lunes, 9 de enero de 2023

Guarida

Estaba enredado en una nube,
alimentando futuras lluvias
con unas lágrimas de tinta.
Estaba guardado.

Soy una comba en el cajón
y mi poesía cinco niñas aburridas.
Soy un canto rodado en la estepa.

Estaba escondido
imaginando un ejército
apostado en mi puerta
esperando a que salga a por el pan.

Pero siempre tuve harina,
siempre tuve levadura
para venirme arriba
con una chispa de futuro lejano.

Aunque esté oculto
y delirando moribundo
estoy siempre a un minuto de la euforia.

Me guarezco de la vida,
de los rayos y la revolución
para no partirle los huesos
a la honrada muerte.

A mí no me ha hecho nada
su guadaña oxidada de latón.

Estaba tarareando sottovoce
el himno brutal del amor puro
para que escucharan las arañas,
para no ahuyentar a las cucarachas.

Ahora que asomo la patita blanca
y se acercan los lobos a mi ventana,
mantengo descargada
la ametralladora de palabras
por pena de que la luna
no tenga nunca quien le aúlle.

Estaba condensando sangre
para elaborar un postre
que neutralice la salada estupidez
de los paladares tiesos de la masa.

Acepto mi rol de murciélago,
mi peregrinaje eterno
en estos tres metros cuadrados
para poder daros un tarro de luz.

En la linde del limbo y la pradera,
agazapado entre zarzas,
comiendo moras
y conmemorando un comienzo inminente
que llegará justo antes del final.

miércoles, 4 de enero de 2023

Quién

​​¿Quién se atrevió a nombrarlo?

¿Quién lo materializó en carne

y lo convirtió en hombre?

¿Quién fue el primer osado

que dibujó su rostro

y quién fue el cobarde

que al verlo creyó?

¿Quién se atrevió a hablar en su nombre?

¿Quién lo convirtió en tinta sobre papel?

¿Quién fue el primer listo

que lo usó para dominar al resto

y quién el tonto que obedeció?

¿Quién lo inventó,

quién lo descubrió?

¿Quién siguió creyendo en él

después de tanto manoseo?

¿Quién lo usó para aplastar las mentes?

¿Quién lo destruyó?

¿Quién es el valiente

que no necesita estampitas,

el pusilánime que repite consignas

el sabio que observa sin palabra,

el necio que no sale del símbolo?


lunes, 27 de junio de 2022

Memez


No quiero participar

de la memez.

Estoy atrapado en una red

que puse yo para los bobos

y aleteo como un ángel

caído en la trampa.

Consumo energía

en estos gritos estériles

mientras la manada

consume pétalos de plástico

mirando su sombra en la pared.


No quiero participar

de esta memez.

Todos posan con su careta

mientras alimento

a un niño famélico

con ilusiones inasibles,

con revoluciones de postín.


Prefiero guerrear porque sí,

simplemente caminar

y dejar tras de mí el sendero

por si alguien se perdiera

y lo pudiera aprovechar.


Abro a machete las fronteras,

los impedimentos pesan

pero los pongo de golpe

al otro lado de la balanza

para que me lancen con violencia.


No puedo participar de la memez

para poder quizá en un resquicio

del futuro

llegar a ser libre 

y reventarlo todo desde dentro.

Prefiero arriesgarme ahora

y vivir en paz conmigo.


miércoles, 16 de marzo de 2022

Trayecto

Una mirada de asombro prende la chispa.

 

Me pone ser observado

mientras desenlato mi tinta

en un rincón del vagón de metro.

 

No es normal

atender a los quejidos internos

en esta jungla deforestada de almas.

 

No es raro, sin embargo,

mirar hipnotizado una luz

y ser un ser anulado.

 

Desaparecer detrás de cualquier tela

parece lo más lógico,

es de locos,

no ser visto está bien visto,

es de cuerdos.

 

Recupero viejos conceptos,

paseo por lugares comunes para mí

sorteando las trampas para osos

y poetas pop que puse.

 

Al fin y al cabo soy minoría

y estos parajes son extraños.

 

En este trayecto

desatasqué mis tuberías de incognito

pero ahora que todos se esconden

soy un faro de neón rosa

en la costa más oscura.

 

Es perfectamente lícito

permanecer impávido

mirando los zapatos propios

durante el traqueteo.

 

Pero parece estar penalizado

observar el entorno,

agitar la coctelera de verbos

y derramar un jugo de oraciones

mientras los demás no existen.

 

¡Cuánto esfuerzo,

cuántos ceños apretados

tratando de ser una sombra!

 

Ahora hay trofeos tácitos

para quien mejor se esfume.

Si se quiere existir

se requiere el elixir dorado

o el néctar purpúreo

o el destilado barato

mezclado con infames

líquidos carbonatados.

