viernes, 6 de abril de 2018

Huyendo


Tanto tiempo huyendo que olvidé de qué.

He sacado del armario los zapatos nuevos
para redecorar la desnudez nómada,
me las arreglo para llenarme de objetos
y rompo todos los ojos que no toco.
No me digas nada de mi herida
si ves que no la miro,
llévame conmigo a un lugar en que no estemos.

Veo ramas de lo que fue un bosque
tras de mí, y delante las tinieblas de la selva.
Déjame florecer tranquilo
mientras desaparece el brillo niño.

No tengo más pétalos y fui jardín.
Las espinas están secas y no pinchan.

Tanto tiempo persiguiendo que no recuerdo el qué.

Ya sólo voy hacia delante sin preguntar por qué.

La nube que me sigue no sé si es gris
pero siempre está a la misma distacia.
No me persigue si me paro.
Amo sentir el aliento de la lluvia detrás
y abandono ramos frescos de mí
en los brazos de cualquier amante fértil
para aromatizarme de inmortal.

Ya sólo pienso en lo de atrás y avanzo sin mirar.

Me espera medio mustio todo lo que dejé
pero no hay tiempo para recordar quién ya no soy.

Paro en medio del camino para pastar
la hierba seca que será regada después de pasar.
Me detengo en el lugar del movimiento
para verme sobrepasarme, dejarme marchar
y ser yo quien persiga lo que seré:
eso que nunca logro recordar qué es.

jueves, 5 de abril de 2018

Soneto sin retorno

A mí no se me saltan las costuras por estirarme a por la fruta,
estoy cosido con hilos elásticos y tengo telas de estelas de luz.
Sácame los clavos de tu cruz y colócate esta sílaba seca en la nuca,
no tengo tiempo para tu sermón de templo muerto, soy solo azul
brillo de silicio solicitando hueco en un tímpano huérfano de eco.
Sólo soy abandonado grano de supernova abonado al eterno retorno
y como no vuelvo nunca, siempre avanzo abocado al precipicio,
tomo lo que no es de nadie y hago mi hogar en cualquier sitio.
Amo con todo lo que tengo que es un ancho ahora sin adorno,
fúmame hasta el fondo en la primera calada y no me acabo.
Musito sonetos sin norma en el letargo de los poetas sin luna,
en el silencio de la licencia ilícita para jueces electos sin sur.
Soy solamente súbdito del sol salido del horizonte de mi trono.
Amo sin rever pero irreversiblemente en un presente sin principio.

viernes, 2 de marzo de 2018

Me aburro


Lo que pasa es que me aburro.

No es que quiera fumar,
no es que quiera salir de este local,
no es que quiera emborracharme,
lo que pasa es que me aburro.

No estoy donde debiera.

Escarbo en en fondo de tus ojos
y coloco imágenes explícitas
de nuestro sexo magnífico,
         futuro e idílico.
No es porque me gustes mucho,
no es que quiera follar contigo
ni mucho menos enamorarte,
es que me aburro como el trigo.

No es que quiera cruzar el océano,
la atmósfera y el horizonte de sucesos,
no es que necesite la aventura constante,
es que me encostro
         y me aburro como un ostro.

No es que quiera trascender,
no es que quiera ser el pábulo
         de la revolución auténtica
ni la punta del péndulo
en la búsqueda de la libertad última,
es que me aburro.
Me aburro como túnica, como el incienso.

Es el aburrimiento
el motor del movimiento,
es este aburrimiento existencial profundo
el que me saca de este sitio,
         hastiado de destino quieto,
mustio de dolor inútil,
y me lleva ahí fuera hasta el vértice del mundo,
donde no hay alcohol ni sexo
ni locales insípidos, ni distracción llana,
sólo un poco de tabaco
         y diversión esdrújula,
                  amor enérgico
                          y humor agudo.

Lo que pasa
es que me aburro tanto
que siempre me ves contento.

No es el amor ni el dinero ni la envidia.
Es el aburrmiento
el que mueve la manivela de la vida.

sábado, 24 de febrero de 2018

Los desaparecidos


I

No son ellos los desaparecidos.
No son ellos
los despreciados,
                  los saqueados,
                          los desterrados.

Los silenciados,
         los mutilados,
                  los amordazados
no son ellos.
Los desaparecidos no son ellos.

No son ellos
los desplazados,
los deshauciados,
los refugiados.
No son ellos.

Los desaparecidos
somos nosotros.

II

No van a poder
parar el pulso natural del viento.

No van a poder
frenar el mar violento
         que nos nace dentro.

No van a poder minar
el campo de la libertad
         que hemos sembrado.

Somos más.
Estamos más y aparecemos.

No podrán hacer desaparecer
la estampida de vida
que se les viene encima.

No podrán contener
         el alud de verdad helada
acumulada en la cima de la montaña
                  más lúcida de la calma.

No podrán hacernos desaparecer
aunque acaben con nosotros

porque de la última brisa
de la última exhalación de luz,
nacerá el huracán que arrase con su sombra.

No van a poder
         parar el pulso natural del viento
porque siempre
         apareceremos de nuevo.

viernes, 12 de enero de 2018

No contaba contigo


No contaba contigo.

No contaba con tu canto
ni con que tus notas
me apartaran de la ruta.

No contaba con tu cuento,
con tus títeres efímeros,
no contaba con la risa
anclada a la cometa de mi niño.

No contaba con el laberinto cristalino
de tus ojos felinos
ni con el hilo infinito de conversación;
estanterías eternas de volúmenes en blanco.

No contaba con tu aroma de iridio;
dura droga de la tierra
que eleva mi espíritu.

No contaba con tu quinta marcha
al acercar mi cuello
al abismo adicto de tus fosas
ni con la catarata blanca desbocada
alimentada de las cumbres nevadas
de mi lengua en celo
al filo de tu beso prohibido.

Y no puedo contar contigo
ni cortar tu contrato exclusivo
con el ente que te da calor de nido.

Yo sólo soy sendero de dudas,
amor auténtico de fino vidrio,
aventura sin coraza ni horizonte fijo.

Sólo soy amor puro sin tiempo,
amor eterno sin palabra,
amor en fuga que te espera
con los hilos cosidos a tu cometa
en un escenario itinerante.

lunes, 8 de enero de 2018

Lo

Lo verdaderamente triste
es ver a los niños felices
en los colegios.


Lo más descorazonador
es ver a seres libres celebrar
un puesto de trabajo.


Lo brutal es
el holocausto espiritual
en las iglesias.


Lo más duro es ver
a una señora compadecer
al mendigo del súper.


Lo atroz es el consumo
de irrealidad vaciadora
en los garitos.


Lo profundamente letal
es el veneno de las pantallas
en cualquier lugar.


Lo más repugnante
es la poesía de la belleza
sin soporte.


Lo verdaderamente triste:
ver a los niños felices en los colegios.