlos.

Expiró. Aunque no tan cierto.
Expiró aquel momento
y nacieron cientos de argumentos
para mantener con más que vida
nuestro tiesto.

Sería divertido,
bañarse juntos cada día en un río distinto
pero en la misma orilla.
Sería lo suyo
desplazarnos lo más rápido para frenar el tiempo,
sería lo nuestro.

Es cierto,
las sirenas cantan desde islas prohibidas
y los argonautas que comparten mi viaje
han olvidado el rumbo también.
Pero yo no tan Jasón,
joder,
            y tú tan Medea.

¿Adónde quiero llegar?
-A veces yo tan Anaxágoras-:

Es cierto,
lo único cierto es lo que tenemos delante,
lo siguiente es fantasía
y lo anterior está contaminado.

Pero ni yo tan poeta
            ni tú tan poeta.

Todos necesitamos al menos una balsa en[ ]cubierta antes de
                                                                                        [zarpar.

Sería divertido
romper las reglas y saltar por las casillas
sin tirar antes los dados, invocar a Baco
y jugar contigo
            y tú conmigo
y juntos contra el mundo
pero…

Disculpa,
he vuelto a hacerlo.
Y, aunque mi sombra es también tuya,
te devuelvo el sol.

lunes, 30 de mayo de 2016

Heces y hélices


Heces y hélices.
Heces y hélices,
heces y hélices.

Heces y hélices.
Necesito estacionar.
Heces y hélices.
Heces y hélices,
nueces deshaciéndose.
Heces y hélices,
heces y hélices
y
heces y hélices.

Heces y hélices,
lombrices brasileñas,
aliño sobre el leño,
olvido añil olivo,
uncir bien el vicio,
zurcir el orificio,
lanzar los anzuelos
y hélices y heces.
Heces y hélices,
heces y hélices
y hélices y heces
y hélices y heces
y heces y hélices.

Heces y hélices
y códices ceniza
y códigos antiguos
y lúgubres presagios
y gárgolas amargas
agarrando la garganta;
ráfagas tales suelta
que salpica hasta p’aquí.

Heces,
a veces meces
necedades dóciles;
dátiles nacen,
heces se hacen
y hélices.
Heces y hélices.
Hélices,
te deslizas feliz,
aceleras la cera,
celebras ser célibe
y hélices concibes
y heces.
Heces y hélices.

Heces y hélices.
Heces y hélices
y hélices y heces
y heces y heces
y hélices y hélices
y hélices y heces.
Hélices y heces,
heces y hélices.
Heces y hélices.

jueves, 19 de mayo de 2016

Poema sin principio


Una duda flotando en el vaso de café;
escribir, huir, deslizarse por el paso de la tarde.

Una escalera en la mochila,
la libertad deconstruída
                amarrada con una cadena al tobillo.

Un autobús urbano sin última parada,
una selva en el horizonte,
cinco balas en la recámara de un ramo de rosas.

El oportuno tosido de un niño mendigo,
una esquina sin alambre,
pulcrísimos jipis cantando en la playa,
                fumando relativamente poco.

El viento intermitente,
lo suficientemente fuerte
                como para joderte la siesta.

La venganza de los perros
obligados a asesinar a las liebres silvestres.

Un punto final en la mitad del camino.
y otros dos suspensivos
suspendidos en la rama más alta de la encrucijada.

Otra página potencialmente poetizada.

El abrazo de anoche
aún aullando en el cuello,
el barranco seco por donde debió
                                               bajar la catarata.

Una moneda extranjera preciosa sin precio.

La suavidad extrema de una espalda en espiral
                enredada en un pecho rectilíneo.

La proporción aurea de un beso inminente
                                               que no llega.

La experiencia contaminada de un jarrón cosido con oro,
una sonrisa con restos de sangre en la comisura.

Un poema sin principio.
Un poeta sin precipicio.
Una musa sin presencia.

viernes, 6 de mayo de 2016

Esta lluvia


Esta lluvia se parece a mí.

Como el musgo a la roca
es la libertad a la tristeza.
Sin sol.
Esta ciudad se parece
cada vez más a mí.

Soy yo el que se mueve.

Como el agua al cartón
es el amor a la soledad.
El amor a la soledad.
Todos esos coches veloces
sobre los charcos marrones
se parecen mucho a mí.

Como el vapor a la ventana
es el vacío a la esperanza.

Es la ciudad la que se mueve.

La ausencia de los pájaros
se parece demasiado a mí.

Como la nube al paisaje
es el paisaje a la nube.
Todo sube si desciende.
No soy yo el que huye.

Esta lluvia se moja si salgo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Tenemos tiempo


Tenemos tiempo.

Tenemos luciérnagas bajo la piel,
un farol en el pecho
                alumbrando el camino
tres lunas nuevas en la pena
y minutos guardados en el cajón
                para gastar en este instante.

No es tarde,
tenemos noches por delante
y mañanas de montaña por subir,
tenemos el cansancio propio
                del que arriesga la guerra
por encontrar un remanso
                de maremotos brutales
                               a la hora de la siesta.
No es tarde
y por eso estamos despertando antes.

Tenemos espacio,
no ocupamos más que todo el hueco
                que no le pertenece ni al viento,
nos expandimos sigilosos,
desocupando cada rincón que conquistamos.
Tenemos tiempo,
tenemos todas las promesas
                amordazadas en el sótano
y un eterno compromiso interno
                con el silencio nutritivo de los actos.

Tenemos tanto por lo que luchar
que hemos desmontado ya los rifles
para hacer esculturas de paz,
arrojado al barranco las balas
y tomado las armas
que la naturaleza nos prestó.

Tenemos horas, días y semanas
                por delante
y por eso hemos empezado ya
a desbrozar el prado del pasado,
estamos quemando los muebles,
desarraigándonos del barrio,
estamos desapegándonos de la placenta,
abriendo bien los ojos y las piernas
                para recibir el calor y la yaga del sol,
sin caparazón,
                nutriendo con dolor las alegrías.

Tenemos un sinfín de fotos que no hacer,
por eso no posamos sin querer cuando no toca.
Estamos aprendiendo a olvidar lo inútil,
recordando para aprender la esencia,
deseando prender la mecha
para deforestar el bosque de vacío material
y arrasar el almacén de estorbos decorativos.
               
Tenemos la necesidad de no necesitar
más de lo que ya tenemos,
nos hemos puesto a elaborar el ahora
para tener más luego.

Nos hemos deshecho ya de los disfraces,
no tenemos nombre ni registro
ni bandera ni reglas ni contratos
hemos desenraizado las ideologías
para plantar semillas de sencillez
y regarlas con la naturalidad
del agua de lluvia.

Tenemos tiempo de parar a descansar,
por eso no vamos a hacerlo todavía.

Tenemos todo el tiempo
así que comencemos ya.


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