jueves, 6 de octubre de 2016

Lo que nadie sabe

Lo que nadie sabe
es que cuando me cuelgo
        del éter sin tiempo de un punto en el aire,
                y no escucho ni siento,
escribo poemas.
Los elaboro de principio a fin,
sólo en mi mente,
sólo para mí,
no necesito escribirlos. O sí.

Lo que nadie sabe
es que no me atrevo
        a sacar el cuaderno en público
porque soy poeta.
La etiqueta me pica en la nuca.

Lo que no sabe nadie
es que tengo la necesidad salvaje
de sacar en palabras entrañas ensangrentadas
        engranadas en las espirales atrezadas
y, además, soy poeta.

Nadie sabe que esto
es lo que me mantiene despierto,
que evitarlo me mata;
        tirar del hilo de tinta hasta quedarme seco.
Pero me quedo quieto,
memorizo los versos, me resigno al onanismo
        y disuelvo el caramelo sin quitar el envoltorio.

Y no me atrevo,
esto es lo que nadie sabe,
        a ser aquello que se me supone.

Y la poesía es asesinada por el poeta.
Y la poesía es asesinada por la poesía.
Y la poesía muere en su placenta
        y nace en su tumba.

domingo, 21 de agosto de 2016

¿Con qué sueñan los perros?


Para Rocío Ramos y el discazo que está preparando.

Pirámides de pan despreciado,
caricias mecánicas, atención despistada,
alpiste de pájaro libre bañado en sirope de fresa,
saco de pienso y bol de siento,
toboganes de agua, lagos, palos,
laderas eternas de matorrales suaves
y piedras que lamer,
olvido en tráileres entrando,
                               en hilera constante,
en los almacenes del rencor,
bicicletas con timbre que perseguir,
                inasibles, que siempre huyan,
un amo amigo,
                un sumiso protector
                que aúlla subyugado por el cariño
que baila al filo del amor filial
y poco más.

lunes, 15 de agosto de 2016

Mis virtudes


Vivo bajo los efectos del oxígeno
con todas las astillas de la realidad
golpeando mis mejillas.

Viajo sobre el monopatín sin motor
del tiempo que me desgasta despacito
sin acelerar el orificio existencial
con pastillas azules de felicidad perpetua.

Sobrevivo sin careta en este festival
y paso desapercibido sin necesidad
de gritar a los cuatro vientos mis defectos.
               
Acepto mi disfraz natural,
mi verdad desnuda artificial
elaborada con la espiral
                engranada en mis entrañas.

No espero fumando en la parada,
arranco la marquesina
y me hago una guagua a mi medida.

                Sobrevivo sin careta.
                Soy sólo lo que soy ahora.

Desciendo por el río salvaje de la vida
pero con los remos en las manos,
asciendo cuando quiero, paro
para recalcular las cataratas
y le dicto a la gravedad
                cómo ha de arrastrar mi cuerpo.

Meto en la tierra la cabeza
sólo para reconciliar la flor con la raíz,
me nutro de la lluvia cuando llega,
crezco con el sol,
alimento a las abejas
                que llevarán lejos mi polen
y espanto a las libélulas bonitas
que vienen a chupar electricidad
                y defecar su sombra.

Sobrevivo sin careta en este festival
y paso desapercibido sin necesidad
de ocultar a los cuatro vientos mis virtudes.

martes, 5 de julio de 2016

Desgaste

Deja que me acoja el caos,
no hagas nada.

Permite la destrucción natural,
la degradación lógica de mis tejidos,
no lo impidas.

Espera a que pase la brisa
y se lleve mis moléculas más dinámicas,
no parapetes el viento.

Este desgaste es mi alimento,
el tiempo que me lija es mi aliado;
no detengas las agujas,
no contengas más los granos
del indeleble reloj ineludible.

No soy fotografía
ni un eterno efebo de yeso.

No quisiera mantener el brillo álgido
de mi belleza;
lo que se acerca es lo que quiero.

No pretendas acaparar el presente,
no soy diamante ni cemento.

Este desgaste es mi alimento.

No sufras por mí,
soy feliz rebañando el tarro
de mi suavidad.

Déjame ser la levedad de la ceniza,
el vidrio quebrado por el uso,
el río vivo que corre por el surco
de la arruga.

No sufras
por la erosión de mi superficie,
deja que suceda
pues detrás llega lo nuevo
y ha de tener hueco.

