miércoles, 9 de noviembre de 2016

No huir

Salir,
si no huir.
Pero salir.

No huir.
Salir de aquí
pero no huir.
No huir de mí,
salir a por mí.
No huir.

Salir a por un objeto
no huir de una entelequia.
No huir, no huir.
No huir hacia adelante
tampoco, tampoco
huir hacia la esencia.

Salir en busca del deseo,
no huir del desencanto.
No huir de la parálisis,
salir a por el movimiento.
Sin duda, no dudar.

No huir, no huir de la duda.
No huir de la huida porque sí.
No huir del no. No huir es sí.
No no huir. No no huir.

Salir, salir, salir, salir.
Salir a buscar el sí.

Pero salir.
No huir
sino salir.

martes, 1 de noviembre de 2016

El bosque encantado #4

Las anémonas del bosque encantado número cuatro están fervientes de melatonina y los molinos del sótano aúllan empedernidos en el filo del cuarto menguante de la luna.

Una, dos, tres y hasta cuatrocientas especies de tímpanos escuchando la misma oración, la misma canción, bañándose en el mismo bálsamo de melancolía de plastilina.

La cicatriz cifra su honor en el infinito y los duendes, que ya no pueden dominar a las anémonas, huyen hacia la linde del olvido pero siempre vuelven cegados por la claridad de la verdad.

jueves, 6 de octubre de 2016

Lo que nadie sabe

Lo que nadie sabe
es que cuando me cuelgo
        del éter sin tiempo de un punto en el aire,
                y no escucho ni siento,
escribo poemas.
Los elaboro de principio a fin,
sólo en mi mente,
sólo para mí,
no necesito escribirlos. O sí.

Lo que nadie sabe
es que no me atrevo
        a sacar el cuaderno en público
porque soy poeta.
La etiqueta me pica en la nuca.

Lo que no sabe nadie
es que tengo la necesidad salvaje
de sacar en palabras entrañas ensangrentadas
        engranadas en las espirales atrezadas
y, además, soy poeta.

Nadie sabe que esto
es lo que me mantiene despierto,
que evitarlo me mata;
        tirar del hilo de tinta hasta quedarme seco.
Pero me quedo quieto,
memorizo los versos, me resigno al onanismo
        y disuelvo el caramelo sin quitar el envoltorio.

Y no me atrevo,
esto es lo que nadie sabe,
        a ser aquello que se me supone.

Y la poesía es asesinada por el poeta.
Y la poesía es asesinada por la poesía.
Y la poesía muere en su placenta
        y nace en su tumba.

domingo, 21 de agosto de 2016

¿Con qué sueñan los perros?


Para Rocío Ramos y el discazo que está preparando.

Pirámides de pan despreciado,
caricias mecánicas, atención despistada,
alpiste de pájaro libre bañado en sirope de fresa,
saco de pienso y bol de siento,
toboganes de agua, lagos, palos,
laderas eternas de matorrales suaves
y piedras que lamer,
olvido en tráileres entrando,
                               en hilera constante,
en los almacenes del rencor,
bicicletas con timbre que perseguir,
                inasibles, que siempre huyan,
un amo amigo,
                un sumiso protector
                que aúlla subyugado por el cariño
que baila al filo del amor filial
y poco más.

lunes, 15 de agosto de 2016

Mis virtudes


Vivo bajo los efectos del oxígeno
con todas las astillas de la realidad
golpeando mis mejillas.

Viajo sobre el monopatín sin motor
del tiempo que me desgasta despacito
sin acelerar el orificio existencial
con pastillas azules de felicidad perpetua.

Sobrevivo sin careta en este festival
y paso desapercibido sin necesidad
de gritar a los cuatro vientos mis defectos.
               
Acepto mi disfraz natural,
mi verdad desnuda artificial
elaborada con la espiral
                engranada en mis entrañas.

No espero fumando en la parada,
arranco la marquesina
y me hago una guagua a mi medida.

                Sobrevivo sin careta.
                Soy sólo lo que soy ahora.

Desciendo por el río salvaje de la vida
pero con los remos en las manos,
asciendo cuando quiero, paro
para recalcular las cataratas
y le dicto a la gravedad
                cómo ha de arrastrar mi cuerpo.

Meto en la tierra la cabeza
sólo para reconciliar la flor con la raíz,
me nutro de la lluvia cuando llega,
crezco con el sol,
alimento a las abejas
                que llevarán lejos mi polen
y espanto a las libélulas bonitas
que vienen a chupar electricidad
                y defecar su sombra.

Sobrevivo sin careta en este festival
y paso desapercibido sin necesidad
de ocultar a los cuatro vientos mis virtudes.

martes, 5 de julio de 2016

Desgaste

Deja que me acoja el caos,
no hagas nada.

Permite la destrucción natural,
la degradación lógica de mis tejidos,
no lo impidas.

Espera a que pase la brisa
y se lleve mis moléculas más dinámicas,
no parapetes el viento.

Este desgaste es mi alimento,
el tiempo que me lija es mi aliado;
no detengas las agujas,
no contengas más los granos
del indeleble reloj ineludible.

No soy fotografía
ni un eterno efebo de yeso.

No quisiera mantener el brillo álgido
de mi belleza;
lo que se acerca es lo que quiero.

No pretendas acaparar el presente,
no soy diamante ni cemento.

Este desgaste es mi alimento.

No sufras por mí,
soy feliz rebañando el tarro
de mi suavidad.

Déjame ser la levedad de la ceniza,
el vidrio quebrado por el uso,
el río vivo que corre por el surco
de la arruga.

No sufras
por la erosión de mi superficie,
deja que suceda
pues detrás llega lo nuevo
y ha de tener hueco.

Deja que me acoja el caos
mientras el fondo se me ordena.

Tú toma este pétalo
y frótate con él
hasta que no quede aroma,

así se nutre mi raíz,
así es eterno el momento
así asumimos que no hay Roma,
ni parnaso ni monumento,
sólo el camino siempre ahora en movimiento.

Déjame marchar, Yo, hacia mí.

lunes, 13 de junio de 2016

Universos paralelos

Todos los universos paralelos
entrelazados en el mimbre del presente,
palpitando al unísono los tímpanos
que salpican de silencio el lienzo.

¿Quién pudiera saborear toda la miel
que elaboran las abejas del anhelo?

No somos ni un uno por ciento
de los pájaros que atesorábamos.
Guárdame en un tarro de mermelada sin lavar
toda la saliva que segregaste para mí.
Tus rizos pudieron ser planchados y no.

¿Qué será de aquel camino
que decidimos no tomar?

Nunca tuve fe en las ciencias duras;
me quedo con la maleable certeza
que recolecta el cazador de sueños
en el colchón de los enamorados perpetuos.

Ahora sé que luego ya pasó.

A ver quién se atreviera
a palpar lo que no pudo ser,
a mamar de los pechos
de la Pacha Nada
hasta saciar la sed de leche helada
en el recuerdo de un futuro
que tuvimos enjaulado
en la nube más alta alejada del deseo.