 

Si no hay veneno,

serás insano.

¡Ay las pinzas que sostienen

las costumbres culturales!

 

Estoy riéndome de mí

mientras escribo en la barra del bar

por no abrirme en canal

y ahorcarme con mis tripas.

Sería demasiado previsible.

 

Ridiculizarme, en cambio,

resulta ser un acto inédito.

Y me riego de llanura y cerveza

para pasar desapercibido.

Todo es más translúcido

empapado de banalidad.

 

Después del recital viene la risa

y todos son libres ya

del silencio interversal

que genera pensamientos propios.

 

Por fin el final,

por fin el inicio del ritual báquico,

el principio de la danza y la bajeza

que, al fin y al cabo,

para eso hemos venido.

Para eso nos vendimos.


martes, 14 de diciembre de 2021

Ese pequeñísimo reducto

Ese pequeñísimo reducto de libertad,

ese lugar donde converso conmigo,

donde confieso mi vicio y mi disfraz,

ese estanque de soledad vacío.


Ese espacio en que me sobra tiempo,

esa habitación blanca sin muebles

donde danzo con verbos muertos

y elevo el volumen de mi fiebre.


Ese único recinto en que puedo gritar,

donde puedo insultarme con soberbia,

allí donde nadie puede entrar a joderme.


Ese pequeñísimo reducto de libertad

donde puedo vomitar todo el hastío

es ahora un centro comercial y ya no es mío.


viernes, 3 de septiembre de 2021

Un volcán

Tengo un volcán en la boca,

literalmente.

 

Tengo tantas palabras preciosas

incrustadas al fondo de mis minas

que prefiero el silencio

que flota después de tus gemidos,

prefiero los rugidos animales

que la explicación empírica

sobre el magnetismo de la tierra.

 

Háblame de callarnos

y enarbolar la revolución interior

que arrase con la estupidez mundial.

 

He olido tu hueco

y he perdido el rumbo,

mi brújula se descontrola

y se me sale la lava de los labios

buscando quemar tu silueta.

 

Estoy buscándole un final

a este principio continuo

y sólo encuentro tu primera mirada

abriendo cada vez más puertas.

 

Este texto no termina

y las ganas se recargan solas

cuando tus ojos de hojas flotan

sobre esta boca enajenada

por el calor me hacen irradiar.

 

Usar la mente es para flojos

y yo tengo suficiente valentía

para mirar a los ojos al folio

y dejar que mis erupciones

te laven la ladera de la cara

para rodar por ella suavemente.

 

Si pudiera explicarlo, sería mentira.

Para eso está la poesía.

 

Dejo que broten las pompas

sin pasar por el filtro,

molido de miedo

ya no me atasco en los agujeros.

Nada que perder es un tesoro.

 

Si pudiera prometer futuro,

sería un absurdo arbusto sin fruto,

pero puedo dejar caer imágenes

de nosotros en la cima del mundo

y relatar el onírico torbellino

que me fuerza a danzar contigo

cada cinco minutos en mi cabeza.

 

La mente no sirve para la verdad.

Para eso ya está la poesía.

 

Y cuando digo que soy un volcán

quiero decir exactamente eso,

nada es más preciso que lo abstracto

y explicarlo es dar rodeos al océano

para no tener que mojarse

como mis dedos en tus maremotos,

para no tener que nadar hasta el fondo

y jugársela por un deseo incontrolable,

por una chispa inefable

que nos haga estallar sin forma

sobre los venideros caminos inflamables.

 

Por eso prefiero el silencio

pero siempre después de tu alarido,

siempre después de mi vómito de tinta,

siempre antes de la lluvia de ceniza,

silencio de chiribitas candentes

siempre durante la mirada infinita.

 

Exige mi silencio cómplice

con la sencillez de un beso.

Háblame de hablar en verso

para entender esta vorágine.

 

Tengo un volcán en la boca

literariamente, es decir,

tengo un volcán en la boca

y este es el final del texto,

es decir,

el principio de un universo. 

viernes, 16 de julio de 2021

Sol balsámico

La soledad es un sol balsámico,

un baño de paz y sales minerales

y también es un foco deslumbrante,

una quimera de fría luz eléctrica.

 

Un cuerpo es árbol y es bonsái,

no existen las perspectivas,

el cielo oculta el bosque

y bajo la espalda hay un jardín.

 

La soledad es imposible en la ciudad

y a la par es lo único que existe;

todos los roces de piel y verbos

no son nada si no tocan el fondo.

 

Somos sacos rotos de tela vieja

y nos arrojamos dentro unos a otros

tropezones de certezas sin sustancia;

yo ando buscando una pregunta perfecta.

 

Ando buscando un presente improvisado,

un silencio nutritivo de contacto,

una despedida no definitiva

y todas las perspectivas de una pena.