Deja que me acoja el caos
mientras el fondo se me ordena.

Tú toma este pétalo
y frótate con él
hasta que no quede aroma,

así se nutre mi raíz,
así es eterno el momento
así asumimos que no hay Roma,
ni parnaso ni monumento,
sólo el camino siempre ahora en movimiento.

Déjame marchar, Yo, hacia mí.

lunes, 13 de junio de 2016

Universos paralelos

Todos los universos paralelos
entrelazados en el mimbre del presente,
palpitando al unísono los tímpanos
que salpican de silencio el lienzo.

¿Quién pudiera saborear toda la miel
que elaboran las abejas del anhelo?

No somos ni un uno por ciento
de los pájaros que atesorábamos.
Guárdame en un tarro de mermelada sin lavar
toda la saliva que segregaste para mí.
Tus rizos pudieron ser planchados y no.

¿Qué será de aquel camino
que decidimos no tomar?

Nunca tuve fe en las ciencias duras;
me quedo con la maleable certeza
que recolecta el cazador de sueños
en el colchón de los enamorados perpetuos.

Ahora sé que luego ya pasó.

A ver quién se atreviera
a palpar lo que no pudo ser,
a mamar de los pechos
de la Pacha Nada
hasta saciar la sed de leche helada
en el recuerdo de un futuro
que tuvimos enjaulado
en la nube más alta alejada del deseo.

domingo, 12 de junio de 2016

Huecos pareados

Ya habíamos incendiado las calles
cuando llegaste con el queroseno.

Yo tenía diez saquitos de ceniza
y una horma menos en cada zapato.

Los lobos echaban de más a la luna
y las luciérnagas eran gusanos.

Letanía de la noche era la luz irisada,
blanca estrella dolida de paz en tu pupila.

Tú estabas rezagada en mi hueco
y no alcanzabas a ocupar el tiempo pasado.

Tenías cinco kilos de ramaje en la boca
y yo afilaba el sable süave en la linde.

Mi dedo curvo era la huella en negativo
del nacedero de tus ingles silvestres.

Mil abejas como segundos zumban
a esas horas cerca de la cara.

Ahora lamo las moléculas aromáticas
que moribundas cantan cisnes en mi piel.

Ayer era hoy por la mañana casi siempre,
ya sucedió lo que vendrá esta tarde luego.

Vamos a reforestar las calles antes
de arrasarlas con las llamas que tejemos.

Vuelve a hendir en mi regazo tu hueco
pero no alcances a ocupar el tiempo futuro.

martes, 7 de junio de 2016

Disculpa

Quedas disculpada
y te devuelvo el sol.

Aunque ni yo tan Alejandro
            ni tú tan cínica.
Es cierto,
el mismísimo Zenón hubiese esperado por ti,
arriesgándose al chasco
pero por ahora prefiero no tener nada que perder.

Inspiró, es cierto.
Cientos de musas del Olimpo
cortejan desde entonces mi ventana con sus arpas
regalándome los acordes con que conquistarte
pero yo
subo cada vez más el volumen del silencio
y pierdo los bolígrafos
por miedo a terminarlos.

Expiró. Aunque no tan cierto.
Expiró aquel momento
y nacieron cientos de argumentos
para mantener con más que vida
nuestro tiesto.

Sería divertido,
bañarse juntos cada día en un río distinto
pero en la misma orilla.
Sería lo suyo
desplazarnos lo más rápido para frenar el tiempo,
sería lo nuestro.

Es cierto,
las sirenas cantan desde islas prohibidas
y los argonautas que comparten mi viaje
han olvidado el rumbo también.
Pero yo no tan Jasón,
joder,
            y tú tan Medea.

¿Adónde quiero llegar?
-A veces yo tan Anaxágoras-:

Es cierto,
lo único cierto es lo que tenemos delante,
lo siguiente es fantasía
y lo anterior está contaminado.

Pero ni yo tan poeta
            ni tú tan poeta.

Todos necesitamos al menos una balsa en[ ]cubierta antes de
                                                                                        [zarpar.

Sería divertido
romper las reglas y saltar por las casillas
sin tirar antes los dados, invocar a Baco
y jugar contigo
            y tú conmigo
y juntos contra el mundo
pero…

Disculpa,
he vuelto a hacerlo.
Y, aunque mi sombra es también tuya,
te devuelvo el sol.